Carlos Ottoreuss www.ottoreuss.com
Si vivimos en un país en el que la cuarta mayor preocupación de los ciudadanos es la clase política, por delante de ETA o la violencia de género, es que tenemos un problema. No es que hayamos descubierto ahora que la inmensísima mayoría de los políticos sean unos corruptos, que parece que ya lo habíamos asumido, pero parece que se han pasado de la raya. Hasta el punto de ser los cuartos en nuestra lista de preocupaciones.
Y no deja de ser curioso, ya que los detractores de la democracia directa y defensores del voto en elecciones, siempre han defendido -con un argumento tan legítimo como cualquier otro- que, ante la necesidad de delegar decisiones en alguien para que nuestra vida sea más cómoda, la mejor solución es hacerlo en la clase política. Pero algo tiene que ir mal si las personas destinadas a hacernos la vida más sencilla se acaban convirtiendo en uno de nuestros principales dolores de cabeza.
¿Y por qué nos preocupan tanto los políticos? ¿Porque son unos corruptos? ¿Porque son unos lerdos, quizás? Pues por un poco de cada, oiga. Lo primero es obvio, aunque, como decíamos antes, parece que todos nos hemos acostumbrado a que nuestros políticos metan la mano donde no deben. Además, ¿es que acaso no haríamos nosotros lo mismo en su lugar? Si es que uno no es de piedra.
Sin embargo, yo al menos no me he acostumbrado a ver que a una grandísima parte de nuestros políticos les falta directamente un verano. Es cierto que todo ciudadano lleva a un concejal dentro y se cree más inteligente que cualquier político cuando en realidad no lo es, pero más cierto es que cuando algunos políticos abren la boca nos dejan ciertas dudas acerca del nivel medio de neuronas que existe en aquel gremio. Y es que si uno lee la prensa puede encontrarse a una persona defendiendo una dictadura y lamentando la caída del muro de Berlín, a otro señor hablando de la “extraordinaria placidez” franquista, otro diciéndole a la DGT que le dejen beber y conducir tranquilo y otra señora hablando de acontecimientos planetarios. Y éstos son sólo algunos de los ejemplos que nos demuestran que muchos de nuestros políticos no sólo son unos corruptos, sino que, de hecho, deberían tener prohibido directamente abrir la boca.
No sea que a alguien les dé por seguirles la corriente.
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J. Izquierda Anticapitalista Puertollano
Ante la inauguración en Puertollano de una instalación deportiva municipal “pública” pero de gestión privada.
El pasado viernes se inauguraba por parte de las autoridades municipales de Puertollano, entre ellos el concejal de Deportes, la primera instalación deportiva municipal de gestión privada que tendrá nuestra localidad; en concreto el centro deportivo Las Raquetas “La Mina”, situado en la calle Malagón. Pero lo que nuestros políticos venden a la ciudadanía como la panacea, como el futuro y como un reto, no será sino peor, más caro y, además, privado. Los ciudadanos tendremos que ver como un bien público se gestiona con criterios privados en los que primará la rentabilidad ante la calidad en la prestación del servicio, la rentabilidad frente a los derechos laborales de los empleados y la rentabilidad frente a las garantías del servicio público.
La concesión realizada por el gobierno municipal, que es por 30 años y prorrogable 20 años más, hipoteca nuestro futuro a merced de los intereses privados y pone una vez más recursos públicos (fondos públicos suelo público, dinero público) al beneficio de capitalistas privados que se establecen en Puertollano al calor de estos suculentos desvíos de dinero público en forma de subvenciones, precios de suelo regalados y tantas otras cosas.
Habría que atender a la cantidad de recursos públicos destinados por el Ayuntamiento a este proyecto y la cantidad y calidad de los empleos creados, que suponen un total de 7 y que con toda seguridad serán precarios y sujetos a la temporalidad. Algo que, no olvidemos, está haciendo un partido político que se hace llamar socialista y de izquierdas; pero que, como sabemos, abandonó los principios y políticas de izquierda por las políticas neoliberales y privatizadoras en lo económico, también, como no, en Puertollano.
Nosotr@s ya hemos visto a lo largo de la historia más reciente de Puertollano, las “ventajas para la ciudadanía” que tiene la gestión privada de las instalaciones y bienes públicos en nuestra localidad.
Un ejemplo lo tenemos los veranos en la externalizada piscina en la Dehesa Boyal, en la que en los veranos teníamos que ver, entre otras muchas cosas, como los socorristas trabajaban al mismo tiempo como vendedores de entradas, trabajadores de limpieza y vigilantes de la piscina -algo prohibido-, además de fuera, en ocasiones, de su horario laboral, la suciedad, y carencias en el servicio, pasando por la fuerte precariedad que han generado entre los trabajadores contratados en dichas instalaciones. Unas instalaciones que han estado sujetas al afán de lucro, y no a la prestación de un servicio de calidad, público y con garantías para el conjunto de la ciudadanía.
Las consecuencias de todo ya sabremos cuales serán: mayor precariedad, menor y peor calidad, y unos recursos y fondos públicos que irán a parar a manos privadas como en tantos otros casos; véase el famoso Café Retro, ahora Burger King, que ha recibido y sigue recibiendo subvenciones por tener la consideración de un bien público, cuando no es sino única y exclusivamente privado. De lo que se desprende que estás políticas municipales del PSOE no pretenden más que desviar fondos públicos a lo privado y a lo que es contrario al interés general, en tanto que es de naturaleza privada y no pública.
En Puertollano la máquina de la privatización avanza demasiado deprisa, habrá por ello que ponerle freno y hacerla retroceder antes de el fénomeno de las privatizaciones adquiera consecuencias más dramáticas. Por ello desde Izquierda Anticapitalista Puertollano llamamos a cambiar y derrotar estas políticas y a luchar por unos servicios cien por cien públicos en la calle y por qué no, también en las urnas.
J., Izquierda Anticapitalista Puertollano
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Publicado en la revista digital SISTEMA, 6 de noviembre de 2009
Este artículo contrasta los derechos laborales en Dinamarca con los existentes en España, señalando que el excesivo poder de la patronal explica la escasa protección social y limitada eficiencia económica existente en España.
Dos hechos ocurridos estos días (hechos que pasaron desapercibidos en los medios de información de mayor difusión del país) muestran lo retrasada que está España en su sensibilidad laboral y social. O dicho de otra manera, estos hechos documentan lo enormemente poderoso que es el mundo empresarial en nuestro país. Veamos.
El primer hecho es la decisión del National Board of Industrial Injuries (el equivalente a nuestro Instituto Nacional de Seguridad Social) de Dinamarca, el cual ha decidido dar indemnizaciones a las mujeres con cáncer de mama, que lo hayan tenido como consecuencia de trabajar durante muchos años en turnos de noche, una condición laboral que se considera de alto riesgo para desarrollar tal enfermedad. El cáncer de mama es la causa de muerte más frecuente entre mujeres de 40 a 55 años, y representa el 45% de todos los cánceres que sufren las mujeres. En Dinamarca, una mujer con cáncer de mama, y que haya trabajado durante un largo periodo de su vida laboral en turnos de noche, y no tenga otros factores de riesgo que puedan haberle causado el cáncer, recibe automáticamente tal indemnización.
No así en España, donde tal causa de cáncer no es ni siquiera reconocida. Es más, aunque lo estuviera, el proceso que decide sobre indemnizaciones a los trabajadores que han enfermado por causas laborales es extremadamente favorable al mundo empresarial, el cual controla las Mutuas Laborales, las cuales usan todo tipo de intervenciones legales, habidas y por haber, exigiendo pruebas imposibles de proveer, para negar las indemnizaciones a los pacientes o a sus familiares. Cualquier médico que haya aportado evidencia a favor de sus pacientes en los tribunales sabe lo costoso, difícil, extenuante e injusto que es el sistema legal español, sesgado en contra del trabajador (que contrajo la enfermedad laboral) y a favor del mundo empresarial.
Prueba de lo que digo es el segundo caso al cual quiero hacer referencia. Mientras el Instituto Nacional de Seguridad Social de Dinamarca daba automáticamente la indemnización a 38 trabajadoras con cáncer de mama, que habían trabajado en turnos nocturnos más de veinte años, sin que tuvieran otros factores de riesgo, un Juzgado de lo Social (que decide en casos laborales) en Huesca, fallaba en contra de un trabajador que había contraído cáncer de páncreas como resultado de haber estado trabajando veinte años con compuestos químicos organoclonados, que se conoce causan este tipo de cáncer. Varios expertos declararon que las causas más importantes de este tipo de cáncer son el tabaco, la diabetes y la exposición a tales sustancias químicas. El paciente, el obrero Fernando Martínez (que falleció este junio), no fumaba, no tenía diabetes, ni ninguna otra condición que pudiera haberle causado tal tipo de cáncer. La causa era haber estado expuesto a estas sustancias químicas sin ninguna protección (que la empresa no proveyó). Ello no le fue suficiente a la juez titular del Juzgado Social de Huesca, que negó que la Mutua Laboral debiera proveer indemnización al Sr. Martínez pues, aunque estuviera expuesto a una sustancia que podía haberle causado tal cáncer, no había evidencia de causa directa y exclusiva, siendo razonable –dijo la juez- que una persona, en ausencia de una relación de causa-efecto, pudiera tener dudas sobre el caso. Es más, en España no se reconocía el cáncer de páncreas como posible enfermedad laboral. Y así terminó el caso.
Varias conclusiones se derivan de estos hechos (narrados por Berta Chulvi, Neus Moreno y Benito Carrera en la Revista de Salud Laboral de CCOO, uno de los forums más creíbles en cuanto a condiciones laborales en España). Una, es el enorme poder de la patronal en España y el sesgo sistemático y sistémico de los tribunales, llamados de justicia, a favor de la patronal. Es una situación que debiera indignar a cualquier persona con sensibilidad democrática. La transición inmodélica que tuvimos en España significó un cambio de una dictadura (enormemente favorable a la clase empresarial) a un sistema democrático sumamente insuficiente, en que tal poder de clase se muestra en la gran desprotección de la clase trabajadora, desprotección que se reproduce en los tribunales.
La segunda conclusión es que este excesivo poder de la clase empresarial interfiere en la eficiencia de la economía española. Dinamarca, como los otros países nórdicos de tradición socialdemócrata (en este momento Dinamarca está gobernada por una coalición de partidos conservadores y liberales que han respetado las conquistas sociales adquiridas durante muchos años de gobierno socialdemócrata), es uno de los países que ofrece mayor protección y seguridad al trabajador, siendo, a la vez, uno de los países con mayor eficiencia económica. Incluso Davos (el Vaticano liberal) así lo reconoce. Tales países están entre los que tienen mayor eficiencia económica, y mayor flexibilidad laboral. La famosa flexiseguridad se inventó en Dinamarca. En aquel sistema, el trabajador y los sindicatos que les representan colaboran en flexibilizar el mercado de trabajo. Y lo hacen porque tal flexibilidad no afecta a su seguridad y protección social. El gasto público social (30% del PIB) y la legislación laboral protegen al trabajador. Aquí en España (el gasto en protección social es el 19% del PIB), el excesivo poder empresarial, mal acostumbrado al régimen dictatorial, quiere imponer la flexibilidad a base de desregular y empobrecer el mercado de trabajo, haciéndole incluso difícil al trabajador el recibir compensación por un daño que, en la mayoría de casos, se debe a la negligencia empresarial. El contraste entre los dos casos que cito en este artículo es abrumador y ofende a cualquier persona que haya luchado por tener un país más justo y democrático del que tenemos.
Y una tercera consecuencia es la escasa visibilidad mediática que tienen estos temas laborales, reflejo de un excesivo poder empresarial. Los medios de mayor difusión en el país ignoran estas realidades que alcanzan niveles de crueldad.
J. Carlos Sanz lacomarcadepuertollano.comUna sentencia dictaminada por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha (TSJCLM) deja sin efecto la sanción que en su día se impuso a Raúl Rodríguez, extrabajador de Repsol Petróleo, que fue suspendido durante siete días de empleo y sueldo por haber disfrutado de su período vacacional sin que la empresa se lo hubiera comunicado por escrito.
Según Pablo García Minguillán, abogado de Raúl Rodríguez, la sentencia del TSJCLM revoca la que dictaminó el Juzgado de lo Social de Ciudad Real al considerar que el trabajador “actuó de buena fe” pues éste solicitó sus vacaciones (en el año 2008) con dos meses de antelación, tal y como establece la ley, y que en ese tiempo la empresa no comunicó ninguna respuesta cuando sí estaba obligada a responder a tal solicitud.
Por este motivo, como asegura Pablo García Minguillán, el demandante reclamará judicialmente la indemnización de los salarios correspondientes a los siete días de suspensión de empleo y sueldo así como los pertenecientes a los días de vacaciones. Pese a la sentencia del TSJCLM, la empresa podría presentar un recurso de casación pero García Minguillán cree que “no se interpondrá”.
“Una sentencia histórica” como la califica Javier Villa, Delegado sindical de CGT en Repsol Petróleo, quien considera que Raúl Rodríguez, afiliado a este sindicato, ha defendido sus derechos “ante la prepotencia de Repsol”.
Reclama la readmisión en su puesto de trabajo
No es el único pleito que este trabajador mantiene con esta empresa. Rodríguez interpuso otra demanda para que se le reconociera el carácter indefinido de su contrato al entender que existía naturaleza fraudulenta en el mismo. Según Rodríguez, al tener la empresa conocimiento de dicha reclamación tomó la decisión de despedirlo en mayo de este año.
Un despido que según el abogado del afectado “creemos que es nulo porque obedece a una represalia y una vulneración de los derechos fundamentales del trabajador”. Por este motivo, Raúl Rodríguez inició otro pleito judicial donde como confirma García Minguillán “la empresa ya reconoció la improcedencia del despido y optó por la indemnización”. Sin embargo, ante la presunta nulidad del despido, Raúl Rodríguez reivindica la readmisión en su puesto de trabajo. “Quiero conservar mi puesto de trabajo, es mi derecho” remacha el trabajador quien se siente objeto de represalias por parte de Repsol “por ser miembro activo de CGT”.
El resto del artículo en lacomarcadepuertollano.com
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J., Izquierda Anticapitalista Puertollano
Ante la absorción de Caja Castilla la Mancha por CajaAstur. Hace falta ya una banca pública bajo control social
Como daba a conocer el Banco de Espana el pasado martes 3 de Noviembre, Caja Castilla La Mancha será absorbida por Caja Astur, lo cual constituye un episodio nefasto más de esta larga historia en la que los los responsables políticos de Castilla La Mancha, tanto del PSOE como del PP e incluso, en algunos casos, IU -como en Puertollano, donde ayudaron a aprobar cosas relacionadas con el Aeropuerto-, han puesto la gestión de lo público al servicio no del interés general, sino de los intereses empresariales y especulativos de nuestra comunidad. Unos intereses ecónomicos con los que se encuentra estrechamente vinculada la clase política, también en nuestra región, y que no se salva de episodios de corrupción y de tráfico de influencias como los del caso Gurtel.
De todo esto, creemos, hay que sacar varias lecciones: entre ellas se encuentra la de que los servicios públicos, en este caso la banca pública (pero también la sanidad, y tantos otros) puede ser, como consecuencia de una gestión política nefasta y muy vinculada a la doctrina neoliberal (consecuencia, a su vez, de la cercanía del poder político y empresarial en nuestra sociedad, que hace a veces que se confundan) de la que participan los grandes partidos PP y PSOE, puesta al servicio no del interés general, sino más bien al contrario: al servicio del interés privado. Esto no es sino usar lo público, gestionar lo público, administrar lo público y valerse precisamente de lo público para favorecer intereses privados de los los grandes empresarios. Para así desviar recursos públicos hacia donde se encuentran los intereses empresariales privados, los cuales no generan más que explotación, precariedad y que no tienen nada que ver con el interés general, ni con la generación de riqueza, trabajo y bienestar, como es más que evidente en casos como el del Aeropuerto de Ciudad Real, en el que se han destinado miles de millones a un proyecto privado que se ha beneficiado de lo público y que la utilidad que presta a los ciudadanos y ciudadanas no se corresponde ni de lejos con las cantidades invertidas. O también en el caso de los millonarios préstamos concedidos a constructores de nuestra región, algunos de los cuales es difícil que lleguen a ser cobrados, y que no han solucionado por ejemplo el problema del acceso a la vivienda para los ciudadanos, sino que lo han perpetuado y acrecentado.
En el aeropuerto de Ciudad Real, Caja Castilla La Mancha, como consecuencia de su gestión bochornosa, ha financiado más allá de sus posibilidades financieras un proyecto especulativo en el que salían beneficiados no los ciudadanos y ciudadanas, sino toda una serie de empresarios y sociedades empresariales. Además, los poderes públicos, bajo la excusa de que el Aeropuerto de Ciudad Real era un bien de interés general, a pesar de pertenecer a la iniciativa privada, ha destinado recursos públicos a un proyecto que no tenía tras de sí más que destrucción medioambiental, especulación y un negocio redondo para los promotores y propietarios. Y que no era, en cambio, un bien que necesitasen los ciudadanos, o al menos que un bien que se correspondiese con las cantidades astronómicas destinado a él, como pone de manifiesto el escaso uso del que gozan las instalaciones del Aeropuerto. Desde Izquierda Anticapitalista creemos que el Aeropuerto de Ciudad Real ha sido un episodio más, aunque de una naturaleza muy importante y grave, de la ola neoliberal en la que se ha utilizado y desviado lo público para el capital privado, y en la que se ha supeditado una vez más, aunque esta vez con mayor intensidad, la legislación y conservación ambiental, la ordenación terrirorial, asi como los criterios públicos y el mismo poder público al lucro privado de los que verdaderamente son duenos de Castilla La Mancha: el capital privado.
El caso de Caja Castilla La Mancha pone de manifiesto, a nuestro entender, que es hoy más que nunca necesario defender unos servicios 100% públicos en los que esté garantizada la participación y control social por parte de la ciudadanía; unos servicios públicos, por tanto, libres de externalizaciones, concertaciones y de privatizaciones, y que satisfagan las necesidades y el interés general. Algo que en el caso de la banca no pasa sino por la creación de una banca pública bajo control social y la expropiación de la banca privada sin indemnización. Episodios, como el de Caja Castilla La Mancha y la crisis sistémica del capitalismo mundial, en los que el propio sistema se resquebraja y se hunde, se muestra incapaz de valerse por sí mismo y necesita de recursos y fondos públicos para salir de sus propias crisis así lo suscriben.
J, Izquierda Anticapitalista Puertollano

Después de tantos atinos, desatinos, acertijos, adivinanzas y rumores varios que se desataron tras la hecatombe, Caja Castilla-La Mancha ya tiene una entidad que la absorba: Cajastur.
Sí, han leído bien. Cajastur es la entidad que absorbe a CCM. Ni fusión, ni unión, ni conjunción. Incluso integración es demasiado benevolente. CCM fue intervenida y ahora será absorbida.
Servidor estaba deseando ver la reacción de José María Barreda, presidente de Castilla-La Mancha, ante esta hecho, y esta reacción llegó anoche sin apenas retraso. Cuando el Banco de España intervino Caja Castilla-La Mancha, Barreda ya le echó morro alabando “las garantías que el Banco de España ofrece a CCM”. La verdad es que Barreda tenía difícil superar la cara dura de entonces, y ayer, efectivamente, no la superó. No obstante, no tuvo problemas en darle la bendición a la aborsción; eso sí, porque “se trata de un muy buen proyecto que cumple con las necesidades y los requisitos planteados desde la Comunidad Autónoma”. Vamos, que, dadas las circunstancias, parece que Castilla-La Mancha incluso puede exigir y plantear condiciones.
Esta forma de afrontar las cosas no sólo la tiene José María Barreda, de quien sería más o menos esperable, sino también sus principales voceros. La semana pasada, una televisión regional acogía un debate sobre CCM al que acudían los directores de algunos medios de comunicación de Castilla-La Mancha. A todos se los veía desafiantes, desconfiados y plantando condiciones. “Habrá que ver qué garantías ofrece la caja que quiera unirse a CCM”, decía uno. Otro de los contertulios iba más allá y decía que la caja que viniese “tendría que aceptar las condiciones impuestas; ya que CCM tendrá que seguir siendo el hermano mayor”. Servidor se quedó atónito ante esta sarta de… declaraciones.
Total, que, a juzgar por lo que dice Barreda y lo que dicen según qué medios de comunicación, aquí lo que pasa es que CCM es la mejor caja de ahorros de la historia de la humanidad, la más rentable, la más solvente y la que más cuberterías regala, de modo que medio mundo se pelea por entrar a hacer negocios con ella. Pero que no se hagan ilusiones, oigan, que aquí sólo aceptaremos una caja más o menos medianita que acepte que nosotros somos los que mandamos y los que establecemos las normas.
Si de verdad fuese CCM quien estableciese las normas, lo cierto es que nos habríamos juntado con una caja -como mucho- de zapatos, ya que es verdaderamente difícil encontrar una caja de ahorros que esté peor que la nuestra (digo la nuestra porque yo mis 23 euros los tengo debajo del colchón). Parece que los que tienen que afrontar que CCM es una caja saqueada, desvalida y desamparada son los menos interesados en afrontarlo. Parece que da igual que fuésemos la primera caja de ahorros intervenida en muchísimos años, parece que da igual que tengamos unas deudas históricas, parece que da igual que hayamos hecho unos préstamos millonarios que no vamos a recuperar y parece que da igual que seamos una caja en la que hay más corruptos que bolígrafos. Aquí todo va estupendo, y si alguien se viene con nosotros es porque está ansioso de formar parte de nuestra excelsa prosperidad.
Si bien es cierto que Cajastur quizá no sea la mejor caja de ahorros del mundo y sea un hermano menor dentro de las cajas de ahorros solventes de España, no creo que CCM esté en condiciones de negociar nada, ya que sólo puede aspirar a ser el hermano pequeño del menor de los hermanos. Durante todo este tiempo se ha puesto un montón de epítetos a la relación que CCM tendría con la caja que la absorbiese: novia, compañero de cama… Parece que a casi nadie le apetece reconocer que CCM es una puta a la que nadie se quiere tirar ni por 10 euros.
Suerte tendremos si nuestro nuevo chulo consigue sacarnos del puticlub y buscarnos trabajo recogiendo chatarra.
P.D.: Por cierto, conviene no olvidar que en la operación con Cajastur no entran los negocios inmobiliarios ni de infraestructuras de CCM. Vamos, que ni se van a comer las acciones de CCM en el Aeropuerto de Ciudad Real ni van a afrontar los millonarios préstamos perdidos que se hizo principalmente a tres constructores de Castilla-La Mancha. Ésa es una cuenta pendiente que tendrá que seguir solucionándola CCM. Ella solita.
Público.es
Seis comunidades autónomas aprueban normativas que permiten cazar especies no autorizadas por la directiva europea
En octubre se abre la temporada de caza menor en España hasta febrero. Los días y las especies varían en las comunidades autónomas, que son las administraciones competentes para promulgar cada año la legislación que autoriza la caza de determinadas especies.
En la temporada 2009-2010, algunas comunidades autónomas han incluido en sus órdenes, resoluciones y decretos, publicados en sus respectivos boletines oficiales, especies de aves que no están autorizadas para la caza según la legislación comunitaria, de mayor rango legal que las autonómicas.
En total son seis comunidades autónomas las que han aprobado decretos incompatibles con la legislación vigente, según explicó a Público el coordinador del área de conservación de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Bird Life), Juan Carlos Atienza.
Baleares, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Aragón, Navarra y las tres diputaciones forales del País Vasco (Guipúzcoa, Vizcaya y Álava) han autorizado la caza de aves no permitidas por la legislación comunitaria o que incumplen la normativa nacional.
Las normas infringen la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad
SEO va a presentar ante la Fiscalía Especial de Medio Ambiente una denuncia “para conocer los aspectos técnicos y jurídicos” que han llevado a las comunidades autónomas a incluir estas especies en las órdenes de veda.
La Directiva Comunitaria de Aves recoge las especies que sí pueden cazarse, por lo que si un país miembro quisiera incluir nuevas especies, tendría que aprobarse la revisión por los 27, apunta Atienza. Por su parte, la Ley española de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad establece que “la caza y la pesca en aguas continentales sólo podrá realizarse sobre las especies que determinen las comunidades autónomas”, que son las competentes en su territorio, pero añade que esta “declaración en ningún caso podrá afectar a las especies incluidas en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial o a las prohibidas por la Unión Europea”. Un aspecto que no se ha tenido en cuenta en las últimas órdenes autonómicas.
Concretamente, siete especies de aves son las afectadas en esta temporada: tórtola turca (Streptopelia decaocto), estornino negro (Sturnus unicolor), mirlo común (Turdus merula), gaviota argéntea (Larus argentatus), colín de California (Callipepla californica), colín de Virginia (Colinus virginianus) y codorniz japonesa (Coturnix Coturnix Japonica).
Cada CCAA, una autorización
Así, Baleares ha autorizado la caza de la tórtola turca; Castilla-La Mancha, la de la gaviota argéntea, el colín de California y el de Virginia; Castilla y León, las dos especies de colines; Aragón, la codorniz japonesa; Navarra, la tórtola turca, y las tres diputaciones forales vascas, la tórtola turca, el estornino negro y el mirlo común.
En el caso del País Vasco, SEO presentó una denuncia ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, que ha decidido estimar procedente el recurso, concediendo la suspensión cautelar de la caza del mirlo común, la tórtola turca y el estornino negro.
Incluso si se trata de especies exóticas invasoras, no se permite su caza
Atienza explica que estas comunidades autónomas han incumplido la legislación por dos motivos. Unas incluyen aves cuya caza no está autorizada por la directiva europea y otras incluyen especies exóticas que se sueltan en España expresamente con fines cinegéticos, lo que infringe la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad.
En concreto, el artículo 62.3e de esta ley señala que “en relación con la actividad cinegética y acuícola, queda prohibida la introducción de especies alóctonas. En el caso de introducciones accidentales o ilegales, no se podrá autorizar en ningún caso su aprovechamiento cinegético o piscícola, promoviendo las medidas apropiadas de control de especies para su erradicación”.
Atienza señala que las especies exóticas que se sueltan suponen una amenaza para las especies autóctonas porque son competencia en hábitat y alimento. Las especies incluidas que vulnerarían la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad son el colín de California, el colín de Virginia y la codorniz japonesa, tres especies introducidas en España para la caza.
La responsable de especies amenazadas de SEO/Bird Life, Ana Íñigo, explica que, en la UE, a raíz de la gripe aviar, se prohibió la introducción de especies silvestres para la cadena comercial y la caza está incluida, por lo que las dos especies de colines y la codorniz japonesa no se atrapan en la naturaleza para introducirlas en España, sino que se crían en cautividad y se sueltan para cazarlas.
La tórtola turca es un ave que ha colonizado Europa
El incumplimiento de la directiva de Aves corresponde a la tórtola turca, el estornino negro, el mirlo común y la gaviota argéntea. La tórtola turca es un ave que ha colonizado Europa, desde su origen en Turquía, después de que se aprobara la directiva de Aves, “por lo que no está contemplada como especie cinegética”, apunta Atienza.
Y añade que las comunidades autónomas sí autorizan la caza de la tórtola europea, que ya se encuentra muy amenazada, y algunos colectivos de cazadores han pedido que se permita la caza de la tórtola turca, y no de la europea, ante el declive de esta.
Asimismo, la gaviota argéntea, el estornino negro y el mirlo común no están en la directiva como especies cinegéticas. Atienza comenta extrañado que en el caso del estornino negro y el mirlo común “son dos pájaros comunes en nuestro campo y sin ningún interés cinegético”.
CONFEDERACIÓN GENERAL DEL TRABAJO
Sindicato de Oficios Varios de Puertollano
RUEDA DE PRENSA
A LAS 10:45 HORAS DEL JUEVES DÍA 5 DE NOVIEMBRE,
AULA Nº6 EN LA CASA DE CULTURA
Desde la Confederación General del Trabajo convocamos rueda de prensa, a la que invitamos a todos los medios informativos, para comentar sentencia del TSJ de Albacete contra Repsol Petróleo y los Sindicatos que en su momento hicieron causa común con la empresa contra un trabajador. Se trata de una sentencia que marcará un hito muy importante en esta refinería, incluso en esta empresa, por su contenido y por su fondo, nos atrevemos a decir que marcará un antes y un después en la historia reciente de Repsol y sus lacayos.
Seguramente recordareis que el día 25 del pasado mes de mayo realizamos una concentración frente a la puerta de Repsol Petróleo por la defensa de los puestos de trabajo. El tiempo nos está dando la razón, lamentablemente cada día con mas fuerza. Aprovecharemos para hacer una lectura de la situación actual y de las previsiones que hacemos desde la CGT a corto y medio plazo en la evolución del clima laboral y el empleo en el grupo Repsol en Puertollano.
Agradecemos de antemano vuestro interés y esperamos vuestra asistencia.
Fdo: Secretario de Organización.
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Esther Vivas | PúblicoEl actual modelo de producción agrícola y ganadero industrial contribuye a profundizar en la crisis ecológica global con un impacto directo en la generación de cambio climático. Aunque a primera vista no lo parezca, la agroindustria es una de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero.
Así lo ha puesto de relieve la campaña No te comas el mundo, en el marco de las movilizaciones de estos días en motivo de la reunión de las Naciones Unidas en Barcelona sobre cambio climático, previa a la crucial cumbre de Copenhague (COP15) en diciembre donde debe aprobarse un nuevo tratado que sustituya al de Kyoto.
Según la campaña, entre un 44 y un 57% de las emisiones de gases de efecto invernadero son provocadas por el actual modelo de producción, distribución y consumo de alimentos. Una cifra resultado de sumar las emisiones de las actividades estrictamente agrícolas (11-15%), de la deforestación (15-18%), del procesamiento, transporte y refrigeración de los alimentos (15-20%) y de los residuos orgánicos (3-4%).
Y es que no podemos olvidar los elementos que caracterizan a este sistema de producción de alimentos: intensivo, industrial, kilométrico, deslocalizado y petrodependiente. Veámoslo en detalle. Intensivo, porque lleva a cabo una sobre-explotación de los suelos y de los recursos naturales que acaba generando la liberación de gases de efecto invernadero por parte de bosques, campos de cultivo y pastos. Al anteponer la productividad, por delante del cuidado del medio ambiente y la regeneración de la tierra, se rompe el equilibrio mediante el cual los suelos capturan y almacenan carbono, contribuyendo a la estabilidad climática.
Industrial, porque consiste en un modelo de producción mecanizado, con uso de agroquímicos, monocultivos, etc. La utilización de grandes tractores para labrar la tierra y procesar la comida contribuye a la liberación de más CO2. Los fertilizantes químicos utilizados en la agricultura y en la ganadería moderna generan una importante cantidad de óxido nitroso, una de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero. Asimismo, la quema de bosques, selvas… para convertirlos en pastos o monocultivos acaba afectando gravemente a la biodiversidad y contribuye a la liberación masiva de carbono.
Kilométrico y petrodependiente, porque se trata de una producción de mercancías deslocalizada en búsqueda de la mano de obra más barata y de la legislación medioambiental más laxa. Los alimentos que consumimos recorren miles de kilómetros antes de llegar a nuestra mesa con el consiguiente impacto medioambiental. Se calcula que en la actualidad, la mayor parte de los alimentos viajan entre 2.500 y 4.000 kilómetros antes de ser consumidos, un 25% más que en 1980. Nos encontramos ante una situación totalmente insostenible donde, por ejemplo, la energía para mandar unas lechugas de Almería a Holanda es tres veces superior a la utilizada para cultivarlas, a la vez que consumimos alimentos que provienen de la otra punta del mundo cuando muchos de éstos se cultivan también a nivel local.
La ganadería industrial es otro de los principales generadores de gases de efecto invernadero y su avance ha significado una mayor deforestación con un 26% de la superficie terrestre dedicada a pastos y el 33% a la producción de grano para piensos. Sus porcentajes de emisión equivalen al 9% de las emisiones de CO2 (principalmente por deforestación), el 37% de las de metano (por la digestión de los rumiantes) y el 65% del óxido nitroso (por el estiércol).
Este modelo de alimentación kilométrica y viajera, así como el alto uso de agroquímicos derivados del petróleo, implica una fuerte dependencia de los recursos fósiles. En consecuencia, en la medida en que el modelo productivo agrícola y ganadero industrial depende fuertemente del petróleo, la crisis alimentaria, la crisis energética y la crisis climática están íntimamente relacionadas.
Pero a pesar de estos datos, podemos parar el cambio climático y la agricultura campesina, local y agroecológica, como señala el centro de investigación GRAIN, puede contribuir de forma determinante a ello. Se trata de devolverle a la tierra la materia orgánica que se le ha quitado, después de que la revolución verde haya agotado los suelos con el uso intensivo de fertilizantes químicos, pesticidas, etc. Para hacerlo, hace falta apostar por técnicas agrícolas sostenibles que pueden aumentar gradualmente la materia orgánica de la tierra en un 2% en un periodo de cincuenta años, restituyendo el porcentaje eliminado desde la década de los 60.
Es necesario apostar por un modelo de producción diversificado, incorporando praderas y abono verde, integrando de nuevo la producción animal en el cultivo agrícola, con árboles y plantas silvestres, así como promover circuitos cortos de comercialización y la venta directa en mercados locales. Con estas prácticas, se calcula que sería posible capturar hasta 2/3 del actual exceso de CO2 en la atmósfera. El movimiento internacional de La Vía Campesina lo tiene claro cuando señala que “la agricultura campesina puede enfriar el planeta”.
Asimismo, hay que denunciar las falsas soluciones del capitalismo verde al cambio climático como la energía nuclear, los agrocombustibles u otras, así como los lobbies empresariales que buscan mercantilizar el tratado de Copenhague. Desde distintos movimientos sociales se exige “justicia climática”, frente a los mecanismos de mercado incorporados en el protocolo de Kyoto y que tendrán continuidad en Copenhague. Una justicia climática que debe ir a la par con la “justicia social”, ligando la lucha contra la crisis ecológica global con el combate contra la crisis económica que afecta a amplios sectores populares, en base a una perspectiva anticapitalista y ecosocialista. Para que el clima no cambie, hay que cambiar el mundo.
Archivado en: General
Elena Nieto Tercerainformación
Según explica secretaría confederal de Acción Sindical de CCOO de los 13.884 Expedientes de Regulación de Empleo, el 90% se hicieron mediando un acuerdo entre la representación de los trabajadores y de la empresa.
El tipo de expediente más usado, según CCOO, atendiendo al número de personas afectadas es el de suspensión temporal. Es decir, suspensionestemporales de los contratos que no suponen un proceso de despido colectivo.
El sector industrial es el más afectado por los EREs aprobados teniendo un peso del 80% continuando con un 16% las empresas de Servicios, siendo “muy reducido” el número y porcentaje de afectados en empresas de Construcción (3%) y del sector Agrario (1%).
CCOO denuncia que se ha agotado el “ajuste sobre la temporalidad” y que por tanto ahora “comienza a estar en riesgo el empleo indefinido, y que sectores con un mayor nivel de estabilidad laboral, que en periodos recientes han registrado ERE de suspensión, ahora han comenzado a transformarlos en expedientes de extinción“.
Consideran necesario que el Gobierno mantenga las ayudas públicas para dinamizar la actividad económica, con objeto de consolidar los síntomas que auguran la salida de la crisis económica, ya que de lo contrario la crisis puede volver a agudizarse y sus efectos podrían ser “demoledores para el empleo.
En opinión de CCOO, en estos momentos, la preocupación del Gobierno no debe ser el déficit público y la deuda pública, sino cómo generar actividad económica, teniendo en cuenta que el capital privado está replegado y el sistema financiero tiene todavía serias dificultades.
Archivado en: NO A LAS GRANDES SUPERFICIES
Sebastián Ruiz Diagonal
La lista de la compra se reduce a cinco grandes empresas y a dos centrales de compra que ejercen la distribución de alimentos en el país. El precio de los productos aumenta mientras que el productor recibe cada vez menos dinero.
Paren el mundo que hay que reponer. Aquí y ahora. Pero antes puede elegir usted alguna de las cinco alternativas propuestas para abastecer su cesta de la compra: Carrefour (que también incluye a Día y Champion), Mercadona, Eroski, Alcampo y el Corte Inglés (con Opencor). Además, hay que sumar la distribución que llevan a cabo las dos principales centrales de compra, Euromadi e IFA. Oferta del día: flexibilidad de horarios con salarios reducidos, variedad de productos nacionales e internacionales precocinados y congelados, y la venta de alimentos de comercio justo y de agricultura ecológica para limpiar la imagen. Irresistible y no es ficticio. Según el informe Expo Retail 2006, estas cinco grandes empresas y las dos centrales controlan el 75% de la distribución de alimentos en el Estado español. Mucho ha llovido desde que en 1957 abriera las puertas el primer supermercado. ¿Dónde queda el pequeño comercio? Para Esther Vivas, autora del libro Supermercados, no gracias, la respuesta está clara: en la cuerda floja. La activista catalana afirma que con la crisis actual muchas pequeñas empresas se han visto obligadas a colgar el cartel de ‘se vende o alquila’ por la fuerte competencia de las grandes cadenas de distribución de alimentos. Pero la situación ya era familiar. “A finales del año 1998 había 95.000 tiendas en el Estado español. La cifra en 2004 era de 25.000 establecimientos. Hay que hacer algo urgentemente y todo pasa por cambiar la lógica actual de consumo”, declara Vivas.
Cadenas de distribución
Isidro Jiménez, de Ecologistas en Acción y de Consume Hasta Morir, reflexiona sobre un aspecto fundamental y que, según él, queda a menudo en el tintero: la nueva gestión del suelo provocada por la apertura de nuevos centros comerciales. “El actual modelo de crecimiento urbanístico privilegia a las grandes superficies como opción de compra y como centro de ocio, así que el pequeño comercio, con todos los beneficios que éste ofrece al consumidor y a la economía local, se ve amenazado”. Los datos reflejan, y cada vez más, cómo las compras de alimentos por parte del consumidor final están concentradas alrededor de las grandes empresas de distribución alimentaria. Ferrán García, coordinador de la campaña No te Comas el Mundo, impulsada por la plataforma rural en la que convergen colectivos ecologistas y de agricultores, lo explica: “Esta situación nos lleva a describir la cadena de distribución de alimentos como un embudo donde la gran distribución ejerce de cuello de botella en la relación comercial entre campesinos/ productores y consumidores”. Este monopolio tiene graves consecuencias para los diferentes actores que participan en la cadena comercial. “El diferencial entre el precio en origen de un producto (lo que la gran distribución paga al campesino) y el precio en destino (lo que se paga en el supermercado) es de un 400%, siendo esos grandes distribuidores quienes se llevan este beneficio”, recalca Vivas. Por lo tanto, el campesino cada vez recibe menos dinero por aquello que vende, el consumidor paga más por lo que compra y la gran distribución es quien sale ganando. Desde numerosos colectivos ecologistas se insiste en las alternativas a las grandes centrales de compra. Esta línea es la que sigue el economista francés Christian Jacquian, experto en ‘supermercadismo’ y autor del libro Las bambalinas del comercio justo, al confesar que con un 1% o 2% de consumidores que digan ‘así no quiero consumir’, el crecimiento de los grandes grupos agroalimentarios se retraería afectando a los grandes distribuidores. Xavier Montagut, economista especializado en comercio internacional, consumo responsable y comercio justo, y presidente de la Red de Consumo Solidario, confía en volver a controlar la cadena de alimentación empezando por comprar en los pequeños establecimientos y cambiar la legislación. “La administración es responsable de que no se potencie lo suficiente la agricultura ecológica de proximidad y que, por el contrario, no haya impuestos para productos que vienen de lejos”, apostilla Montagut.
EVOLUCIÓN ALIMENTARIA
¿ADIÓS A LA TIENDA? En España, el 81,9% de las compras de alimentos se realizan a través de los supermercados, hipermercados y tiendas de descuentos. Esta cifra contrasta con el 2,7% de la compra que se hace en las tiendas tradicionales y el 11,2% en tiendas especializadas.
FRESCO VERSUS PRECOCINADOS Las frutas y las verduras son un 16% más caras en los grandes supermercados que en los comercios especializados debido a que los platos precocinados y los productos enlatados suponen ya casi el 40% de la oferta en alimentación de las grandes superficies.
EXTINCIÓN En los últimos diez años han desaparecido en el Estado español diez explotaciones agrarias al día y la población campesina activa se ha visto reducida a un 5,6% del total. En los próximos 15 años habrá que importar el 80% de los alimentos necesarios.
IMPACTOS DEL CONSUMO POR PRODUCTOS
ARROZ El International Rice Research Institute (IRRI) ha anunciado que el precio del arroz se mantendrá alto en 2010 después de haber alcanzado récords en 2009. El portal Bloomberg ha vaticinado que en 2010 se pueden producir “revueltas del hambre” en Asia como las que se han dado en Haití a lo largo de este año.
CARNE La ganadería intensiva busca acortar los plazos para el sacrificio de los animales. Así, un pollo sobrevive entre 43 y 45 días en este tipo de granjas, mientras que en la minoritaria ganadería extensiva el plazo es de 80 días. Las condiciones de salud e inseminación han sido muchas veces denunciadas.
LANGOSTINOS El cultivo de langostinos afecta negativamente a los ecosistemas costeros de 50 países en zonas tropicales de todo el mundo. La acuicultura ha destruido el 75% de los manglares de Filipinas y el 38% de los de Bangladesh. El uso de antibióticos en su crianza ha causado problemas a varias marcas.
DÍA SIN COMPRAS
El próximo 27 de noviembre será el Día Internacional Sin Compras. Un día en el que Ecologistas en Acción propone una apuesta activa por otro modelo de consumo, donde el eje no sea la optimización de los beneficios empresariales a costa de sistemáticas injusticias sociales, la polarización de la riqueza y la dependencia del consumismo. A través de actividades programadas por todo el país se pretende que esta jornada sea algo más que un día de reflexión para convertirse en una apuesta decidida por un modelo de consumo social y ambientalmente sostenible.
Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/La-trastienda-negra-de-los.html
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| El texto que se reproduce a continuación es el esquema de una intervención de su autor en el Seminario de cultura socialista que se realiza con profesores de las facultades de Economía y de Derecho de la Universidad de Barcelona. |
Con Bartomeu Muñoz, el alcalde socialista de la importante ciudad de la conurbación industrial barcelonesa que es Santa Coloma de Gramenet el pasado 29 de octubre, llevamos ya en poco más de tres años diecinueve alcaldes detenidos por corrupción en España: 7 del PP, 5 del PSOE, y otros “independientes” de pequeños partidos o agrupaciones electorales locales o regionales. Tenemos esta semana, además, la imputación en casos de corrupción de un antiguo presidentes del PP de la Comunidad Balear, Cañellas, y la investigación judicial sobre otro presidente balear del PP, Matas, así como los escándalos del “caso Gürtel”, que afectan al presidente de la Comunidad valenciana, Camps, y a un creciente rimero de personalidades y altos cargos del PP en buena parte de la geografía nacional, señaladamente en la Comunidad de Madrid.
La detención del alcalde de Santa Coloma –una ciudad obrera, en la que su alcalde socialista no se molestaba en dormir: vivía en un barrio alto de Barcelona— forma parte de un caso que afecta también a otros antiguos altos cargos del partido de la derecha nacionalista catalana, CiU y en el que andan de por medio, al alimón, turbios negocios inmobiliarios con blanqueo de capitales a través de una agencia del segundo banco español (el BBVA) que operaba en el paraíso fiscal de la Isla británica de Jersey. Y ese caso catalán ha venido a añadirse al que estalló hace no muchas semanas, conocido por el nombre de “caso Palau de la Música”, un caso de espectacular saqueo –más de 20 millones de euros- en beneficio privado de su presidente –un prohombre del patriciado barcelonés, condecorado hace años con la Creu de Sant Jordi— y allegados, así como de partidos afines a los saqueadores, de una entidad cultural emblemática de la ciudad de Barcelona, sostenida con aportaciones públicas y con donaciones privadas altruistas.
Nadie espera que la cosa termine aquí. El antiguo presidente de la Generalitat catalana, Jordi Pujol, se ha avilantado hace unos días, en una entrevista concedida a un programa televisivo de gran audiencia, a aconsejar que no se tirara mucho de la manta, porque el hedor (farum) podría llegar a ser insoportable para todos. (Algo parecido debió pensar en su día el presidente español José María Aznar cuando, ante el caso seguramente más alarmante de corrupción política registrado hasta ahora en España, la compra por parte del negocio inmobiliario madrileño de dos diputados autonómicos madrileños del PSOE para que no votaran la investidura de quien había ganado las elecciones autonómicas de mayo de 2003 (el candidato socialista, apoyado por Izquierda Unida), impidió que el fiscal de Madrid –el socialista Fernández-Bermejo— investigara el asunto. Hubo que repetir las elecciones. Y ganó el PP. Y no hubo más.)
Cuatro reacciones del establishment político-mediático
Cuatro son las reacciones más comunes a lo que algunos, acaso sin exageración, llaman ya epidemia de corrupción política extendida por España. Las que siguen, que no son necesariamente excluyentes:
1 Está, primero, la reacción miope nacida de la obnubilación política sectaria: sí, nosotros también, pero vosotros más, mucho más.
2 Viene, luego, el cierre de filas de quienes aceptan ya sin rubor el formar parte de una “clase política” que, estupefacientemente, se identifica con el conjunto del “sistema democrático” y aun con los valores democráticos mismos: hay que defender del descrédito a un sistema político democrático creciente y peligrosamente amenazado por la pérdida de crédito ante la población. El grueso de la “clase política” es honrada, y el interminable rimero de escándalos de corrupción política afectaría, en realidad, a una minoría. Toda la “clase política” debería olvidar sus (legítimos) enfrentamientos partidistas, para unirse en ese mensaje a la población, si es necesario, con nuevas y más duras medidas legislativas y administrativas.
3 Otra reacción común es el escándalo farisaico de la antipolítica. La política como servicio público y como representación fiduciaria de los distintos y encontrados intereses de la vida social sería pura ilusión. No habría tal. La política sería, siempre, un negocio, y quienes a ella se dedican, necesariamente, unos negociantes que están ahí “para forrarse” (como dijo textualmente una vez en una conversación privada que acabó transcendiendo públicamente el expresidente de la Generalitat valenciana y exministro de José María Aznar Eduardo Zaplana).
4 Cuarta reacción, y última aquí inventariada: el recurso al cinismo antropológico; la corrupción estaría en la “naturaleza humana”. Lo dijo Alan Greenspan, acaso el principal responsable político de una de las eras de codicia y corrupción económica más desapoderadas del último siglo. Ahora lo están repitiendo muchos comentaristas políticos en España.
Esas cuatro reacciones, tan distintas, tienen, sin embargo, en común la pretensión de despolitizar el problema de la corrupción política:
1 La obnubilación sectaria, por la vía de una hipermoralización partidista elemental: los nuestros son necesariamente más honrados: o porque, siendo de “izquierda”, se les suponen valores morales incompatibles con la puesta en almoneda de sus actos de servicio público; o porque, siendo gentes de viso y de “derecha”, se les supone con suficiente patrimonio personal como para resistir al soborno.
2 La despolitización dimanante del cierre de filas viene de suponer, acaso sin advertirlo, que la política democrática es algo más que, y acaso metafísicamente superior a, la representación fiduciaria de intereses y voluntades existentes en nuestra vida social, y de intereses y voluntades las más veces pugnaces y encontrados. Viene, esto es, de ignorar que lo único que tienen en común los representantes políticos es la obligación de defender los intereses y las voluntades de sus representados en el marco de una deliberación pública realizada con argumentos dimanantes de razones públicamente defendibles y atenidos al interés general (nadie puede proponer una ley con el argumento, dimanante de una razón privada, de que esa ley le favorecería en sus negocios o favorecería a sus amigos y parientes). Y parte esencial del interés general en una sociedad escindida en clases y grupos de interés es el reconocimiento político, con todas sus consecuencias, de esa escisión social de base y de la legitimidad de sus expresiones y manifestaciones en la vida política. Patentemente, es la ignorancia de eso lo que permite a muchos políticos aceptar hoy con un donaire digno de mejor causa el constituir nada menos que una “clase política”, es decir, un grupo de individuos unidos por intereses privados propios, y en esa medida, seccionados, desgajados como casta o como “clase”, del pueblo supuestamente “soberano”.
3 El escándalo farisaico niega directamente la posibilidad de la política democrática. O bien porque cree que el mejor modo de promover el interés público es tener políticos codiciosos y corruptibles –no han faltado voces en España en estos últimos años que han sugerido que la corrupción política es también un saludable índice de dinamismo y prosperidad económicos—, una versión posmoderna del viejo ideologema de Mandeville: vicios privados, virtudes públicas. O bien porque, y tal vez en el otro extremo, ha llegado a creer que la representación política fiduciaria de intereses y valores socialmente existentes es tarea de antemano condenada al fracaso: la “política” es y será siempre una mierda, y los políticos, sea cual fuere su signo ideológico, un hatillo de hipócritas y mangantes; de gentes que, ¡qué diablos!, como todo el mundo, van a la suya.
4 El cinismo antropológico despolitiza el específico fenómeno de la corrupción política por la vía de la banalización inespecífica: no hay un problema de corrupción política, distinto del problema de la corrupción administrativa, distinto del problema de la corrupción económica privada, etc., sino que la naturaleza humana, en general, sería pronta al soborno. Consuelo para políticos corruptos o irresponsables y pretexto para las protestas de agudeza de tertulianos y columnistas de grandes absolvederas, el planteamiento político del problema de la corrupción política es substituido por la reafirmación de la doctrina paulina de la corrupción general de la naturaleza humana como consecuencia de la caída de nuestros padres en el pecado original:
“Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido a sujeción del pecado. / Porque lo que hago, no lo entiendo; ni lo que quiero, hago; antes lo que aborrezco, aquello hago. / Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. / De manera que ya no obro aquello, sino el pecado que mora en mí. / Y yo sé que en mí (es a saber, en mi carne) no mora el bien: porque tengo el querer, mas efectuar el bien no lo alcanzo. / Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, éste hago. / Y si hago lo que no quiero, ya no lo obro yo, sino el pecado que mora en mí. / Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: Que el mal está en mí.” (Pablo, Romanos, 6, 14-21)
Corrupción, política, administrativa y económica [El fenómeno de la corrupción política, visto políticamente]
Para ver políticamente el fenómeno de la corrupción política, lo primero es distinguirla de otras formas de corrupción socialmente significativas, como la corrupción económica privada y la corrupción administrativa.
La corrupción económica privada afecta a las instituciones y a los agentes económicos privados, y a las relaciones de agencia fiduciaria entre ellos, entre los que actúan como agentes propiamente dichos y los que actúan como principales: un ejecutivo es un agente fiduciario de su principal, que son los accionistas propietarios de la empresa; un abogado de empresa es un agente fiduciario de su principal, que son los directivos de la empresa; un bróker financiero es un agente de su principal, que es el inversor financiero o bolsístico. Las relaciones entre principales y agentes están marcadas siempre por una asimetría informativa que hace que, objetivamente, las posibilidades de que el agente traicione la confianza puesta en él por el principal sean enormes, es decir, que hay un amplio espacio para que el agente se deje interferir en su labor por intereses propios o de que se deje corromper y sobornar por intereses privados que no son los de su principal. La regulación pública de la actividad económica privada tiene en buena medida que ver con la yugulación legislativa de aquellas posibilidades, con la restricción radical del espacio social e institucional que permite el fraude en las relaciones de agencia. No hará falta insistir en que el incremento espectacular de la corrupción económica en el mundo en las pasadas décadas, señaladamente en el sector financiero, tiene que ver con la desregulación pública de la actividad económica privada.
La corrupción administrativa afecta a los funcionarios públicos, es decir, a agentes que, a diferencia de los representantes políticos, guardan con el “pueblo soberano” una relación muy mediata. O bien son cargos de confianza de políticos electos (así pues, agentes fiduciarios del político electo, que es su principal, el cual, a su vez, es agente fiduciario del “pueblo soberano”), o bien son funcionarios de carrera, y entonces la relación de agencia con la ciudadanía es aún más remota: en general, viene dada por los criterios legalmente establecidos de selección para entrar en la carrera del servicio público y por los criterios, legalmente establecidos también, para sancionar al funcionario público que falta a su deber de probidad. El descrédito de la función pública que ha acompañado al auge del “neoliberalismo” en las últimas décadas ha jugado un papel de primer orden en la degradación de ambas cosas: ha habido una bien documentada relajación en los criterios de selección de funcionarios (con la admisión de zorros como guardianes del gallinero: como el estafador Madoff presidiendo el Comité de directores de la agencia regulatoria NASDA): culpa in eligendo ; y ha habido una política de gestión y de sanciones, importada del mundo de la empresa privada e impropia del sector público (todos serían corruptos y holgazanes, hasta que se demuestre lo contrario), como el llamado New Public Management, que ha traído consigo, entre otras cosas, una desmoralización general de los trabajadores públicos: culpa in vigilando .
Huelga decir que el caso más interesante de corrupción administrativa es el que trae su origen causal en la vida económica privada, es decir, la corrupción de funcionarios públicos por grandes (o pequeñas) empresas privadas. El incremento de la corrupción administrativa en las pasadas décadas, señaladamente en los países en vías de desarrollo, ha sido sencillamente espectacular. También porque ha sido instrumento capital del saqueo de esos países por las grandes empresas del hemisferio norte en el orden neoliberal de la “globalización”. Peter Eigen, el fundador de Transparency International, con sede en Berlín, lo resumía así en enero de 2000:
“La magnitud de los sobornos pagados por corporaciones internacionales en los países en desarrollo es a gran escala. Las acciones emprendidas por la mayoría de los gobiernos de los países industrializados para luchar contra la corrupción internacional son modestas. Los resultados se traducen en mayor pobreza en los países pobres, un persistente socavamiento de las instituciones democráticas, y cada vez más distorsiones en el comercio internacional honrado.”
La corrupción política es particularmente lacerante, porque afecta a una relación de agencia fiduciaria directa entre el supuesto “pueblo soberano”, como principal, y los partidos y los representantes políticos como meros agentes suyos, formadores y canalizadores de las voluntades y los intereses populares. No suele observarse que los distintos partidos políticos no sólo representan distintos intereses sociales –lo que es una obviedad—, sino que las relaciones fiduciarias de los distintos partidos con sus bases sociales (y más en general, con los intereses sociales que supuestamente representan) son también muy distintas. El marxista Gramsci popularizó la idea de que los intelectuales y los políticos de un determinado signo social, político o ideológico pueden ser más o menos “orgánicos en” sus respectivas bases. Y observó con gran perspicacia que para los dirigentes y representantes de las clases y estratos subalternos de la población la “organicidad” en, es decir, la miríada de vínculos capilares de retroalimentación con, sus bases sociales es mucho más difícil de mantener que en el caso de los representantes y los agentes fiduciarios de las elites sociales y económicas tradicionales. No sólo porque resulta harto más difícil encontrar buenos representantes y calificados dirigentes entre quienes están obligados a vivir por sus manos, y desde luego, no de renta; no sólo porque, una vez encontrados, es más difícil substituirlos por otros, lo que da a esos agentes un gran margen de chantaje autoritario sobre sus bases (“si no os gusta, me voy”: como Felipe González, cuando obligó a un PSOE mayoritariamente reluctante a “abandonar el marxismo” en 1979; o como el propio Felipe González, cuando en 1986 obligó a un pueblo abrumadoramente pacifista como el español a entrar en la OTAN); también porque, una vez con cargos y aupados al núcleo del funcionamiento del sistema político, con todas su pompas y vanidades, tienden espontáneamente a desarrollar una nueva identificación con los hábitos de sus colegas bienhabientes, tienden, esto es, a sentirse más “clase política” que representantes de su fábrica, de su barrio o, en general, de las gentes menudas de cuyas filas proceden o a las que, al menos, declaran representar. Así que, en punto a corrupción política, el partido de izquierda que no sea especialmente sensible a esas realidades, va listo: quien no vive según piensa, termina pensando según vive. El alcalde de Santa Coloma detenido por corrupción la pasada semana –dicen que un socialista aficionado a los buenos restaurantes, a los buenos automóviles y a las buenas compañías de gente con estilo—, que regía con mayoría absoluta una de las ciudades obreras más importantes del cinturón industrial de Barcelona, ni siquiera vivía en Santa Coloma, sino en uno de los barrios altos de la Ciudad Condal.
Eso no quiere decir que las elites políticas o ideológicas de la derecha hayan de tener siempre mayor “organicidad en” sus bases, o más facilidad para lograrla. Los numerosos casos –en realidad, ampliamente mayoritarios— de corrupción política de la derecha tradicional en la España de estos últimos años son buen ejemplo de ello. Pero es interesante observar que la pérdida radical de organicidad en sus bases sociales de las elites ideológicas y políticas conservadores se da fundamentalmente en momentos históricos dominados por la mentalidad rentista, es decir, en épocas de hegemonía social y cultural de los estratos y capas sociales que viven fundamentalmente de rentas: de rentas inmobiliarias, de rentas dimanantes de grandes patrimonios financieros y de rentas monopólicas desapoderadas, derivadas de posiciones de abuso de poder en los mercados. El rentista no produce nada, no crea nada, no genera valor, ni riqueza, sino, a lo sumo, apariencia de ella; el rentista es, básicamente, un saqueador; un expoliador de bienes comunes y de bienes privados ajenos; y un activo buscador de rentas a través de mecanismos políticos, que no puede ver en la vida política representación de interés social alguno, sino oportunidad de negocio y cabildeo. Lo que en Alemania ha dado en llamarse “puerta giratoria” entre la política y el mundo de los negocios (el hecho de que grandes fortunas entren como si nada en el juego de la vida política –Berlusconi— y, a la inversa, grandes dirigentes políticos vayan a parar al mundo de los negocios luego de abandonar su cargo –Schröder con Gazprom, Felipe González con Carlos Slim, Aznar con Rupert Murdoch—), un fenómeno relativamente reciente, expresa bien esa realidad.
No es por casualidad que uno de los clásicos de la ciencia social contemporánea, La teoría de la clase ociosa (1898), del economista noruego-estadounidense Thorstein Vebblen se escribiera en plena Era de la Codicia norteamericana, un período, por tantos conceptos, muy semejante al que hemos vivido en las últimas décadas. En Veblen puede encontrarse un atisbo de explicación al hecho de que precisamente políticos sin la menor organicidad en intereses sociales objetivos de ningún estrato social relevante –basta ver la pinta, involuntariamente cómica, de un Ricardo Costa, el de los relojes de 6.000 euros y los coches de 60.000—, y enfangados hasta el cuello en asuntos de corrupción política, como en Madrid, como en Valencia, o como en Santa Coloma de Gramanet, puedan jactarse de lograr una y otra vez mayorías absolutas:
“… la institución de una clase ociosa opera en el sentido de hacer conservadoras a las clases inferiores al privarles, hasta donde es posible, de los medios de subsistencia, reduciendo así su consumo, y, por ende, de la energía de que pueden disponer, hasta el punto de hacerlas incapaces del esfuerzo exigido para el aprendizaje y adopción de nuevos hábitos mentales. La acumulación de riqueza en el extremo superior de la escala pecuniaria implica privaciones en el extremo inferior. (…) El efecto inhibitorio directo de la desigual distribución de la riqueza está secundado por otro indirecto que tiende al mismo resultado. (…) El mantenimiento del consumo ostensible como uno de los elementos principales del patrón que mide el decoro en todas las clases, no es, desde luego, atribuible por entero al ejemplo de la clase ociosa adinerada, pero la práctica y la importancia que se le da se robustecen, sin duda, por el ejemplo de la clase ociosa.”
La percepción de la corrupción económica, administrativa y política. El caso de España.
A pesar de la epidemia de corrupción política que aparentemente se ha abatido sobre España, es muy notable que, en la percepción de los españoles –y como saben todos los estudiosos del fenómeno de la corrupción, suele haber, ceteris paribus, una elevada correlación positiva entre la percepción de la misma y su realidad objetivamente medida— la corrupción económica del sector privado resulta ser mucho más importante que la corrupción de los partidos y de los representantes políticos. Según el informe de 2009 de Tranparency International, mientras que en países como Argentina, Grecia, Israel, Italia o Reino Unido lo más destacado en la percepción ciudadana es la corrupción de los partidos políticos; mientras que en países como los EEUU, Indonesia y Panamá se destaca la corrupción de todo el poder legislativo (las cámaras parlamentarias); mientras que en países como Chequia, Japón y Rusia se destaca la corrupción administrativa; en España, en cambio –como en Hong Kong, Islandia, Países Bajos y Noruega—, se destaca la corrupción empresarial.
En contra de los sermones casi unánimes de los políticos españoles de estos días, el crédito popular de la “democracia”, del sistema de partidos políticos y de los representantes políticos electos no está por ahora gravemente amenazado, a pesar de la que está cayendo. Diríase, en cambio, que la población española tiene una percepción bastante clara del origen causal de los males de la política en los males de una vida económica –de un “modelo de crecimiento”, como se dice con tecnocrática unción— fundada, no en la creación de riqueza o de valor, sino en la inflación de activos (inmobiliarios y financieros), en la inclemente destrucción del patrimonio común natural (el caso de las costas españolas es particularmente llamativo, y ahora ha saltado dramáticamente a la luz el caso de los humedales de las Tablas de Daimiel), en el saqueo y privatización de patrimonio público del Estado (una política de privatizaciones iniciada por Felipe González y seguida luego por Aznar, pero a la que, inicialmente, se oponía hasta la derecha política tradicional), en la asombrosa sobreexplotación de una mano de obra calificada (el 63% de los asalariados españoles es “mileurista”), en un Estado social raquítico, en el volumen de desempleo estructural más crecido de los países de la OCDE y en el insostenible endeudamiento de las empresas y de los trabajadores españoles.
Si comparamos con Italia, el contraste es notable. Mientras en España un 29% considera que el sector más corrompido es el de la empresa privada, en Italia sólo un 7% cree eso. Es verdad que en España un 27% creen ya que son los partidos el sector más corrompido (cerca, pues, de la empresa privada), pero en Italia tenemos un abrumador 44% de ciudadanos que lo cree. Ese 27% registrado en 2009 podría crecer; visto lo visto estos días, y lo cierto es que si la pregunta es cuán corrompido está un sector (no qué sector es el más corrompido), en España ganan ya los partidos políticos con una puntuación de 3,4 (en contraste con el 3,3 que se da a las empresas, el 3,1 que se da al parlamento, o el moderado 3,0 –el más bajo— que se da a los funcionarios. (Por seguir con el contraste: en Italia la puntuación más alta de descrédito en materia de corrupción se la llevan también los partidos, pero con un 4,1, seguidos de los funcionarios, 3,9, del poder judicial, 3,5, y de los medios de comunicación, 3,4; la empresa privada queda en un 3,3, al mismo nivel que el Parlamento).
Y si la izquierda institucional no reacciona políticamente a esos males básicos de la vida económico-social de nuestro país, si no logra al menos acompasar sus percepciones básicas a las percepciones del común de la ciudadanía, entonces sí podría empezar a temerse muy en serio en España una generalización à la italiana de la antipolítica.
Antoni Domènech es el editor de SinPermiso.
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Descripción El Plan Bolonia, representa la inferioridad de los ciudadanos frente al gobierno, que puestos en contra a este cambio radical mediante manifestaciones, huelgas, quejas, se han negado rotundamente a hacernos caso.
Dada la falta de información que ha habido de este cambio, he hecho un tema donde se explica de forma general los datos mas importantes que trae consigo este cambio, y criticando cosas que ha traido consigo este proceso.
De hecho, aún no se sabe bien ni como se va a implantar, la mayoría de los estudiantes estan en contra y no nos han hecho caso, en manifestaciones en barcelona han golpeado los mossos a los estudiantes como si se tratara de la epoca franquista a mi parecer, llegando a golpear a periodistas (he visto uno con una brecha en la cabeza), incluso a niños que no tenían que ver.
Yo creo que deberían de ser conscientes todos los estudiantes del cambio que van a tener, ya que quien mas va a salir beneficiado de esto son las empresas inmiscuyendose en la universidad. Sobre todo deberían de enterarse los estudiantes de secundaria y bachillerato, que son los que más van a padecer este nuevo sistema y los que menos saben sobre esto.
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Un mundo mejor para los caracoles
http://unmundomejorparaloscaracoles.blogspot.com/
Para ver el artículo de Carlos Otto Más allá del bien y del mal, pulsa aquí
Todo pasa y todo queda. Carlos Otto, el periodista despedido impunemente por publicar un artículo de opinión en su blog personal, el tres veces demandado por injurias y calumnias, el vetado, el tocapelotas que incomoda tanto a peperos (por ejemplo)como a pseudo sociatas (por ejemplo), el destrapicheador que hace lo que puede y un poquito más para destrapichear (informar al ciudadano, se entiende) y, por lo tanto, buen destrapicheador es parece haberse librado de la posibilidad de tener que pagar 18.000 euracos.
Efectivamente, todo apunta a que la historia más triste jamás contada ha llegado a su fin. La historia de la libertad y el derecho a ejercer la ciudadanía (y la profesión, claro). Pero aún quedan muchos cabos sueltos: ¿cómo acabará ese chiste tan malo que ha resultado ser el Aeropuerto de Ciudad Real? ¿Qué nueva lección aprenderán los estudiantes de Empresariales de los ilustres Díaz de Mera y León Triviño? Ay, una de palomitas con mucha sal, por favor, que no pienso moverme del sofá…
Pese a la torpeza de esa improvisada carta de despido, hay que reconocer que esta gente se lo ha currado. Podrían haberlo hecho mejor y ellos lo saben, no obstante, no lo han hecho mal del todo: tres amenazas en forma de carta certificada del Juzgado pidiendo 6.000 euros por barba para reparar la dignidad por culpa del periodista menoscabada (ejem) y la escasa fe en la justicia tan generalizada como probada (sirva la “procedencia” del despido de Carlos Otto como muestra) han sido, en líneas generales, armas potentes que bien podrían haber hecho temblar el pulso del periodista.
Pero a Carlos Otto no le tembló el pulso. “Saber que no os puedo aniquilar no es suficiente para firmar la paz” y contrató a unos abogados más grandes que la copa de un pino e incluso aprendió de leyes. Vilmente silenciado por las circunstancias, aquí el amigo abrió el pico todo lo que pudo y tanto el injusto suceso como la sucia estrategia seguida por sus contrincantes se difundieron como la pólvora. Faltó (y ésa es otra de las espinas que quedan clavadas) la manifestación, quedada, butifarra o manifiesto con fotitos incluidas.
Faltó una muestra de apoyo mayor por parte de los ciudadanos. Debe ser frustrante jugarse el cuello para que, en líneas generales, todo siga igual, ¿no creen? No estoy proponiendo a Carlos Otto como candidato para el próximo premio Nobel ni nada por el estilo (para eso ya tenemos a Obama), sino que, sencilla y humanamente, considero que alguien debería haberle hecho justicia a este verdadero profesional de la información y, a falta de justicia en los juzgados, ¿quién mejor que nosotros los ciudadrealeños para agradecer el gesto?
Mal que nos pese, la historia sigue, aún hay muchos cabos y sargentos por encima del bien y del mal. Quedan muchos Modus Tolens por enunciar, denunciar y por tristemente aceptar. No podrías haberlo hecho mejor, Otto. Sigue así.
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En realidad, hay que remontarse a los años posteriores a 1929 (del crash de Wall Street) para encontrar polarizaciones de renta tan acentuadas como ahora. En 1979, el uno por ciento de la población que pagaba impuestos en EEUU recibía el 8% de la renta nacional. Tal porcentaje había subido en el año 2007 a un 18% de la renta nacional. Y si se incluyen las rentas recibidas por aquel 1% de la población de renta superior, como consecuencia de su propiedad de acciones, los porcentajes aumentan de un 10% en 1979 a un 23% en el 2007. Existe una enorme concentración tanto de la renta como de la propiedad, en los sectores superiores de renta del país, alcanzando una polarización sin precedentes desde la Gran Depresión.
¿POR QUÉ EL INCREMENTO DE LA POLARIZACIÓN?
Las escuelas económicas dominantes han explicado esta polarización de las rentas como resultado de dos hechos. Uno es la introducción de nuevas tecnologías en la actividad económica, que ha dado mayor valor al conocimiento y a las cualificaciones de los trabajadores. En este escenario teórico, el incremento de las rentas superiores se percibe como consecuencia de la importancia que adquiere la formación de los trabajadores en una economía necesitada de personal cualificado. Todo el proyecto intelectual-político de establecer la “sociedad del conocimiento” (promovida por la estrategia de Lisboa del año 2000) estaba basado en esta interpretación de la realidad. Puesto que a mayor educación/formación, mayor salario, había que invertir en educación y formación. Era un esquema fácil de entender y fácil de llevar a cabo. Según tal argumento, lo que tenía que hacerse para disminuir las desigualdades sociales y prevenir la exclusión social era dar formación a la fuerza laboral. Este mensaje ha sido muy poderoso en estos últimos años.
La segunda explicación que se ha dado de la creciente polarización de rentas era el fenómeno de la globalización, que estaba relacionada con la explicación anterior. Los trabajadores no cualificados en los países ricos competían con los trabajadores no cualificados del tercer y cuarto mundo, forzando sus salarios y condiciones de trabajo a la baja. Esta situación ocurría bien a través de la globalización de la actividad económica (incluyendo la deslocalización de las empresas, trasladándose a países del tercer o cuarto mundo) o mediante la movilidad internacional del trabajo, es decir, la inmigración. Según tal explicación, la globalización ha llevado a un empobrecimiento masivo de los sectores laborales de escasa formación, distanciándose sus rentas de los sectores laborales cualificados menos afectados por tal fenómeno de la globalización.
LA DESPOLITIZACIÓN DEL FENÓMENO ECONÓMICO
A primera vista parece que ambas explicaciones son creíbles: parecen razonables. Ahora bien, el problema que tienen es que ambas explicaciones despolitizan lo que es un fenómeno profundamente político. Asumen que la importancia del conocimiento y de la globalización como factores causantes de la enorme polarización de las rentas (y de la propiedad) son factores exógenos a la sociedad (algo que viene dado de fuera de la propia sociedad) sin que se vean consecuencia del desarrollo de los conflictos internos existentes en cada sociedad. Tales argumentos representan la apolitización del fenómeno económico, lo cual es un obstáculo para entender lo que ocurre en la sociedad y, poder intervenir para cambiarla. Tanto la introducción de nuevas tecnologías como la globalización, ocurren dentro de contextos políticos específicos que configuran cómo, cuándo y con qué consecuencias ocurre cada uno de estos fenómenos. En otras palabras, tales fenómenos no son las causas de la polarización de rentas sino los síntomas de unas relaciones de poder, que son las causas reales de tal polarización. Veamos los datos.
La reducción de las desigualdades de renta en EEUU que tuvo lugar desde los años treinta a finales de los años setenta fue resultado de la fuerza del movimiento obrero en aquel país. Fue en los años treinta cuando se estableció el movimiento sindical (apoyado por la Administración Roosevelt primero y la Administración Truman después) que organizó, en los años cuarenta y cincuenta, a la mayoría de los trabajadores industriales, la fuerza mayor dentro del movimiento obrero. Más tarde, el movimiento de los derechos civiles en los años sesenta, y los movimientos feministas, así como el movimiento ecologista en los años setenta y ochenta forzaron cambios, no sólo políticos, sino también económicos tales como la prohibición de la discriminación de raza y de género, así como la inclusión de los costes de destrucción del ambiente como factor evaluador de las políticas públicas. Todas estas medidas fueron opuestas por el mundo empresarial que tuvieron que aceptarlas, por fin, a regañadientes, aunque nunca acabaron de incorporarlas completamente en sus prácticas empresariales. Aprovecharon cualquier resquicio en las leyes y prácticas federales para no llevar a cabo su puesta en marcha y desarrollo.
En realidad, la respuesta neoliberal de los años ochenta fue la respuesta del mundo empresarial a las conquistas sociales del mundo del trabajo, que habían conseguido toda una serie de conquistas sociales y laborales en la época 1930-1970, alcanzándose en 1979 la menor polarización de las rentas que EEUU conoció desde los años treinta. La respuesta empresarial se inició ya durante la Administración Carter, cuando su ministro de Economía, el Sr. Volker, inició una recesión como manera de reducir el poder sindical. Las políticas de Carter fueron continuadas y aumentadas por Reagan. Tales políticas representaron un ataque frontal a los movimientos obreros y a los movimientos sociales, y se presentaron bajo el argumento de que eran necesarias para mejorar la eficiencia de la economía. El descenso del salario mínimo, la desregulación de los mercados de trabajo, la desregulación del comercio, la privatización de los servicios públicos, y el aumento de la regresividad fiscal, eran presentadas como necesarias para recuperar la eficiencia de la economía; en realidad estaban orientadas a debilitar al mundo del trabajo. Y todas ellas contribuyeron a incrementar las rentas del capital a costa de las rentas del trabajo, causando un enorme crecimiento de la polarización de las rentas. La manera como se utilizaron las nuevas tecnologías y como se realizó la globalización era consecuencia directa del enorme dominio del capital que diseñó tales políticas públicas con el fin de incrementar su poder y sus rentas a costa de las rentas del trabajo. Y esto ocurrió en ambos lados del Atlántico, alcanzando su máximo desarrollo en EEUU, donde la enorme debilidad del mundo del trabajo y de las izquierdas (en ningún país de la OCDE las izquierdas son tan débiles como en EEUU), ha sido devastador para la calidad de vida de las clases populares. Es importante señalar que el objetivo teórico de tales reformas no se alcanzó. Antes al contrario, la eficiencia económica del periodo 1980-2004 fue menor que la del periodo 1950-1980. Pero aumentar la eficiencia económica no era la causa real de tales políticas. La causa real era aumentar las rentas del capital a costa del trabajo y esto es lo que lo consiguieron, incluso a costa de crear la crisis mundial.
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El día 17 de Octubre fue el día internacional para la erradicación de la pobreza, lo cual fue motivo de un elevado número de conferencias sobre la pobreza, que por unos días fue un tema visible en los medios de comunicación más importantes del mundo, aún cuando en España tal visibilidad fue limitada. En los países desarrollados se acentuó, una vez mas, la necesidad de “ayudar” a los países pobres, incluyendo el envío de alimentos y fondos. También se acentuó en varios forums internacionales la necesidad de transferir conocimientos y nuevas tecnologías de los países ricos a los pobres para incrementar la productividad de sus sectores agrícolas, los más importantes en sus economías.
Esta atención mediática del tema de la pobreza, se repite año tras año por estas fechas. Y mientras, ocho millones de niños mueren al año de malnutrición (uno cada dos segundos), el equivalente de muertos que causarían 43 bombas atómicas, como las lanzadas en Hiroshima, bombas que explotan cada año sin producir ningún ruido. En realidad tal número de muertos forma parte de la realidad que nos rodea de tal forma que ni siquiera aparecen en la primera o última página de los rotativos más importantes del mundo.
Lo que hace moralmente intolerable esta situación es que desde el punto de vista científico sabemos cómo resolver tanto el problema de la pobreza como sus consecuencias, de las cuales el hambre es la más dramática. Y la situación paradójica es que la pobreza no se debe a la falta de recursos. En realidad, el planeta tiene suficiente tierra fértil para alimentar diez veces a la población hoy existente (FAO 2008). En los países económicamente desarrollados, los Estados están incluso subvencionando a los agricultores para que no produzcan más alimentos. Pero lo que es aún más intolerable es que se llame a estos países pobres, cuando no lo son. Los países así llamados tienen poblaciones predominantemente pobres, pero los países en sí no lo son.
¿Por qué entonces se produce y reproduce la pobreza? Si analizamos el país más pobre del mundo (hay una larga lista de candidatos a tal distinción), veremos que las raíces de la pobreza son fáciles de ver, si quieren verse. El diario The New York Times, un diario de orientación liberal, que publica de vez en cuando algunos informes que no encajan en tal sensibilidad, escribió uno sobre la pobreza en Bangladesh, uno de los países que se puede identificar como más pobre (24-1-05). Tal informe estaba escrito por un grupo de economistas que habían visitado ese país. Entre sus muchas observaciones destacaban las siguientes: “Las raíces del problema de la pobreza en Bangladesh están en la enorme concentración de la tierra (el mayor medio de producción en una economía agrícola) en aquel país. Sólo el 16% de la población rural controla dos terceras partes de toda la tierra cultivable, mientras que el 60% de la población tiene sólo un acre”. Por otra parte, el informe añadía que “la introducción de las nuevas tecnologías –como nuevos fertilizantes- acentúa todavía más la polarización en la propiedad de la tierra, pues sólo los grandes propietarios pueden tener acceso al crédito y a otros factores necesarios para poder explotar y utilizar nuevas tecnologías”.
En cuanto a la “ayuda” que proviene del exterior, el informe señalaba que “los propios oficiales encargados de la ayuda a los necesitados en Bangladesh reconocen (en conversaciones privadas) que sólo una fracción minúscula de los millones de toneladas de alimentos que llegan al país, como parte de la ayuda exterior, termina en las manos de las familias hambrientas que lo necesitan. Los alimentos del exterior los canaliza el gobierno, quien los vende a los militares, a la policía, a las clases medias de las ciudades…”. El informe concluía que “el enorme potencial productivo de tierras enormemente fértiles es tal que Bangladesh podría alimentar a una población muchas veces superior a la actual”.
Pero el alimento que se produce no se consume, en su mayor parte, en Bangladesh, pues no existe suficiente capacidad adquisitiva para la compra de alimentos por parte de la mayoría de la población. En lugar de ello, se exporta, sobre todo a los países de mayor nivel de renta, reproduciéndose así una economía basada, no en el consumo y demanda interna, sino en el consumo externo y las exportaciones. Parecería que lo más lógico sería que se creara tal demanda interna, redistribuyendo los recursos (incluida la tierra) para permitir el desarrollo de la capacidad adquisitiva de la gran mayoría de la población.
Ahora bien, la estructura de poder, monopolizada por los grandes agricultores, se opone a tales cambios redistributivos. Como bien señalaba el citado informe “el parlamento del supuestamente democrático sistema político (Bangladesh aparece en la tipología de países, preparada por el Departamento de Estado de EE.UU., como una democracia) está controlado por los grandes agricultores. El 75% de los miembros del Parlamento tienen grandes extensiones de tierra, con lo cual las posibilidades de cambio son muy pequeñas”. El sistema económico y político sostenido en parte por un ejército y en parte por sistemas de información y persuasión (con conexiones con grupos mediáticos extranjeros), tiene escasas posibilidades de cambio. La Constitución del país, escrita por aquella estructura de poder, pone por escrito la imposibilidad de generar tal cambio. De ahí que la defensa de aquella estructura de poder se presenta como la defensa de la democracia.
Éstas son las causas de la pobreza, el hambre y la malnutrición en el mundo. Y cuando la población “pobre” se moviliza para cambiar esta situación, se la acusa de violar el orden democrático. El caso de Honduras es el más reciente pero dudo de que sea el último. Éstas son las causas de la pobreza en el mundo, que raramente aparecen en los medios de persuasión.
Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University
Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/1632/las-causas-de-la-pobreza-mundial/
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Joaquim Sempere/ PublicoEn 1991 se hundió el orden político de Somalia, país que sucumbió a una guerra civil empeorada por la intervención estadounidense. El colapso político dejó la sociedad somalí sin defensas, situación que fue aprovechada por navíos procedentes de Europa, Estados Unidos, China y otros países para verter en sus aguas grandes cantidades de residuos tóxicos y radioactivos. El abuso se hizo visible cuando, en 2005, un tsunami depositó en las playas y costas somalíes bidones corroídos y otras muestras de estos residuos. Según el enviado de las Naciones Unidas en Somalia Ahmadou Ould-Abdallah, la porquería tóxica acumulada en pocos días por la catástrofe marina provocó úlceras, cánceres, náuseas y malformaciones genéticas en recién nacidos y, al menos, 300 muertes.
Pero las desgracias no terminan ahí. Aprovechando el desgobierno, una multitud de barcos de pesca empezó a faenar en las aguas frente al país, incluidas sus aguas territoriales. En 2005 se calculó que pescaron allí unos 800 barcos de distintos países, muchos de ellos europeos y, más específicamente, españoles. Se estima que los ingresos generados durante un año por esta pesca extranjera ilegal ascendía a 450 millones de dólares. El resultado fue la rápida disminución de unas reservas pesqueras que eran el principal recurso para las comunidades de pescadores del país, catalogado como uno de los más pobres del mundo.
Un reportaje de Al Yazira informa de que grupos de somalíes trataron de constituir un cuerpo autodenominado “Guardacostas Voluntarios de Somalia”, reuniendo dinero con el que pagar a la empresa estadounidense Hart Security, que se dedica a entrenar y formar luchadores y mercenarios por todo el mundo –y que, años más tarde, ha actuado como mediadora para el cobro de rescates en aquellas mismas aguas: ¡negocio redondo!–. Al parecer, hubo intentos de esos guardacostas voluntarios de negociar con los buques de pesca extranjeros para que dejaran de faenar o pagaran un impuesto para seguir haciéndolo, intentos que resultaron fallidos. El desenlace final fue lo que hoy se califica como piratería somalí. En un país plagado de armas, desgarrado por bandas rivales y sometido a una situación económica desesperada, un desenlace así no debería sorprender. A la vista de lo anterior es legítimo preguntarse: ¿quiénes son, en esta historia, los verdaderos piratas?
Hay en España quien propone que los atuneros españoles (que son sobre todo vascos) lleven militares a bordo para disuadir a los piratas. En el Parlamento vasco, los votos del PP y el PNV han hecho posible el pasado 8 de octubre aprobar una moción en esta línea. El Congreso ya lo había descartado meses antes arguyendo que la legislación española no lo permite. Francia sí lo permite, y hace tiempo que en el Índico los barcos de pesca franceses llevan militares a bordo. Pero esta diferencia es de detalle: ambos países lograron que el 10 de diciembre de 2008 los ministros de Defensa de la Unión Europea aprobaran la llamada Operación Atalanta contra la piratería somalí, y que se diera luz verde al envío de entre 6 y 10 buques de guerra para “garantizar la seguridad” en el golfo de Adén con el mandato de vigilar las costas de Somalia, “incluidas sus aguas territoriales”.
Estos hechos muestran que el colonialismo no sólo no ha muerto, sino que está tomando nuevos bríos. Y un nuevo aspecto marcado por la crisis de recursos naturales, en este caso la pesca. Las flotas pesqueras de los países ricos, compuestas por buques con capacidad para moverse por todos los mares del mundo, esquilman un caladero tras otro: son las principales culpables de la sobrepesca que desde hace años viene destruyendo la capacidad de regeneración de las especies marinas y preparando un colapso de las capturas a escala mundial. Las primeras perjudicadas son las poblaciones de los países pobres que dependen de la pesca local: ellas carecen de flotas potentes para pescar lejos de sus costas. El caso somalí es uno de los más sangrantes por las circunstancias políticas internas, pero no es el único.
España está recuperando sus blasones imperiales contribuyendo a empobrecer a uno de los países más pobres del mundo. Al hacerlo no sólo comete una injusticia, sino que practica una política sin futuro también para sus habitantes. Porque cuando ya no haya caladeros por explotar en ningún rincón del mundo, ¿qué harán nuestros marineros y pescadores?
Es una indignidad aprovecharse de un país desangrado por una guerra civil y luego mandar a los soldados a defender una causa indefendible que no hace más que profundizar la tragedia de ese pueblo. Y si se quiere mirar desde otra óptica, ¿cuánto nos cuesta mantener la dotación de dos buques de guerra, un avión y 395 efectivos de la Marina española que tenemos destacados en la zona?
El caso tiene su moraleja. Un país desarrollado como España no debe, tras agotar sus propios recursos pesqueros, expandirse por los mares del mundo privando a otras poblaciones más pobres de sus medios de subsistencia, porque agrava la situación de esas poblaciones y las empuja a una resistencia que desemboca en aventuras violentas y salidas militares. La solución hay que buscarla en casa, adaptándose a unos ecosistemas dañados y gestionándolos mejor (por ejemplo, con la piscicultura como alternativa a la pesca), y adoptando medidas previsoras para que nadie se quede sin trabajo y sin fuente de ingresos. Es inquietante que se esté haciendo exactamente lo contrario: optar por la huida hacia delante y por un neoimperialismo ecológico reforzado militarmente que sólo puede redundar en un empeoramiento de la situación.
Joaquim Sempere es Profesor de Teoría Sociológica y Sociología Medioambiental de la Universidad de Barcelona
Daniel Bensaïd | El País
Las recientes elecciones alemanas y portuguesas han confirmado la emergencia en varios países de Europa de una nueva izquierda radical. En Alemania, Die Linke ha obtenido el 11,9% de los sufragios y 76 diputados en el Bundestag. En Portugal, el Bloque de Izquierda ha alcanzado un 9,85% y ha doblado su representación parlamentaria con 16 diputados. Esta nueva izquierda surgió a finales de los años noventa con la renovación de los movimientos sociales y el auge del movimiento alter-mundialista.
La novedad reside en su avance electoral, que no se limita a un país o dos, sino que esboza una tendencia europea (ilustrada, entre otros, por la Alianza Roja y Verde en Dinamarca, Syriza en Grecia o el Nuevo Partido Anticapitalista en Francia), todavía frágil y desigual, según los distintos sistemas electorales. Por ejemplo, el NPA y el Frente de Izquierdas tienen en Francia un potencial acumulado de aproximadamente un 12%, pero no cuentan con ningún parlamentario electo, debido a un sistema uninominal a dos vueltas que excluye toda representación proporcional y favorece el “voto útil” como mal menor.
Varios factores explican este fenómeno y, ante todo, el hundimiento o el retroceso de los partidos socialdemócratas y comunistas que han estructurado desde hace medio siglo la izquierda tradicional.
Los partidos comunistas, que se habían identificado con el “campo socialista” y con la Unión Soviética, han desaparecido o han visto disolverse su base social, a excepción relativa de Grecia y Portugal. En cuanto a la socialdemocracia, al acompañar e impulsar las políticas liberales en el marco de los tratados europeos, ha contribuido activamente a desmantelar el Estado social del que obtenía su legitimidad. Bajo pretexto de “renovación”, de “tercera vía” y de “nuevo centro”, se ha metamorfoseado además en formación de centro izquierda, a semejanza del Partido Demócrata italiano. A medida que sus vínculos con el electorado popular se debilitaban, se reforzaba su integración en los medios de negocios. El paso de Schröder al consejo de administración de Gazprom, y la promoción de dos “socialistas” franceses (Dominique Strauss-Kahn y Pascal Lamy) a la cabeza del FMI y de la OMC simbolizan esa transformación de altos dirigentes socialistas en hombres de confianza del gran capital. Paladina de la “economía social de mercado” y del compromiso social, la socialdemocracia alemana ya ha pagado por ello, al registrar en las elecciones del 27 de septiembre una pérdida de 10 millones de electores en 10 años.
Mientras que esta izquierda del centro cada vez se distingue menos de la derecha del centro, ha crecido tras la caída del muro de Berlín una nueva generación que no habrá conocido más que las guerras calientes imperiales, las crisis ecológicas y sociales, el desempleo, y la precariedad. Una minoría activa de estos jóvenes retoma el gusto por la lucha y la política, pero mantiene su desconfianza ante los juegos electorales y los compromisos institucionales. Al rechazar un mundo inmundo sin llegar a concebir “el otro mundo” necesario, esta radicalidad puede tomar direcciones diametralmente opuestas: la de una alternativa claramente anticapitalista, o la de un populismo nacionalista y xenófobo (el Frente Nacional en Francia, el National Front en Reino Unido), e incluso la de un nuevo nihilismo. Sin embargo, es alentador constatar que el electorado de Die Linke, como el de Olivier Besancenot en las elecciones presidenciales francesas de 2007, se caracteriza por tener un componente joven, precario y popular, proporcionalmente superior al de los otros partidos.
Sin embargo, la nueva izquierda no constituye una corriente homogénea reunida en torno a un proyecto estratégico común. Se inscribe más bien en un campo de fuerzas polarizado, de un lado, por la resistencia y los movimientos sociales, y del otro, por la tentación de la respetabilidad institucional. La cuestión de las alianzas parlamentarias y gubernamentales ya es para esta izquierda una verdadera prueba de verdad. Rifundazione Comunista, que todavía ayer aparecía como el buque insignia de esta nueva izquierda europea, se suicidó al participar en el Gobierno Prodi sin impedir el retorno de Berlusconi. Mucho más allá de las tácticas electorales, estas opciones revelan una orientación que Oskar Lafontaine resume con acierto: “Hacer presión para restaurar el Estado social”.
Por tanto, no se trata de construir pacientemente una alternativa anticapitalista, sino de “hacer presión” sobre la socialdemocracia para salvarla de sus demonios centristas y hacerla volver a una política reformista clásica dentro del marco del orden establecido. En cuanto a “restaurar el Estado social”, para ello haría falta empezar por romper con el Pacto de Estabilidad y el Tratado de Lisboa, reconstruir unos servicios públicos europeos y someter el Banco Central Europeo a instancias elegidas. En resumen, hacer exactamente lo contrario de lo que han hecho los gobiernos de izquierdas durante los últimos 20 años y siguen haciendo cuando están en el poder. La moderación de la socialdemocracia ante la crisis económica y su declaración común durante las últimas elecciones europeas demuestran que su sometimiento a los imperativos del mercado no es reversible.
En cambio, el día después de las elecciones portuguesas, Francisco Louça, el diputado que coordina el Bloque de Izquierda, rechazó los cantos de sirena gubernamentales, al declarar rotundamente que su formación estaría “en la oposición”, en contra de las privatizaciones anunciadas, del desmantelamiento de los servicios públicos y del nuevo código de trabajo; por tanto, en la oposición del Gobierno Sócrates. Esta opción también está en el corazón de las divergencias entre el NPA de Olivier Besancenot, que rechaza toda alianza de gobierno con el Partido Socialista, y el Partido Comunista francés, claramente comprometido con la perspectiva de reconstruir la “izquierda plural”, cuyo gobierno condujo al desastre de 2002 con Le Pen en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
Estas dos opciones atraviesan, sin duda, la mayoría de los partidos de la nueva izquierda y, en concreto, Die Linke, cuya coalición con el SPD, ya muy discutida en el Ayuntamiento de Berlín, tendería a generalizarse como parece anunciarlo la alianza trabada últimamente en el land de Brandenburgo.
De este modo, se esboza la opción estratégica a la que se verá confrontada la nueva izquierda. O bien se contenta con un papel de contrapeso y presión sobre la izquierda tradicional privilegiando el terreno institucional; o bien favorece las luchas y los movimientos sociales para construir pacientemente una nueva representación política de los explotados y oprimidos. Esto no excluye de ningún modo que busque la más amplia unidad de acción con la izquierda tradicional, en contra de las privatizaciones y las deslocalizaciones, y a favor de los servicios públicos, la protección social, las libertades democráticas y la solidaridad con los trabajadores inmigrados y sin papeles. Pero esto exige una independencia rigurosa respecto a una izquierda que gestiona lealmente los asuntos del capital, a riesgo de hacer aborrecer la política a las nuevas fuerzas emergentes.
La crisis social y ecológica está todavía en sus inicios. Más allá de posibles recuperaciones o mejoras, el desempleo y la precariedad se mantendrán en unos niveles muy elevados y los efectos del cambio climático seguirán agravándose. En efecto, no estamos ante una crisis como las que ha conocido frecuentemente el capitalismo, sino ante una crisis de la desmesura de un sistema que pretende cuantificar lo incuantificable y dar una medida común a lo inconmensurable. Es probable que estemos, por tanto, al principio de un seísmo, con recomposiciones y redefiniciones, del que saldrá un paisaje político dentro de unos años totalmente recompuesto. Hay que prepararse para ello y no sacrificar el surgimiento de una alternativa a medio plazo por operaciones de politiqueo e hipotéticas ganancias inmediatas que traen amargas desilusiones.
Daniel Bensaid es filósofo. Su último libro publicado es Elogio de la política profana (Península). Traducción de M. Sampons.
Declaraciones de Esther Vivas en TV3 y BTV
Ver los vídeos aparecidos en la televisión catalana TV3 y en Barcelona Televisión (BTV) de la manifestación de este sábado contra el cambio climático. Incluyen declaraciones de Esther Vivas, de la campaña El clima no está en venta, con las demandas de la campaña y los objetivos de la movilización.
[en catalán] Video en TV3 aquí>>
[en catalán] Vídeo en BTV aquí>>
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Declaraciones de Esther Vivas en La Vanguardia Digital TV
El centro de Barcelona se ha empapado de mensajes ecologistas este sábado 31 de octubre por la tarde. Una procesión de manifestantes ha exigido más reducciones del CO2 y menos dependencia con el petróleo.
Esther Vivas, de la campaña El clima no está en venta, ha señalado la necesidad de “que se apliquen reducciones drásticas, obligatorias y en el territorio de las emisiones de gases de efecto invernadero”, entre otras.
Ver vídeo aquí.
José Luis Barbería / País
Es como si una buena parte de la población estuviera con el agua al cuello braceando nerviosa y respirando con dificultad mientras la marea sigue avanzando. Tras inundar los consabidos sótanos de la precariedad y la exclusión social, la crisis ha alcanzado cotas de la clase media y ha penetrado en estancias tenidas por seguras. La expresión “nunca hubiera imaginado que esto podía pasarme a mí”, se recita estos días en una letanía penitente surgida del estupor, la exasperación o la vergüenza. “Hace dos años me ganaba muy bien la vida de autónomo con una pequeña empresa de la construcción. Miraba a la gente que duerme en los bancos de la calle como si fueran marcianos, pero ahora he empezado a comprenderlos porque la distancia que me separa de ellos es ya mínima”, dice Mariano Pérez Sandoval, de 47 años, portavoz de la asamblea de parados de Granada.
La crisis ha arrojado al paro a un millón largo de personas en los últimos 12 meses, y hay muchos hogares con todos sus miembros en el desempleo. Trabajadores de la construcción y de la industria casados o en edad de procrear, jóvenes de escasa formación con contratos temporales, mujeres solas con hijos a su cargo, hombres separados y personas mayores tienen preferencia a la hora de ingresar en el nuevo “ejército de los pobres”. Y es que, asfixiadas por las deudas y sin alternativa formativa para el recambio profesional, buena parte de estas gentes parecen abocadas a traspasar el umbral de la pobreza -ingresos inferiores al 60% de la renta media- e incrementar ese 20% de pobres (15% en la UE-25) que ha permanecido casi inalterable a lo largo de las tres “décadas prodigiosas” de bonanza económica.
En su informe a la comisión del Senado que analiza la exclusión social, el profesor de Ciencias Políticas de la Pompeu Fabra Sebastián Sarasa advierte del riesgo de que el hambre se instale en hogares de familias con hijos pequeños. Las diferentes Cáritas diocesanas acusan a la Administración pública de practicar la “dimisión de responsabilidades” en los servicios sociales, al tiempo que se declaran incapaces de “sustituir la misión del Estado”. Algunos analistas creen que el 40% de los hogares españoles está amenazado en mayor o menor grado por esta crisis.
Sumergirse en el problema para ponerle ojos y rostros a la estadística, tomarle la temperatura a la angustia, palpar la densidad de la devastación, es exponerse a testimonios sobrecogedores, por mucho que se pretenda huir de los casos más tremebundos. En su versión más cruda, la crisis no ha tocado fondo en las colas ante los almacenes de alimentos de Cáritas, en las oficinas municipales de servicios sociales, en los comedores sociales y los albergues, en las asambleas de parados, en las reuniones de afectados por los embargos. Lo que se encuentra en esos circuitos son, sobre todo, gentes que no hacen pie. Algunos aceptan contarlo; otros muchos se niegan, porque la miseria se oculta y camufla frecuentemente, y el orgullo y la vergüenza impiden, a menudo, gritar socorro.
“Nosotros, como los toxicómanos con lo suyo, tenemos que aprender que para salir adelante lo primero es aceptar nuestra condición de pobres”, susurra entre lágrimas Jacinto Alejandro Silvente, comercial del sector mobiliario y la decoración de lujo arruinado tras el desplome de la construcción. Este hombre de 57 años, educado en Francia, nada religioso, profesa una devoción absoluta a los voluntarios de Cáritas de Valencia -”nos han salvado la vida”, enfatiza-, porque le trataron con “muchísima dignidad” y antes de pedirle la documentación de su caso les llenaron de comida el frigorífico. “Al contrario que en el Ayuntamiento, donde nos citaron para dos meses más tarde, ellos se dieron cuenta de que no teníamos nada para cenar, saben lo que significa un día para el necesitado”.
Jacinto vive con su mujer, una hija separada y una pequeña nieta en el piso de su suegra, que falleció hace unos meses. “Compartió con nosotros su casa y su pensión de 600 euros”, dice, y en ese momento se interrumpe vencido por la emoción. Tras consultar con la mirada a su mujer, como si lo que se disponía a decir resultara demasiado doloroso o escandaloso, cuenta que al morir su suegra y suprimirse la pensión empeñaron las joyas de la desaparecida en el Monte de Piedad. Durante estos meses terribles de búsqueda desesperada, “conserje o intérprete de idiomas para extranjeros, lo que sea”, Jacinto ha hecho un cáncer de vejiga, y su mujer, Ángeles Serrano, de 55 años, ha entrado en tratamiento psicológico. Ella, que siempre dispuso de asistenta en casa, se ofrece como interina por horas.
El seísmo es de tal magnitud que está expulsando de sus hogares a aquellos que, con una economía familiar precaria y poco conscientes de encontrarse en la cuerda floja laboral, se lanzaron a adquirir una vivienda, contagiados por una euforia crediticia desaforada que ha llegado a abarcar el coche, las vacaciones y la televisión de plasma. La pérdida de uno de los dos sueldos, el destinado a la hipoteca, es, en esos casos, la antesala del embargo, el resquebrajamiento del proyecto familiar, la catástrofe. El hacinamiento severo y el subarriendo de habitaciones a precios abusivos se extienden por el país del millón de viviendas vacías. Son las ocho de la noche en un piso de Cáritas del centro de Valencia. El hispano-colombiano Gustavo Adolfo Maldonado, de 34 años, se afana en preparar la cena de sus hijos, cuatro caritas aseadas de 11, 9, 2 y 1 años que corretean por la sala. Falta la madre, Diana, de 30 años. Trabaja de interina en Londres y con lo que gana mantiene a su familia. Salió de España cuando todavía amamantaba a la más pequeña porque, cerradas todas las puertas, Londres, donde vive su hermana, pareció la única vía de supervivencia. No es un caso aislado. La desagregación familiar amenaza particularmente a las parejas inmigrantes en apuros. La falta de red familiar y social obliga con frecuencia a uno de los dos a regresar a su país de origen.
Gustavo vino a España hace nueve años. Trabajaba en la Ford de Almusafes como soldador y ganaba 1.600 euros que, sumados a los 700 que sacaba su mujer en la hostelería, les animaron a embarcarse en un crédito de vivienda de 138.000 euros. “Tres años después, habíamos rebajado la deuda a 110.000, pero llegó la crisis, no me renovaron el contrato y mi mujer perdió el empleo”, cuenta con una cadencia dulce y esa elegancia tonal de los latinoamericanos. “Hubo que optar entre comer o pagar la hipoteca. En el banco me indicaron que mis problemas personales no les interesaban”. A la espera de los 420 euros de la ayuda posdesempleo y mientras aguarda la orden de desahucio, saca un dinero con el alquiler de su piso. Comenta que, al principio, le costó mucho hacerse cargo de los niños y que todas las mañanas tiene que hacer un esfuerzo para no derrumbarse ante ellos, pero que adora a su mujer. “Como dicen ustedes, hay que tener un par para irse así, a Londres. Nos comunicamos por el Skype de Internet, que le sale casi gratis. Es el único capricho que nos damos: poder vernos y hablarnos. Ella sufre mucho por no poder abrazar a sus niños”.
Descomponer la estadística del paro por grupos sociales ayuda a hacerse una idea más cabal de la sociología de la devastación. Y es que los inmigrantes y los jóvenes, víctimas preferentes de la precariedad laboral, soportan tasas del 36% de paro, tres veces más que los autóctonos maduros. Aunque las políticas varían notablemente de una autonomía a otra, las familias de inmigrantes sin permiso de residencia encuentran muchas más dificultades para acceder a las rentas mínimas, excepto en Euskadi, donde existe una suerte de salario social. Los profesionales y voluntarios que trabajan a pie de obra con los más necesitados -no esperen ahí a los sindicatos- alertan de que el grueso de los parados entrará pronto en la segunda fase, caracterizada por el agotamiento de las prestaciones sociales y la acumulación de los problemas.
No es arriesgado suponer que la cronificación del paro abrirá un panorama de conflictos familiares -los divorcios disminuyen, probablemente porque la gente no puede pagárselos, pero aumentan los malos tratos y las rupturas afectivas bajo el mismo techo-; y regreso a la ilegalidad de inmigrantes que necesitan renovar sus contratos de trabajo para poder seguir residiendo en nuestro país. “Dentro de un año habrá aumentado mucho la economía sumergida, la prostitución autóctona y los pequeños robos y atracos”, vaticina Mercè Darnell, analista de Cáritas. Es seguro que los 30.000 sin techo que vagabundean en nuestro país encontrarán nuevos compañeros en su viaje a ninguna parte.
“Era tan fácil pedir crédito. Como los alquileres estaban casi tan altos como las cuotas de las hipotecas, parecía cosa de tontos no meterse en un piso”, exclama Gustavo Gaytán Ardilla, de 46 años, padre de dos hijos, colombiano de Bogotá, conductor profesional. Al igual que otros “ahogados por las hipotecas”, él también se ha unido a grupos alternativos juveniles catalanes que pelean desde hace años por el derecho a la vivienda. Por chocante que pueda resultar la unión de estos inmigrantes autónomos de edad madura con los jóvenes contestatarios barceloneses, hay que creerlos a pie juntillas cuando te dicen, con la emoción en los ojos, que estos muchachos son las únicas personas que les han escuchado y animado a luchar. Escuchar al necesitado merece convertirse en precepto, a la altura de “dar de comer al hambriento” o “visitar al enfermo”, que predica la caridad cristiana. Tal es la sensación de invisibilidad y nulidad que ataca a los parados más indefensos.
“El pasado 6 de enero, día de Reyes, Gustavo Gaytán conducía un camión frigorífico cargado de fruta por las inmediaciones de Nápoles, después de haber pasado todas las navidades solo, en la carretera, lejos de su familia. Se encontró en una recta muy larga con final en curva cerrada que salvaba un precipicio. La idea empezó a abrirse paso en su cabeza: “no cojas la curva y acaba con la hipoteca y con todo”. Iba lanzado, pero clavó las ruedas en el asfalto en el último segundo porque dice que pensó en sus hijos y en ese matrimonio de españoles que, llevado por su generosidad, le avaló el crédito hipotecario con su propia vivienda y que ahora puede quedarse en la calle, como él. “Me pone enfermo ver lo que están sufriendo por mi culpa, pero no puedo hacer nada. Cuando firmé el crédito llegaba a ganar con las horas extras y los fines de semana hasta 3.800 euros al mes, mientras que ahora, en el taxi, apenas saco 1.200. Mi piso salió a subasta en julio y esto es ya un proceso imparable”, dice.
Tal y como lo explican los damnificados, el proceso judicial se desencadena inexorablemente a partir de una serie de cuotas impagadas, aunque los jueces se lo piensen muy mucho a la hora de ejecutar el desahucio. “Embargan tu casa, la sacan a subasta y como no hay subasteros que pujen, el mismo banco se la queda por el 50% de su valor de tasación. Hacen un buen negocio y tú te quedas sin el piso, con la deuda pendiente y con el pago de las costas judiciales que, en mi caso, suponen la barbaridad de 73.000 euros. Es una condena de por vida”.
En estos encuentros soplan vientos tempestuosos contra los bancos y los gobiernos. “Que se enteren los políticos: si la gente no paga es porque no puede. Debería caérseles la cara de vergüenza al ver que se embargan casas con niños y que gente adulta tiene que vivir de la pensión de sus padres”, alza su voz ronca María Blanca Yaya, de 44 años, vecina de Alfacar (Granada), separada y con un hijo de 16 a su cargo. “Mis clientas tenían a sus maridos en el andamio y cuando la construcción se vino abajo tuve que cerrar mi tienda de ropa. Mi piso sale a subasta el 10 de noviembre”, afirma, exasperada.
También a Elena Diéguez se le ha hundido el mundo este año. Maltratada por su marido, separada y con un niño de tres años, vive con 421 euros de la ayuda familiar. “Lo mío es para echarse a llorar y no parar; mi marido no me pasa la pensión y ya no sé qué hacer para conseguir un trabajo”, indica esta bilbaína de 35 años, camarera de profesión. Desde que quebró la empresa familiar de la construcción, en el hogar de Celia Díaz Campos, de 39 años, con dos hijos, no entra otro salario que los 480 euros que gana como limpiadora de fin de semana en un hospital. “Estamos en la ruina. Nos han quitado el piso, la maquinaria y los vehículos. Si comemos en casa es gracias a la pensión de mi padre y a la ayuda de mis hermanos”. Los anuncios de que las grandes corporaciones repartirán beneficios crispan muchos los ánimos. “También las personas deberíamos poder declararnos fallidas, en quiebra, como en Inglaterra”, plantea uno de los jóvenes asamblearios.
“He llegado al punto de que me fallan las fuerzas para seguir buscando trabajo”, dice Dora Cubilla, de 38 años. En 2006 dejó su puesto de profesora de matemáticas en un instituto de Buenos Aires para seguir a su marido. La crisis les ha pillado de lleno y como ya no les llega para vivir, ella trata de emplearse en lo que salga, limpiando casas a cuatro euros la hora, lo que sea. “Hasta ahora creía que tener tres hijos era una bendición, pero he descubierto que cuando se trata de buscar trabajo resulta un obstáculo insalvable. Ser mujer y extranjera tampoco ayuda, seguro. Estoy tan desesperanzada”, dice, y se aprieta las manos en un gesto nervioso, “que he empezado a dudar de mí misma, de mi capacidad, de mi propia identidad. Y menos mal que aquí, en Castellón, está la Fundación Patim, que nos ayuda mucho”, indica. Castellón es un buen exponente del terremoto que ha sacudido nuestro país. En poco más de un año, la provincia que ostentaba el privilegio del pleno empleo técnico -menos del 5% de paro- ha pasado a liderar la destrucción masiva de los puestos de trabajo.
Ahora que no trabaja en la obra, sólo alguna chapuza ocasional, el nigeriano Clive Edosa Uwadiae, un hombretón de 36 años, se levanta todos los días con el cuerpo hecho polvo y una punzada de dolor en la cabeza. Como no puede pagar la hipoteca, trata, infructuosamente, de que el banco se quede con su piso a cambio de la deuda. “Necesito un trabajo para comer y renovar mis papeles”, insiste. Por primera vez en los 10 años que lleva en España, Clive no ha enviado este mes a Nigeria los 150 euros que permiten vivir a su numerosa familia. “Sería triste volver, porque mi pueblo sólo es bonito cuando lo miras desde lejos”. La cosa se ha puesto imposible para gentes como José Luis Coronado, un antiguo heroinómano con antecedentes que necesita culminar su larga rehabilitación con la estabilidad de un empleo. “El trabajo es la manera de cerrar definitivamente la puerta del pasado. La gente con problemas tiene malos pensamientos cuando está parada y a algunos nos resulta difícil abrirnos a pedir auxilio”, indica.
“¿No podéis ayudarnos? No tenemos nada que comer”. El alcalde de Yuncos (Toledo), Gregorio Rodríguez (PP), oyó esta súplica desde su despacho un mañana de enero. Surgió así el plan municipal que otorga vales de comida e higiene por valor de dos euros por persona y día a los miembros de las familias en paro empadronadas que no sumen más de 120 euros en subsidios. “Una familia de cuatro miembros se asegura comida por valor de 56 euros semanales sin necesidad de ponerse a la vista de todo el mundo en un comedor social. Es suficiente para sobrevivir haciendo economías y el gasto sólo supone el 1% del presupuesto municipal, nada que no podamos ahorrar reduciendo partidas como la dedicada a las fiestas”, indica el alcalde. Su vecino Juan María Sánchez, casado y con un hijo, dice que si comen en casa es gracias a esta ayuda. “Cobro 700 euros de paro y pago 500 de alquiler; el mes que viene tendremos que meternos en una habitación”.
Todas y cada una de las personas que los viernes a mediodía recogen su sobre con el vale de comida tienen una historia que contar, pero pocas tan desgraciadas como la de este hombre menudo de 41 años, Antonio López, carpintero encofrador, padre de dos mellizos de ocho años que sale de las oficinas municipales con los ojos enrojecidos. Cuenta que al quedarse en paro se le ocurrió abrir un bar con un préstamo hipotecario avalado con el piso de sus padres. El negocio resultó ruinoso y sus padres se han quedado sin casa. “Vivimos gracias a los 700 euros de la pensión. Busco trabajo, pero también tengo que criar a mis hijos. Mi mujer se suicidó con pastillas hace dos meses. Mirando sus papeles, nos enteramos de que le habían diagnosticado un cáncer. Se ve que no pudo aguantar más, pero nos ha dejado muy solos a los tres”.
A riesgo de que sus palabras suenen peregrinas en los estratos más castigados por la crisis, Laia Fábregas, autora del documental 501, que expone las emociones de un grupo de mujeres de mediana edad despedidas de Levi’s, pone un toque esperanzador con la idea de que el paro puede ser también una segunda oportunidad individual y colectiva. Economista y hoy directora del Instituto de Cine Catalán, Laia Fábregas sostiene que “la crisis está pidiendo a gritos que pensemos qué sociedad queremos ser”. En un plazo más inmediato, el país de la OCDE que más desempleo y trabajo precario crea y que gasta en protección social siete puntos menos que sus vecinos de la zona euro, tendrá que decidir cómo abordar el problema.
“La clase media optará entre dos reacciones básicas: la del miedo y la de la solidaridad. La primera se salda con demandas de cierre de fronteras, penalización de la acogida de inmigrantes irregulares, crecimiento de la población encarcelada y atrincheramiento en los privilegios adquiridos”, afirma Pedro Cabrera, profesor de sociología en la Universidad de Comillas. “Si se opta por la solidaridad, deberíamos ir más allá de la beneficencia y de los comedores de caridad e interrogarnos sobre el desastre burocrático de las ayudas, la bajísima dotación de recursos y la descoordinación entre las diferentes áreas de la Administración. Eso significaría reorganizar eficazmente los sistemas de protección social, darles una mayor prioridad presupuestaria y cobrar los impuestos correspondientes a todos aquellos que deben pagarlos”, subraya Pedro Cabrera.
Se trata de evitar el desmoronamiento de una parte de la sociedad. Conseguir salir de esta crisis sin el corazón colectivo demasiado encanallado ya sería un triunfo.
Jesús Moreno/ www.publico.es
Lo prometido es deuda. Hace unos días Cándido Méndez, líder de UGT, prometía a los obreros que los sindicatos convocarían una movilización masiva para defender su postura frente a la crisis y protestar contra la paralización de los convenios de miles de trabajadores por parte de la patronal. Dicho y hecho. Lo ha anunciado hoy en Cuenca el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, quien ha informado de que tendrá lugar en Madrid el 12 de diciembre.
Fernández Toxo ha asegurado que se trata, “sobre todo, de frenar esa apetencia excesiva de determinados sectores empresariales de aprovechar la crisis como una oportunidad exclusiva para consolidar una posición de ventaja frente a los trabajadores”, algo que el líder sindical ha calificado como “tremendamente injusto”.
Según Toxo, pese a que los dos sindicatos quieren “llegar a acuerdos con la patronal”, se han visto obligados a preparar un proceso de movilización sostenida en el tiempo ante las posiciones que están tomando determinados empresarios.
A su juicio, el hecho de que hoy esté habiendo huelga del sector del metal en siete provincias “indica que todavía hay una fuerte resistencia de determinados sectores empresariales a impulsar la negociación colectiva”. En su opinión, estos sectores se están equivocando “gravemente”, al pensar que pueden obtener “una posición de ventaja arruinando la negociación colectiva”. “Envían un mensaje tan negativo como es el de decir que según las circunstancias cumpliré o no lo que se acuerde, que es lo que está pasando en los convenios plurianuales en los que no se están aplicando las tablas salariales”, ha continuado el líder de CCOO. Toxo considera “temerario” que “en unas circunstancias como las actuales se planteen las cosas de esta manera”.
En este sentido, ha indicado que espera que en la reunión que van a celebrar el próximo viernes sindicatos y empresarios para estudiar la situación de los convenios de 2009 pueda desbloquearse la situación.
Toxo cree necesario abrir una vía de negociación para dar un “marco de estabilidad en los próximos tres años”, como paso primordial para resolver la crisis económica. “Sería el primer paso alcanzar un acuerdo plurianual, que oriente la negociación colectiva para los próximos tres años cuanto menos”, ha sentenciado.
El acuerdo debería atender tres ejes fundamentales: salarios, beneficios empresarial y empleo. A partir de ahí podría servir “para orientar la negociación colectiva en clave de acuerdo”, ha adelantado Toxo, quien entiende que “es la mejor contribución” que empresas y trabajadores pueden hacer a un país “necesitado de acuerdos” que transmitan nuevas sensaciones a la sociedad española.
Jesús Castillo / En Lucha
En los últimos dos años las universidades públicas del Estado español han sufrido y aún están sufriendo un gran número de reformas, conocidas de modo general como “Plan Bolonia” o “reformas boloñesas”. La excusa para estas reformas es establecer, siempre desde arriba, un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).
Para llevar a cabo esta imposición los sucesivos gobiernos de Aznar y Zapatero y los rectores han intentado ocultar las reformas bajo un manto de silencio que ha sido criticado, incluso, por el Defensor del Pueblo1. Otros altos cargos, como el presidente de la Conferencia de Rectores (CRUE), tan solo reconocen errores de comunicación2.
“Bolonia es un proceso fundamentalmente económico, no académico ni científico, promovido desde instancias políticas y asumido de forma acrítica por las autoridades académicas”.3
Ramón Muñoz Chapuli.
Catedrático de Biología Animal de la Universidad de Málaga.
Estas reformas universitarias han suscitado una fuerte resistencia en las aulas y departamentos universitarios que ha ido configurando el “movimiento contra Bolonia” a lo largo y ancho del Estado español; un movimiento amplio, radicalmente democrático y participativo.
El movimiento contra Bolonia ha estado conformado fundamentalmente por estudiantes que han analizado a fondo las reformas, han informado a sus compañeros y compañeras, han planteado alternativas, han llevado el debate sobre la Educación Superior a la sociedad en su conjunto4, han organizado jornadas de debate, actividades culturales y artísticas de protesta5, se han movilizado en las calles y campus contra las reformas que consideraban injustas6, han organizado asambleas y referendos, han ocupado simbólicamente el Ministerio de Educación7, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA)8, sucursales bancarias9, rectorados y aulas10, etc. Y todo esto pacíficamente, con sus propios medios, muy escasos económicamente pero ricos en personas llenas de esperanzas de cambio11.
En los referéndums que se han celebrado en diferentes universidades tras la presión del movimiento estudiantil, los y las estudiantes se expresaron claramente contra Bolonia. En la Universidad de Barcelona el 93% de los estudiantes mostró su oposición a la puesta en marcha del EEES que se imponía desde arriba12, el 94% en la Universitat de Girona, el 97% en la Universitat Autònoma de Barcelona, el 95% en Universitat de Lleida, el 89% en la Universitat Pompeu Fabra, el 90% en la Univeritat Politècnica de Catalunya, el 89% en la Universidad Complutense de Madrid, y el 88% en la Universidad de Zaragoza13. A pesar de que la participación en estas consultas electorales fue mayor que las que se dieron en las diferentes elecciones a rector, sus resultados fueron sistemáticamente ignorados por esos equipos rectorales.
Las movilizaciones estudiantiles, en contra de lo que alguno/as podrían haber pensado, continúan en el curso 2009-1014. Y estas movilizaciones, posible mente, continuarán ya que las reformas no se debaten y deciden en las bases de la comunidad universitaria sino que vienen impuestas desde arriba, aunque sea con la participación de representantes de todos los sectores en los órganos de gobierno universitarios. Los y las universitarias se resisten a un modelo de democracia representativa que sienten que no las representa realmente.
A las movilizaciones de los estudiantes se han unido profesores e investigadores (PDI) y personal de administración y servicios (PAS) organizados en asambleas locales que han impulsado la firma de diferentes manifiestos de denuncia del proceso de Bolonia15 y han llegado a coordinarse estatalmente hasta reunirse con el Ministro de Educación en julio de 2009 para plantearle sus reivindicaciones17. Las asambleas y asociaciones de PDI y PAS han participado en las manifestaciones de estudiantes y han organizado diferentes jornadas de debate sobre el EEES en universidades como la Politécnica de Cataluña17, la Universidad Complutense de Madrid18, la Universidad de Valencia19 o la Universidad de Sevilla20. Especialmente intensa ha sido la movilización del PDI en campos del saber como la filosofía21, el derecho22, la ingeniería23, la medicina24,25, o la arquitectura26. Desde el colectivo del PDI también se han editado varios libros que analizan críticamente las reformas boloñesas27 y páginas web que informan sobre la mercantilización y la privatización universitaria, como la excelente página realizada desde la Universidad de Santiago de Compostela28.
El movimiento contra Bolonia ha dejado claro que “otra Universidad es posible”, rechazando el modelo que aún domina en la Universidad, una institución clasista, decimonónica y con una democracia tradicionalista y autoritaria. Pero al mismo tiempo, el movimiento ha venido denunciado que las reformas actuales están conduciendo a la precarización, la mercantilización y la privatización de la Universidad Pública. Frente a la imposición desde arriba de las reformas, desde el movimiento contra Bolonia se propuso una moratoria activa de un año a la entrada en vigor de los nuevos planes de estudio de Grados para poder debatir de forma abierta y participativa qué modelo de universidad quiere la sociedad en su conjunto29, propuesta que fue rechazada por los rectores y el gobierno30. En algunos casos, como en la Universidad de Sevilla, el rector al tomar el cargo expresó su deseo de “gobernar con un estilo cercano, sensible y dialogante, buscando siempre el consenso, propiciando en todo momento la participación e intentando crear las mejores condiciones para la construcción del futuro de la institución en torno a objetivos comunes de interés general”31. Nada más lejos de su comportamiento frente al debate entorno a las reformas boloñesas.
Las manifestaciones contra este EEES no se han limitado al Estado español y han estallado también, incluso con más fuerza, en Grecia (donde se ha frenado el proceso de Bolonia), Francia32, Alemania33 o Italia34. Y es que, en Alemania, donde las reformas neoliberales de la Universidad llegaron hace dos años, existe un descontento generalizado35. En Francia se dieron durante 2009 las mayores huelgas universitarias de su historia, mayores a las del famoso 1968.
“Sin duda, la Universidad necesita una importante reforma, dado su anquilosamiento burocrático, sus vicios internos y su pérdida de peso en la sociedad. Lo que ocurre es que la reestructuración emprendida basada en la Declaración de Bolonia ha ido en la dirección contraria. La Universidad debe seguir siendo un lugar de producción, transmisión, difusión y crítica del conocimiento, y no una mera fábrica de titulados con los perfiles que interesen al mercado. Es de esto, y también del nulo debate sobre el tema en las propias universidades, de lo que protestan muchos estudiantes y no pocos profesores”.
La Universidad, el Mercado y Bolonia36 – Isidoro Moreno.
Catedrático de Antropología Social, Universidad de Sevilla.
Las autoridades académicas y políticas han justificado, en parte, las reformas boloñesas por “una necesidad de confluir con Europa”37. Sin embargo, tal y como expone el manifiesto “Nuestro No Razonado a Bolonia” de profesores y profesoras de la Universidad de Jaén: “Asociar la actual reforma a la homologación europea es falso. No existe ningún catálogo europeo de carreras superiores ni unas directrices generales que cada universidad deba cumplir para la homologación. La prueba de este desajuste es que los créditos ECTS no están unívocamente definidos y en algunos países el grado son tres años y en otros (como en España, por ejemplo) cuatro; en unos el postgrado dura dos años y en otros uno. No se avanza, pues, en la homologación más allá de lo que ya había antes de la reforma (desde 1956, existe el Convenio Europeo de Equivalencia de los Estudios Universitarios en el marco del Consejo de Europa)”38. Además, no existe una directiva europea que obligue a implementar el EEES39, se trata de decisiones de los gobiernos centrales aunque el de ZP lo intente ocultar. Incluso países de otros continentes además del europeo, como Ecuador, están desarrollando reformas universitarias similares a las del Plan Bolonia, lo que muestra que existen en dichas reformas motivaciones que no tienen nada que ver con la integración europea.
También se han intentado justificar las reformas por un cambio en el sistema de enseñanza, cuando para realizar los cambios pedagógicos no era necesario el proceso Bolonia, convirtiendo las Licenciaturas en Grados. Además, los y las que han impuesto las reformas desde arriba han repetido una y otra vez que se trataba de una adecuación de la universidad a las demandas sociales, cuando querían decir empresariales. Desde las autoridades académicas se han negado los argumentos del movimiento contra Bolonia, esgrimiendo que la institucionalización de la lógica capitalista del mercado viene a “modernizar la Universidad”.
En la mayoría de los casos, las autoridades académicas han evitado el debate público, con excepciones como la del Rector de la Universitat d’Alacant40 y el de la Universidad Complutense de Madrid41. En estas labores, los rectores han contado con la inestimable ayuda, por ejemplo, del ‘universitario’ Banco Santander en la realización de una campaña de propaganda pro-Bolonia42. También el Ministerio de Educación ha realizado, a petición de los rectores, una campaña de propaganda a favor de las reformas boloñesas. Realmente, la sustitución del debate por la propaganda ha resultado y aún resulta muy preocupante, aunque sea para un buen entendimiento entre las diferentes partes.
Además, las autoridades académicas han utilizado la criminalización contra el movimiento estudiantil para justificar su represión. Así, en universidades como la de Sevilla en la lucha contra la puesta en marcha de la Ley Orgánica de Universidades (LOU) o en la de Barcelona en la puesta en marcha del EEES, los rectorados seleccionaron a varios de los y las estudiantes más comprometidos con el movimiento de protesta como cabezas de turco, acusándolos de violentos, denunciándolos y expulsándolos de la Universidad43.
Por otro lado, los partidos mayoritarios, Partido “Socialista Obrero” Español (PSOE) y el Partido Popular (PP) han coincidido en las líneas fundamentales de la política universitaria, impulsando ambos desde el gobierno central y los gobiernos autonómicos la LOU como un primer paso y, posteriormente, las reformas boloñesas. Zapatero se comprometió a derogar la LOU desde la oposición en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla44 y después, tan solo, la reformó muy levemente.
“Conviene recordar que, en el caso español, el tiempo inmediato a los acuerdos de Bolonia estuvo ocupado por la confrontación en torno a la LOU que impuso el PP a pesar de la oposición de la mayoría de los estudiantes, profesores e incluso de buena parte de los rectores, y también del PSOE, aunque luego éste, cuando llegó al Gobierno, no la anulara como había prometido”.
La Universidad, el Mercado y Bolonia – Isidoro Moreno.
Catedrático de Antropología Social, Universidad de Sevilla.
Además, los gobernantes han respondido a las movilizaciones estudiantiles pacíficas con represión policial y judicial, desalojando a estudiantes encerrados pacíficamente en las universidades o cargando directamente contra manifestaciones pacíficas, como ocurrió en Barcelona tras el desalojo policial del edificio del rectorado de la Universitat de Barcelona.
Los sindicatos mayoritarios, Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CC.OO.), han criticado muy fría y superficialmente las reformas boloñesas, cuando no las han aplaudido y han colaborado en su puesta en marcha. Aún así, CC.OO. ha sido más crítica que UGT con el proceso boloñés, fundamentalmente limitándose a pedir más fondos para ponerlo en marcha, y oponiéndose a la actuación de la opaca y arbitraria Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA). Otros sindicatos, como la Confederación General de Trabajadores (CGT)45 o la Confederación Nacional del Trabajo (CNT)46 sí han mostrado claramente su oposición a la puesta en marcha del Plan Bolonia por tratarse de un proceso privatizador y mercantilista.
A pesar de la fuerte oposición y los numerosos obstáculos que ha encontrado el movimiento contra Bolonia, sus movilizaciones han seguido reformas importantes. Es cierto que consiguió frenar Bolonia, pero sí avances concretos, aunque parciales, importantes para la Universidad Pública. Entre estas victorias del movimiento contra Bolonia destacan: sacar al debate público las verdades que esconde el Plan Bolonia, más becas de estudios durante el curso 2008-09, más fondos para la puesta en marcha de los planes de estudio de Grado, la simbólica vuelta de las competencias de Universidad del Ministerio de Innovación y Ciencia a un Ministerio de Educación con nuevo ministro, la puesta en marcha de maestrías gratuitas para licenciados en paro cobrando el subsidio de desempleo47, una moratoria activa de un año a la entrada en vigor de los grados en varios centros universitarios de diferentes universidades, o que el rectorado de la Universidad de Sevilla emita carnés universitarios sin el logo del Banco Santander. Aún así, estas victorias del movimiento contra Bolonia las ha puesto en marcha un gobierno neoliberal que impulsa también políticas racistas y xenófobas, y lo ha hecho a su manera. Por ejemplo, ha dejado fuera del acceso a las becas para máster a los inmigrantes extracomunitarios en paro48.
Aunque el balance general es muy negativo, no todas las reformas universitarias puestas en marcha últimamente lo son. Por ejemplo, tal y como expone la RED IRES (una Red de Investigación y Renovación Escolar que agrupa a docentes de todos los niveles educativos) ha sido un avance importante sobre una situación previa nefasta que los y las licenciadas y graduadas que quieran ser profesoras de secundaria cursen ahora una maestría enfocada a la formación profesionalizadota para la docencia en la que reciban la formación imprescindible en aspectos pedagógicos, psicológicos, sociológicos, didácticos y de práctica profesional. Sin embargo, el diseño de este curso y su puesta en marcha se ha llevado a cabo de manera apresurada y poco participativa, además de conllevar los problemas generales asociados con las maestrías en el modelo actual que se exponen más adelante. Además, como esta Plataforma sería mucho mejor que el máster que la formación del profesorado se diera en carreras equivalentes a las de cualquier otro campo de conocimiento, como ocurre en bastantes países. Es decir, en grados o licenciaturas de docente de primaria generalista y de docente de secundaria en cada una de las áreas del currículum, de manera que los y las estudiantes sepan, desde el principio, que se preparan para ser profesores49.
En este contexto, los análisis de futuro del movimiento contra Bolonia respecto a las reformas boloñesas ya se están demostrando acertados, antes siquiera de comenzar el primer curso en el que se impartirán los nuevos Grados. Veremos en las tres siguientes entregas de este análisis cómo se está produciendo la precarización, la mercantilización y la privatización de la Universidad Pública.
Por Jesús Castillo, profesor de la Universidad de Sevilla, miembro de la Plataforma por una Universidad Pública, Democrática y de Calidad, STOP BOLONIA, del grupo anticapitalista En lucha y del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) en la Universidad de Sevilla (SAT-US).
Notas
1. http://www.revistaelobservador.com/index.php?option=com_content&task=vie…
2. http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Defensor/Pueblo/acusa/Educacion/…
3. http://www.elpais.com/articulo/ultima/Hay/bajar/Universidad/pedestal/elp…
4. http://www.youtube.com/watch?v=TRYRrMPua8E&feature=related
5. Entre estas actividades artísticas se incluye este rap contra Bolonia. http://www.hhdirecto.net/temas/ver/krap/a-la-mierda-el-plan-bolonia/9522, una canción popular contra Bolonia http://www.lsi.us.es/~dbc/temp/Bolonia.mp3, y otras acciones artísticas de protesta: http://www.youtube.com/watch?v=SJPmLkjy4L4, http://noaboloniahistoria.wordpress.com/
6. http://www.youtube.com/watch?v=og2MuJ_mYqU&feature=related
7. http://fotograccion.org/wp/2009/06/madrid-las-asambleas-contra-bolonia-o…
8. http://www.centrodemedios.org/Cobertura-Accion-Eje-de-Educacion.html
9. http://www.20minutos.es/noticia/465594/0/bolonia/universidad/estudiantes…
10. Cuadernos de Pedagogía 390 (mayo 2009), p. 20-27.
11. http://blip.tv/file/2224626
12. http://www.ub.edu/acad/representacio/resultats_referendum.html
13. http://acpu-aragon.blogspot.com/
14. http://noticias.terra.es/local/2009/0916/actualidad/estudiantes-de-la-un…
15. https://uwc2.us.es/attach/bolonia_2.pdf?sid=&mbox=Trash&uid=56977&number…
http://assembleapdipas.wordpress.com/manifiesto-28feb09/
16. http://coordinadora.universidadpublica.net/
http://www.kaosenlared.net/noticia/movimiento-antibolonia-reune-ministro…
17. http://www.jornadauniversidadpublica.org/
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Sobre el Seminario en el International Institute for Research and Education
Nacho Álvarez, Daniel Albarracín y Esther Vivas
Los pasados días 2, 3 y 4 de octubre se desarrolló en el International Institute for Research and Education (IIRE) de Ámsterdam, un seminario internacional sobre la crisis económica. El sentido del seminario era el de analizar la naturaleza, los perfiles y las consecuencias de la presente crisis económica mundial.
Las intervenciones del congreso fueron grabadas, y estarán en breve disponibles tanto en la página web del IIRE (www.iire.org), como en Punto de Vista Internacional (www.puntodevistainternacional.org). Del mismo modo, los asistentes al seminario acordaron crear una red de economistas para mantener activas las discusiones allí abordadas. Esta red se reunirá cada dos años.
Tres fueron las cuestiones fundamentales que se abordaron a lo largo de las distintas sesiones del seminario:
En primer lugar, ¿cuál es la naturaleza de esta crisis? ¿Es una crisis económica clásica más, o debemos caracterizarla como una crisis novedosa debido al particular papel que juegan las finanzas actualmente en la economía mundial? ¿Es la crisis del “capitalismo financiarizado”? ¿Sigue siendo la teoría de las ondas largas una teoría útil para comprender el desarrollo del capitalismo hoy día?
En segundo lugar, ¿cuales son las consecuencias económicas, sociales y políticas de esta crisis? ¿Asistimos a un retorno del keynesianismo o, por el contrario, la agenda neoliberal sigue guiando los planes de rescate promovidos por los principales gobiernos del mundo? ¿Podemos decir que la virulencia de la crisis se va a traducir mecánicamente en mayor conflictividad social, y en un redespliegue de los discursos de la izquierda?
Por último, ¿qué tipo de relación existe actualmente entre la crisis económica, la crisis ecológica y la crisis alimentaria?
Para abordar estas y otras cuestiones, se contó con excelentes aportaciones de conocidos economistas y militantes marxistas y ecologistas.
François Chesnais abrió el seminario planteando el debate sobre el papel que la llamada “financiarización” de la economía tiene en la actual crisis económica. Existió un acuerdo generalizado con su opinión: la crisis actual no puede ser caracterizada meramente como una “crisis financiera” o, tampoco, como una crisis fruto de la “financiarización”. La crisis actual tiene hondas raíces en el proceso de acumulación de capital, revelando sus contradicciones, de modo que las razones últimas de dicha crisis deben ser buscadas en la dinámica de la actividad productiva, la tasa de rentabilidad a ella asociada, así como el propio reparto de la renta entre capital y trabajo.
A la hora de caracterizar las causas de la crisis y sus vínculos con la dinámica de acumulación de capital, se dio un interesante debate entre los asistentes al seminario. Algunos defendían que ésta era fruto de una dinámica de sobreacumulación (es decir, de insuficiente rentabilidad de las inversiones empresariales acometidas en la actividad productiva), mientras que otros consideraban la necesidad de tener además en cuenta el subconsumo (consecuencia de un modelo de distribución de la renta tan regresivo que habría terminado por erosionar la demanda efectiva, mantenida durante estos últimos años a costa de un fuerte endeudamiento de los hogares trabajadores).
Ozlem Onaran, Claudio Katz y Bruno Jetin presentaron informes sobre la situación de las economías europeas, latinoamericanas y asiáticas. Estas presentaciones permitieron perfilar mejor la dimensión de la crisis, así como el impacto particular que ésta está teniendo en las distintas regiones del planeta. En cualquier caso, evidenció la ausencia de cualquier tipo de “desacoples” entre las distintas regiones, y el carácter mundial de la crisis.
Tanto Michel Husson como Klaus Engert analizaron la crisis actual a la luz de la teoría de las ondas largas. Según esta teoría, es posible comprender cómo existen importantes factores endógenos –es decir, asociados a la propia lógica del capital y a sus contradicciones internas– que permiten entender que la fase descendente de la acumulación que se inició a comienzos de los años setenta, aún no haya concluido. En este sentido, la discusión acerca de la evolución de la tasa de beneficios en las últimas décadas, resultó interesante. Además, la teoría de las ondas largas permitiría evaluar cómo la posibilidad del restablecimiento de una nueva onda larga ascendente en la acumulación capitalista exigiría de factores no sólo endógenos, sino también exógenos (es decir, vinculados a la reorganización sociopolítica de la lucha de clases), lo que seguramente se traduciría en nuevos ataques a los derechos sindicales, laborales y democráticos históricamente conquistados por el mundo del trabajo.
Las distintas intervenciones estaban de acuerdo a la hora de caracterizar los impulsos económicos (fiscales, monetarios, etc.) proporcionados por los gobiernos no como políticas de corte keynesiano, sino como rescates al sector privado y socialización de pérdidas. Además, esta masiva intervención de los gobiernos no podrá ser indefinida, y a medio plazo será incapaz de rescatar al proceso de acumulación de sus contradicciones (fundamentalmente, su incapacidad para rentabilizar inversiones en la esfera productiva), lo que llevará a una situación de “salida de la crisis” caracterizada por un largo periodo de estancamiento, paro y pugna redistributiva. No podemos decir por tanto que exista un cambio significativo en la agenda política que guía la actuación de los poderes públicos.
En este sentido, la intervención realizada por Éric Toussaint vino a recordar la ausencia de mecanicismo entre el hecho de que la crisis sea fundamentalmente pagada por las clases trabajadoras y populares, y la traducción política de este fenómeno en un incremento de las luchas sociales. Otros factores, de tipo político, ideológico y organizativo tienen que ser tenidos en cuenta para fortalecer e impulsar estas luchas.
Esther Vivas y Daniel Tanuro introdujeron en el seminario una dimensión analítica fundamental: la constatación de que la crisis económica no se presenta aislada, sino que está acompañada del estallido de otras crisis –también de largo recorrido y de carácter estructural–, como son la crisis alimentaria y la crisis ecológica.
Esther Vivas analizó las causas coyuntarles y estructurales de las crisis alimentaria y señaló al actual modelo de producción agrícola y ganadero industrial como uno de los principales generadores de gases de efecto invernadero y cambio climático. Vivas exploró los vínculos entre crisis alimentaria y financiera planteando como ambas son resultado de la expansión global del capitalismo desregulado.
Por su parte Daniel Tanuro señaló como las propuestas oficiales para hacer frente al cambio climático son “insuficientes, irreales, peligrosas e irracionales” y responden a los intereses del capitalismo verde para hacer negocio con la crisis ecológica actual. Para Tanuro, el ecosocialismo debe de plantear la supresión de la producción no necesaria, la reconversión de los trabajadores en estos sectores, un nuevo modelo agrícola relocalizado y medidas anticapitalistas radicales.
Los análisis expuestos a lo largo del seminario permitieron constatar –con contundencia, fundamentación y rigor– que la humanidad se enfrenta actualmente a una crisis de carácter sistémico (financiera, económica, alimentaria, ecológica…). La virulencia y profundidad de la crisis, unida al hecho de que sean los más débiles los que la están pagando (los trabajadores y las clases populares de todo el planeta), permitió concluir el seminario recordando la necesaria actualidad de un proyecto emancipador, anticapitalista, ecologista y socialista.
Miciudadreal.es Santos González Monroy
El Aeropuerto Central de Ciudad Real es una novia cadáver rodeada de fantasmones pretendientes. Tiene nuestro Aeropuerto más parejas que la Obregón, a la que tampoco le va a la zaga en operaciones de estética: todo emperejilado y con más afeites que las meretrices de Damasco.
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Miciudadreal.es
El alcalde de Puertollano, Joaquín Hermoso Murillo, presentó ayer su plan de crisis para salir del brete urbanístico en que le ha situado la quiebra de Teconsa, y que ha dejado paralizada la construcción del segundo campo de fútbol de la ciudad y el desarrollo de una gran urbanización en el PAU IV (barriada del Abulagar), así como la sombra de una comprometedora relación con una empresa cuestionada por su aparición en el sumario sobre el caso Gürtel. La clave está en el socorro del Estado, que desde el equipo de Gobierno municipal se ve como un deus ex machina que vendrá a redimirle de sus males en virtud de las ayudas del Plan E para el próximo año, y la intervención de SEPES.
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Miciudadreal.es Eusebio García del Castillo Jerez
Por otro lado, los juzgados han ejecutado, de enero a junio de 2009, 17 embargos de domicilios a la semana en la provincia de Ciudad Real. 455 en total y otras tantas familias ciudadrealeñas que cruzan el umbral de la pobreza.
Con el agua al cuello
Como ha hecho público el Instituto Nacional de Estadística, el 19,6% de la población residente en España estaba, en 2008, por debajo del umbral de pobreza relativa (La tasa de pobreza relativa es el porcentaje de personas que está por debajo del umbral de pobreza, medido éste como el 60% de la mediana de los ingresos por unidad de consumo de las personas. La mediana es el valor que, ordenando a todos los individuos de menor a mayor ingreso, deja una mitad de los mismos por debajo de dicho valor y a la otra mitad por encima). En Castilla-La Mancha, la tasa de pobreza relativa es del 28%.
Otros datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV)
En el año 2008 el 28,1% de los hogares consideraba que no tenía capacidad para afrontar gastos imprevistos. Este porcentaje se elevaba hasta el 51,3% en los hogares con ingresos anuales inferiores a 9.000 euros.
El 33,5% de los hogares no se podía permitir ir de vacaciones fuera de casa al menos una semana al año. Entre los hogares con ingresos inferiores a 9.000 euros ese porcentaje se elevaba al 56,4%.
Por otra parte, un 5,3% de hogares no se pudo permitir mantener la vivienda con una temperatura adecuada durante los meses fríos.
Entre los muslos y el vientre
Los efectos de la crisis global se han repartido de forma asimétrica entre la población. Como un depredador, ha puesto la vista y los colmillos sobre los sectores más débiles y desprotegidos. Familias que unos meses atrás disfrutaban de los privilegios de la moderna sociedad de consumo, ahora, con sus dos progenitores en situación de desempleo, se han dado de bruces con la cruel realidad del cuarto mundo. El de la miseria y la marginalidad entre la opulencia y despilfarro del primero.
Dicen que pueden verse brotes verdes en la economía. En Castilla-La Mancha llevamos, desde hace décadas, observando vigorosos troncos verdes. Troncos hay entre el más del 30% de trabajadores al servicio de las administraciones públicas de libre designación; troncos había tras la concesión de algunos millonarios créditos de Caja Castilla-La Mancha.
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Comunicado de Ecologistas en Acción Valle de Alcudia
Nueva sanción a Repsol Petróleo S.A.
A comienzos de este mismo mes recibíamos comunicación oficial del Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino en la que se nos notificaba la sanción impuesta a Repsol Petróleo S.A. tras una denuncia de Ecologistas en Acción-Valle de Alcudia. El pasado sábado, 24 de octubre, hemos recibido otra comunicación –que os adjuntamos- en la que se nos vuelve a informar de una nueva sanción impuesta a esta empresa también por una denuncia de esta asociación ecologista.
En nuestra denuncia, comunicábamos a la Comisaría de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir el vertido de residuos de hidrocarburos sin depurar procedentes de la refinería de Repsol en Puertollano. Este vertido al río Ojailén se produjo el día 20 noviembre de 2007.
La resolución del Ministerio establece una sanción de 583.044’16 € y “la obligación de indemnizar los daños causados al Dominio Público Hidráulico, en la cuantía de 87.450’50 €”, con lo que suma la cantidad total de 670.494’66 € que deberá abonar la compañía Repsol Petróleo S.A.
Con esta nueva sanción, ésta empresa suma ya tres en los últimos tres años por una cuantía total de 1.225.273’3 €, todas ellas ante denuncias de Ecologistas en Acción-Valle de Alcudia.
De nuevo, tenemos que lamentar el escaso compromiso de Repsol Petróleo S.A. con nuestro entorno y con el cumplimiento de la legislación vigente; legislación que le autoriza a realizar unos vertidos con unas condiciones determinadas, y que la empresa incumple con demasiada frecuencia.
Por otro lado, felicitamos a la Subdirección General de Gestión Integrada del Dominio Público Hidráulico, dependiente de la Confederación y del Ministerio de Medio Ambiente en la resolución de estos expedientes sancionadores con una cuantía cada vez mayor.
Puertollano, 26 de Octubre de 2009






Ésta es una de las principales propuestas del colectivo, al celebrar su XIX Congreso Anual en Valladolid, centrado en la crisis económica y en la lucha contra el fraude fiscal.
Para los inspectores de Hacienda, las dos únicas vías para reducir el déficit del Estado, cercano al 10% del PIB, no pueden ser únicamente la subida de impuestos o la reducción del gasto público, sino que es preciso poner “todo el empeño” para que los que no pagan sus impuestos lo hagan, lo que tendría un impacto recaudatorio “muy superior” a cualquier subida de impuestos. De hecho, cifran en 70.000 millones de euros anuales la economía sumergida en España, teniendo en cuenta que, según ciertos informes, el fraude fiscal en el país se sitúa entre el 20 y el 25% del PIB y que la presión fiscal media supera el 30% del PIB. De acuerdo con estos datos, y sabiendo que el periodo de prescripción establecido en la Ley General Tributaria es de cuatro años, los inspectores cifran en aproximadamente 280.000 millones de euros las cuotas tributarias que se dejan de ingresar en cuatro ejercicios.
“La magnitud de estas cifras choca con el importe de 11.000 millones de euros como efecto recaudatorio de la subida de impuestos que pretende aprobar el Gobierno, con la particularidad de que el importe de la subida aprobada va a recaer sobre los que ya están pagando”, reza el documento del colectivo de inspectores.
Además, indican que como resultado de las actuaciones realizadas en los años 2005 a 2008 con el Plan de Prevención del Fraude Fiscal, la deuda recuperada se ha cuantificado en unos 28.000 millones de euros que, comparada con el fraude existente (280.000 millones en cuatro años), no llega al 10%.
QUE EL IEF CUANTIFIQUE LA ECONOMÍA SUMERGIDA.
A la vista de estos datos, la presidenta del colectivo de inspectores, Isabel Martínez, su portavoz, Francisco de la Torre, y el inspector José María Peláez defendieron, en el transcurso del congreso, la necesidad de poner en marcha un plan especial de atuación tributaria que, con un horizonte de cuatro años (2010-2013), suponga un incremento de los medios humanos y materiales en la lucha contra el fraude, así como la aprobación de medidas normativas y organizativas.
Además, proponen que el Instituto de Estudios Fiscales (IEF) lleve a cabo un estudio en 2010 sobre el índice de fraude fiscal en España y, al final del plan, repita el mismo estudio para determinar el resultado del mismo.
Entre las medidas concretas que plantea el plan, además de incrementar en 600 el número de inspectores de Hacienda, en 3.000 el número de técnicos y en 2.000 el número de agentes tributarios y administrativos, apuesta por que se permita a los inspectores de Hacienda comprobar los requisitos de las Sicavs, que deben estar integradas por 100 partícipes para poder disfrutar de la tributación al 1% y que, según los datos del colectivo, la inmensa mayoría no cumple o lo hace de forma ficticia, al contar con inversores sólo de carácter nominal. Ahora esta función recae en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
“La situación de las Sicav constituye la única excepción en la historia de la democracia española en la que Hacienda no ha podido regularizar la situación fiscal de unos contribuyentes que han incumplido reiteradamente la ley”, subrayan los inspectores, que destacan que, mientras se sube los impuestos a los contribuyentes que sí los pagan, resulta “inadmisible” la situación de “ausencia de control fiscal” de las Sicav.
En este sentido, Peláez, aunque admitió que el control de estas sociedades de inversión colectiva no tendría un impacto recaudatorio muy elevado, rechazó el argumento esgrimido por el Gobierno acerca de que elevar la tributación de estas sociedades pueda suponer una evasión de capitales. Así, indicó que el 50% del capital de las mismas está invertido en el extranjero. “Ahora si las Sicav quieren invertir en Luxemburgo, pueden hacerlo sin problemas”, reiteró.
DEDICAR MENOS INSPECCIÓN A LA CONSTRUCCIÓN.
Junto con la inspección de estos instrumentos, el plan propuesto por los inspectores de Hacienda contempla medidas para recuperar la deuda pendiente en los tribunales, que cifran en 4.500 millones de euros en lo relativo al delito fiscal y en 6.000 millones la que se encuentra en el Tribunal Supremo, mediante el refuerzo de la plantilla de los servicios jurídicos de la Agencia Tributaria, así como cambiar los sistemas de trabajo de la Inspección, potenciando más la investigación o reorientar los planes de inspección.
En este sentido, creen que, en el contexto actual de crisis en el sector de la construcción, no tiene sentido seguir dedicando el 40% de la plantilla de Inspección al control del sector inmobiliario, teniendo en cuenta además que parte de la deuda encontrada no se puede cobrar, dado que muchas de las empresas de este sector están en quiebra.
Por ello, apuestan por centrar la investigación en la economía sumergida, facturas falsas, testaferros, sociedades ‘pantalla’ y plan de signos externos (detectar aumentos de patrimonio no justificados).
Además de endurecer el régimen sancionador, incentivar la colaboración ciudadana con y reformar el delito fiscal para que los grandes defraudadores puedan ir a la cárcel, también vuelven a reiterar sus medidas contra el uso de paraísos fiscales, como establecer un gravamen especial del 24% sobre movimientos de fondos en estos estados, no reconocer la personalidad jurídica de las sociedades constituidas en paraísos fiscales o prohibir que las entidades bancarias españolas tengan filiales o sucursales en dichos territorios.
Finalmente, proponen la aprobación de una nueva declaración sobre bienes, derechos y deudas, en sustitución del suprimido Impuesto de Patrimonio. Esta declaración, que no supondría ingresos de cuotas impositivas, sería muy útil, según los inspectores, como elemento de control para la lucha contra el fraude.
Fuente: http://www.kaosenlared.net/noticia/propuesta-antifraude-inspectores-hacienda
Carlos Ottoreuss www.ottoreuss.com
¿Eres un político al margen de la ley? ¿No te convence eso de hacer concursos públicos? ¿Tienes amigos empresarios deseosos de llevarse tus contratos pero temes a esos jueces cansinos, comunistas y seguramente homosexuales que andan detrás de ti? ¿A veces (sólo a veces) tienes remordimiento de conciencia? ¿Temes que tus apañitos sin importancia acaben llevándote a la carcel? ¿Sabes que tus trapicheos están mal, pero te da alergia la ley?
Pues no seas mentecato, hombre, y no te fijes en esos zoquetes de Valencia. Actualmente, y gracias a nuestro sistema de Estado, la propia ley te proporciona una serie de mecanismos para poder ser corrupto de acuerdo a las normas y sin que tu conciencia te moleste 1 ó 2 segundos. Éstos son cinco prácticas consejos que deberás seguir la próxima que quieras adjudicar un contrato a dedo:
1.- Convoca el concurso público para el contrato que quieres adjudicar. En cuanto a la cantidad que la empresa adjudicataria recibirá por la ejecución del contrato, no te pases mucho, fija un dinero muy discretito. Así reducirás de entrada la lista de interesados. No obstante, seguro que hay varios aspirantes.
2.- Ya que más o menos sabrás a qué empresas les puede interesar el contrato, habla con ellas antes de que formalicen su solicitud y hazles saber directamente que no les vas a adjudicar a ellos el contrato. Esa adjudicación ya tiene dueño -tu empresario amigo-, de modo que si se lo dices a sus rivales alto y claro desde el principio, lo más seguro es que ni se presenten. Esto hará que los trámites del concurso finalicen mucho antes y tu empresa amiga pueda firmar el contrato antes de dos semanas.
3.- No obstante, si, pese a los avisos de amaño, hay alguna empresa que está empeñada en participar en el concurso aunque sepa que no lo va a ganar, establece un pliego de condiciones imposible y al que casi nadie pueda acceder. Una buena forma de hacer esto es fijar una cuota o aval que tendrán que abonar todas las empresas sólo por concursar, con independencia de si ganan o no. Como en las elecciones del Real Madrid, pero en el ámbito público.
4.- Lo más seguro es que a estas alturas de vida el concurso que has convocado sólo tenga como potencial aspirante a tu empresario amigo. Pues bien, dile que tampoco se presente. Sí, has leído bien, dile que no se presente. El concurso, por tanto, no tendrá ningún aspirante a la adjudicación.
5.- Una vez declarado desierto, ya puedes eliminar el concurso público y optar directamente por adjudicar el contrato mediante procedimiento negociado. Es ahora cuando, con total libertad, puedes sentarte tranquilamente con tu empresario amigo y ofrecerle la adjudicación. En el nuevo contrato negociado, modifica la cantidad percibida que estipulaba el contrato público inicial y duplícala.
Fin. Túmbate en tu sofá y échate un cigarrico. Para volver a empezar, vuelve al punto número 1.
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Izquierda Anticapitalista
Evidencia científica, irresponsabilidad política
Desde que el IPCC (Panel Internacional Sobre Cambio climático) emitió su primer informe a principios de los 90, era evidente que la comunidad científica señalaba un grave problema ambiental que exigía una respuesta política proporcionada y urgente. Tras la publicación de su 4º informe, en 2007, las evidencias acumuladas son tan clamorosas que hoy, la táctica del gran capital y de los gobiernos no es ya desprestigiar las evidencias científicas, sino tomar la iniciativa y hacer del cambio climático un nuevo negocio y pasarle la factura a las víctimas de siempre: el planeta, los pueblos del Sur, las clases trabajadoras del Norte y las generaciones futuras. El último informe del IPCC, fechado en 2007 es concluyente al respecto. Once de los doce años más cálidos desde 1850 se han registrado entre 1995 y 2006. La temperatura media global ha aumentado 0,74 ºC de 1906 a 2005. Al tiempo que la tendencia al aumento de la temperatura de los últimos cincuenta años prácticamente dobla la de los cien anteriores. El incremento de gases de efecto invernadero, lejos de reducirse, sigue creciendo y lo hace a velocidad mayor de la prevista.
A nadie se le escapa ya que el cambio climático se concreta en catástrofes naturales cada vez más intensas y habituales. Es decir, manifestaciones meteorológicas cada vez más extremas: olas de calor sofocantes, sequías extremas, desastrosas inundaciones, huracanes como el Katrina o el de Birmania de 2008. Otros elementos clave que está provocando el calentamiento global es un ascenso del nivel del mar en todo el mundo, el retroceso de los casquetes polares, la desaparición de viejos glaciares… Todos estos fenómenos pueden provocar saltos cualitativos dramáticos en lo que especta a reducción de la biodiversidad y a la desaparición de ecosistemas enteros. Es más, si rebasamos un cierto umbral de irreversibilidad, el cambio climático puede entrar en una especie de efecto bola de nieve en el que se genere emisiones suplementarias de CO2,, o que se ocasionen también las llamadas “sorpresas climáticas”, como las fugas de metano (CH4, un gas de efecto invernadero 20 veces más potente que el CO2) almacenado en el permafrost y en algunos lechos marinos, que dispararían el cambio climático y lo harían incontrolable.
Todo ello tiene una traducción inmediata en la fragilización de la subsistencia en los cinco continentes: la desaparición de la pesca, de los cultivos y de otras actividades económicas constituye una catástrofe irreversible en muchos países, sobre todo del Sur. Evitar que las catástrofes climáticas concretas que se están multiplicando hoy en el mundo muten en una catástrofe ecológica, económica, social y política, a la vez global y permanente, todavía está en nuestras manos, pero el tiempo se está agotando.
Crisis capitalista, crisis climática
El calentamiento global se debe a más de doscientos años de quema de combustibles fósiles como alimento del capitalismo industrial moderno y en menor medida a una reducción de los grandes bosques capaces de absorber el CO2. El desarrollo capitalista y su conversión en un sistema mundial se ha basado siempre en la disponibilidad de energía barata y altamente contaminante: primero el carbón, después el petróleo… La energía barata ha sido imprescindible para imponer una división mundial del trabajo y crear un mercado mundial de mercancías y capitales. Pero también para que el capital pudiera ir sustituyendo fuerza de trabajo por maquinaria, bienes de equipo y energía. La globalización ha consumado la internacionalización del capitalismo al precio de haber desencadenado un desequilibrio ecológico sin parangón en la historia del planeta. Hoy el capitalismo mundial está atravesando una crisis profundísima, sólo comparable a la de los años treinta del siglo XX. Esta crisis es una crisis de sobreproducción, en la que las fuerzas productivas capitalistas han llegado a un nivel tal de producción y las relaciones sociales capitalistas han generado un grado de desigualdad tal -entre clases y entre pueblos- que es imposible que se resuelva sin un reparto radical de la riqueza, del trabajo y del tiempo que parta de una reformulación radical de las necesidades humanas, de las prioridades de producción y de una planificación democrática capaz de introducir una racionalidad social y ecológica totalmente ajena a las fuerzas ciegas del mercado. Es decir, que la crisis actual no se puede resolver de un modo duradero -esto es, sin repetir la huída hacia delante neoliberal, que sólo ha conseguido postergar durante treinta años la depresión haciéndola más profunda y brutal- en el marco del capitalismo. Siguiendo la vieja fórmula de Marx, hace tantos años que el capitalismo mundial está maduro para construir el (eco)socialismo que esas mismas fuerzas productivas están mutando en fuerzas destructivas que amenazan el futuro de todas las especies, incluida la nuestra.
La respuesta capitalista: privatizar los beneficios y socializar las pérdidas
Pues bien, la respuesta capitalista, tanto a la crisis como al cambio climático, es justamente cambiar algo para que todo siga igual. Después de haber legislado a favor del capital financiero durante años, los principales gobiernos inyectan cantidades astronómicas de dinero público para salvar a las entidades que han precipitado la crisis… sin exigir a cambio ni tan siquiera una revisión de sus políticas. En el terreno del cambio climático están abriendo campos de negocio “verde” a multinacionales energéticas ligadas a la gestión de la energía nuclear y a los hidrocarburos. En lugar de asumir su responsabilidad en el cambio climático global, los países imperialistas han renunciado a modificar sus economías para limitar sus emisiones y han buscado subterfugios para eludir conseguir las reducciones a que se comprometieron.
Al mismo tiempo, intentan despistarnos echando toda la culpa del cambio climático al crecimiento demográfico en el Sur (que, por otro lado se está reduciendo y, además, tiene un impacto mínimo a este nivel) y a la “voracidad” de las nuevas potencias emergentes.
Resumiendo, el gran capital quiere aprovechar la crisis para imponer nuevas deslocalizaciones, nuevos planes de “flexibilización” del trabajo, nuevas políticas de austeridad para las clases populares, sin alterar en lo más mínimo un reparto de la riqueza cada vez más desigualitario y un modelo de producción y consumo absolutamente insostenible. Es tarea de la izquierda anticapitalista ligar la lucha por la defensa de los derechos sociales y la necesaria reconversión ecológica de la industria, de las fuentes energéticas, de los sistemas de transporte y de la agricultura. No hay salida verde a la crisis sin romper con la lógica capitalista, no hay salida socialista a la crisis que no siente las bases de una reconversión ecológica de la economía y una reconciliación con el planeta.
Cambiemos el mundo, no el clima: ¡autogestión, soberanía energética y reparto de la riqueza!
El sistema capitalista mundial ha centralizado la toma de decisiones en un puñado de países (G8, G20, etc…) que intentan imponer su voluntad a toda la humanidad. El poder del mercado mundial limita a los pueblos a la hora de decidir su futuro político y económico. Es imposible cambiar de rumbo sin romper con el mercado mundial y sus imposiciones, así como con las instituciones de la “gobernanza” mundial (Banco Mundial, FMI, OMC). El futuro pasa por una transferencia de tecnologías limpias a los países empobrecidos y por la lucha por la soberanía alimentaria, energética y política de los pueblos. El control de las fuentes de energía fósil y nuclear ha estado ligado históricamente a la lucha por la hegemonía militar, política y económica de las grandes potencias. El desarrollo de energías alternativas (en su mayoría directa o indirectamente relacionadas con la energía solar), la creación de economías más autocentradas regionalmente que demanden menos movilidad y consumo energético (que no autárquicas) y el acceso de los campesinos a la tierra en ruptura con el latifundismo y las multinacionales agroalimentarias permite un mayor grado de descentralización y de autogestión por los pueblos. Las grandes decisiones económicas deben recaer en los principales interesados: los pueblos.
Necesitamos reorientar el gasto público para iniciar una reconversión ecológica de la industria y crear nuevos empleos que cubran necesidades sociales y/o medioambientales que deben expandirse frente a las satisfechas por la sociedad de consumo: salud, educación, ocio y cultura, atención a la tercera edad o a la infancia, recuperación de espacios públicos urbanos y naturales… Y todo ello con una reducción del tiempo de trabajo que nos permita repartir el empleo y la riqueza.
El coste de no actuar frente al cambio climático se estima en pérdidas del PIB mundial entre el 5 y el 20%, el coste de la actuación en el 1%. Se necesitan potentísimas inversiones públicas para modificar en profundidad los sistemas de movilidad imperantes. Para ello debemos hacer una crítica demoledora al modelo de crecimiento basado en el monocultivo del ladrillo del PP y del PSOE en los 10 años anteriores. Un modelo que ha constituido un verdadero ecocidio y que, cuando ha llegado su lógico agotamiento, ha dejado a millones de trabajadores y trabajadoras endeudadas y en el paro y a una pequeña minoría con los bolsillos bien llenos. Hemos construido modelos de ciudad difusos donde la satisfacción de las necesidades más elementales requerían de la movilidad privada, devorando más y más suelo.
Se trata de iniciar pues una reconversión basada en una nueva cultura del “buen vivir” al alcance de todos y reconciliable con el planeta, abandonando modelos importados y superando la tiranía de la sociedad de consumo. Pero la potenciación de la investigación y la aplicación de nuevas fuentes energéticas limpias juega un papel estratégico en la reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero. Hoy el lobby nuclear vuelve a la carga defendiendo esta forma de energía tan peligrosa como económicamente ruinosa para los bolsillos de los usuarios y contribuyentes. Es imposible sustituir los combustibles fósiles por producción de energía nuclear. Esta fuente sólo cubre el entre el 3 y el 4% de la energía que consume el planeta. La única forma de reducir la dependencia de los combustibles fósiles es desarrollar energías alternativas directa o indirectamente relacionadas con esa megacentral energética, gratuita, duradera y segura que se llama Sol. Pero el desarrollo de las energías alternativas tiene que hacerse creando un verdadero servicio público energético con gestión democrática y transparente de las empresas que operan hoy en día en el Estado español.
¡El clima no está en venta! Calentemos el clima de las movilizaciones sociales
La ciudadanía no puede confiar en gobiernos ni multinacionales para salvar el clima, ya que son parte del problema, no de la solución. Tampoco hay que creer en soluciones tecnológicas mágicas que resuelvan el problema sin modificar en profundidad el modelo socioeconómico. El cambio climático no es una fatalidad “natural”, sino una catástrofe social. Ciertamente, los cambios en los hábitos individuales son necesarios para reducir el despilfarro y el consumo desmesurado, pero son totalmente insuficientes para cambiar el modelo de producción y de consumo, aunque representan un germen de una sociedad nueva. Ello sólo es posible construyendo un amplio movimiento social que una en un mismo combate la reconversión ecológica de la economía y la defensa y ampliación de los derechos sociales. El cambio climático es el fenómeno que sintetiza todos los grandes problemas ambientales de nuestro tiempo, que nos obliga a buscar una alternativa coherente de conjunto al capitalismo y, por consiguiente, permite federar las campañas ecologistas más o menos dispersas que conocemos y tejer una alianza entre éstas y el movimiento obrero organizado que resiste a la crisis capitalista. Es fundamental implicar al máximo de organizaciones sindicales y comités de empresa en esta lucha, sobre todo a los sectores que entienden que la defensa de los puestos de trabajo no debe hacerse a costa de mantener industrias antiecológicas, sino luchando por una reconversión ecológica de conjunto.
Todo apunta que las tecnologías limpias son mucho más intensivas en trabajo que las convencionales. Una producción y transportes descarbonizadosy por supuesto una economía ambientalmente sostenible- generarán un mayor volumen de puestos de trabajo que los actualmente existentes. Pero puede haber desfases temporales o espaciales entre los empleos perdidos y los empleos generados, por ello es necesario que la izquierda y el movimiento sindical se anticipen y e identifiquen:
- Las consecuencias adversas en cada sector y en cada país que pudieran derivarse sobre todo en relación con el empleo y la justicia social y territorial.
- Las opciones más eficientes y menos costosas en términos sociales.
- Las oportunidades que se puedan derivar para el desarrollo de una nueva economía.
Por todo ello, es fundamental que la izquierda anticapitalista impulse amplias plataformas contra el cambio climático, en todas las localidades y barrios. Es necesario movilizarse para ir a la manifestación de Barcelona el próximo 31 de octubre y que se vayan preparando en los diversos territorios manifestaciones descentralizadas el 12 de diciembre, fecha clave para desarrollar una movilización internacional en defensa del clima, coincidiendo con la cumbre en Copenhague.
Aquí los gobiernos seguirán buscando excusas para postergar las medidas radicales de reducción de emisiones que la mayoría de los científicos creen ineludibles. Todo ello se concretará en una renegociación de los términos del comercio de derechos de emisión. Nuestra consigna debe ser muy clara: “responsabilidad conjunta pero diferenciada” en la lucha contra el cambio climático. Es decir, que las reducciones más drásticas deben ser obligatorias y proporcionales a los que hoy más polucionan, pero también históricamente más han polucionado. Los países que más deben reducir sus emisiones son los más desarrollados.
Por ello exigimos que la Cumbre adopte entre otras las siguientes decisiones:
- Drástica reducción de emisiones mundiales de CO2 para evitar pasar el temible límite de incremento de 2ºC de la temperatura media y, para ello, las emisiones globales deben experimentar una inflexión a la baja a partir de 2015. En consecuencia, los países industrializados deberán reducir en 2020 sus emisiones por debajo del 40% respecto a los niveles de 1990. Esta reducción debe darse en el interior de cada uno de dichos países de forma obligatoria y sin recurrir a la compensación por inversiones en terceros países. Se debe lograr la reducción de la demanda de energía primaria en un 20% respecto a 2005 para 2020, conseguir que la contribución de las renovables a la energía primaria ascienda al 30% en 2020 y al 80% en 2050 respecto a los niveles de 1990.
- Impulsar un nuevo modelo de generación de la electricidad de manera que las energías renovables cubran el 50% de la producción en 2020 y el 100% en 2050.
- Apoyar el tránsito a una economía libre de carbono de los países empobrecidos mediante más y mejores ayudas para mitigar y prevenir los efectos del cambio climático. Ello implica crear un fondo de adaptación para los países empobrecidos, que se alimente de la fiscalidad sobre los combustibles fósiles y nucleares en los países industrializados y también facilitar la transferencia de tecnologías limpias de las metrópolis imperialistas a los países empobrecidos, en pago de la deuda ecológica.
- Reforma radical de los denominados Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) que incluya el cese de la comercialización de reducciones de emisiones estratégicas y permanentes. Rechazamos los proyectos que pueden además causar nuevos daños ambientales y sociales, como los basados en la energía nuclear, las grandes obras e instalaciones hidroeléctricas, la deforestación para cambiar los usos del suelo y la captura y almacenamiento geológico del carbono.
- Impulso de un nuevo modelo de movilidad sostenible mediante el transporte terrestre de personas y mercancías público colectivo y mayoritariamente electrificado, así como la reducción y racionalización del transporte marítimo y aéreo.
- Cambio de modelo productivo cuyo objetivo es la producción limpia, mediante cambios también en materias primas, procesos, organización del trabajo y tecnologías.
- Asegurar la transición justa mediante la protección de la calidad de vida de trabajadores y de sectores más vulnerables, así como la protección de la economía de las comunidades (diversificación económica, recursos públicos…)
Exigimos que el Gobierno español, que no sale de las proclamas, defienda en la Cumbre de Copenhague y la futura presidencia española de la Unión Europea las medidas propuestas.
La clase obrera no es ajena a la solución que se le de a los problemas ambientales asociados al calentamiento por emisión de Gases de Efecto Invernadero. Debe tener voz en el diagnóstico y en las alternativas.

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Editorial “Corriente Alterna” Noviembre 09
La trama de corrupción del caso Gürtel ha puesto al descubierto una vez más las miserias de un sistema político- el del estado español -en el que confluyen la adhesión más servil a los postulados económicos neoliberales junto con graves déficits históricos de control democrático sobre las instituciones. En este contexto no resulta nada sorprendente que el PP, que utilizó el argumento de la corrupción como afilada arma contra el PSOE de Felipe González, se vea ahora del todo inmerso en una situación con múltiples puntos de contacto con aquella que fuera objeto de sus críticas de oposición.
Que el entramado empresarial montado por Francisco Correa haya podido estar funcionando desde 1996 hasta ahora se explica por varias razones. En primer lugar, la base fundamental sobre las que se asienta la red, la adjudicación masiva de contratos públicos a empresas privadas, se convirtió ya hace tiempo en práctica habitual del conjunto de la Administración. Ésta fue desmantelando de manera progresiva empresas públicas y servicios de ámbito local, autonómico y estatal, con capacidad para hacer frente por si mismos a gran número de trabajos requeridos para su quehacer. Los argumentos neoliberales de la “eficacia” y de la “rentabilidad” sedujeron primero al PSOE y posteriormente el PP, encantado de ello, no tuvo más que recoger el testigo. Pero ha quedado de sobra demostrado que la “eficacia” de las empresas privadas en el ámbito público se limita a la obtención de sus propios beneficios y que las consecuencias de su intervención no son otras que un deterioro progresivo de los trabajos y servicios y de las condiciones laborales de la gente trabajadora contratada por las empresas externas.
Con el amplio margen que ofrece el hecho de que una cantidad ingente de los trabajos a realizar por la Administración sean externalizados, resulta relativamente fácil aprovecharse de ello. Y así lo ha hecho el PP. Se necesita, sin embargo, sortear también los impedimentos que la Ley de Contratos del Estado pudiese oponer a los posibles fraudes. Este aspecto de la cuestión ha sido resuelta haciendo uso de los mecanismos de adjudicación directa (a través en algunos casos del fraccionamiento de contratos) y de otros medios que permiten eludir las valoraciones puramente objetivas de los licitadores. Al respecto de lo anterior hay que decir que los técnicos de la Administración cuya deber es fiscalizar los procesos de contratación se ven casi siempre sometidos a enormes presiones, limitándose como consecuencia de ello y en muchos casos, a dar simple “forma legal” a aquello que sus “jefes políticos” han prefijado y decidido ya. La ausencia de estructuras sindicales no burocráticas, combativas y sólidas en el seno de las Administraciones, facilita enormemente las manipulaciones de los políticos corruptos, ante los cuales los técnicos y trabajadores se encuentran desamparados.
La red Gürtel ha puesto pie igualmente en otro de los agujeros negros de la Administración del Estado español, la corrupción urbanística. Ésta se asienta en la ausencia real de una planificación urbanística que atienda a las necesidades de la población, a la sostenibilidad ecológica y a un modelo económico equilibrado y también en la presencia de mecanismos recaudatorios que en la práctica lanzan a los Ayuntamientos en brazos de los promotores y constructores.
Pero el fenómeno es complejo y su análisis nos muestra muchas facetas. La “organización de eventos”, una de las patas fuertes de la trama Gürtel, saca provecho de la desmesurada afición de los gobernantes del PP hacia los fastos mediáticos. Actos cuya ejecución material podría realizarse con medios mucho más reducidos son sobredimensionados hasta convertirlos en grandes espectáculos de elevado coste. Y en más de un caso se realizan “eventos” cuya mera existencia es ya un despropósito. Todo esto guarda estrecha relación con la cultura política del neoliberalismo de la que nuestra sociedad se ha impregnado profundamente.
Un hecho importante a destacar es que así como al PSOE le afectaron gravemente en su momento los escándalos de corrupción, no parece que esté sucediendo lo mismo con el PP. Ejemplo paradigmático de ello sería el País Valencià, con un Francisco Camps puesto ya contra las cuerdas y muy cuestionado dentro de su propio partido. A pesar de ello, las más recientes encuestas otorgan al PP una diferencia de 14,8 puntos sobre el PSOE (4,2 puntos más que en las generales del 2008). El electorado de derechas se muestra muy sólido e impermeable, aparentemente, ante la tormenta a la que se ve sometido su partido de referencia. Esperar por lo tanto un cambio del panorama político como consecuencia del estallido del caso Gürtel parece ilusorio. El factor clave que podría servir de detonante, la movilización popular masiva, brilla por su ausencia. Sin combate, sin lucha, el sistema se muestra tremendamente capaz de perpetuarse. Ocurre con la corrupción pero también y sobre todo con la crisis económica.
Es obligado por lo tanto insistir una vez más en la necesidad de trabajar lo más intensamente posible por la movilización social y de la gente trabajadora: movilización contra la crisis económica y contra la crisis política, para imponer soluciones favorables a la mayoría y para imponer una democracia efectiva libre de las lacras que ahora padecemos.
Faustino Eguberri | Grupos de Iruñea contra las Guerras
Todo el mundo está ya de acuerdo (¡lo que les ha costado reconocerlo!) en que el fraude en las elecciones afganas a favor del actual presidente, Karzai, ha sido masivo. Aunque habría que añadir que los resultados electorales proclamados ahora no son sino el resultado de duras negociaciones de Karzai con los enviados de las principales potencias occidentales. Siguen sin tener nada que ver con la voluntad del pueblo afgano. El ex-enviado de la UE en aquel país dice que no cree que la comunidad internacional pensara por un instante que no iba a a producirse tal fraude. Algo muy compartido por mucha gente.
Así que, después de 8 años de invasión, resulta que al presidente que se ha estado apoyando, cuyas relaciones familiares con la corrupción y el tráfico de drogas eran ya un secreto a voces, un tramposo compulsivo que en cualquier país democrático tendría que retirarse de la política por haber organizado semejante fraude, se le pretende legitimar en una segunda vuelta electoral. ¿Alguien puede pensar que, como se dice ahora,el problema ha sido la presencia de 200 agentes electorales corruptos?.
¿Dónde quedan las mentiras que justificaban la ocupación?. Nadie puede creer ya que se invadía Afganistán para impulsar la democracia, los derechos de las mujeres o el bienestar de la población después de este panorama electoral, de que Afganistán esté en el lugar 181 de 182 en el Informe sobre el Desarrollo Humano 2009 de la onU, de que según ese mismo informe de 2007, la violencia contra las mujeres haya alcanzado “proporciones endémicas” o de que según Amnistía internacional “el pueblo afgano sigue sufriendo una mala gobernanza, una corrupción endémica, un sistema de justicia débil e inútil y una ausencia de respeto por los derechos humanos y el Estado de derecho”.
En 2009 las víctimas directamente ligadas a los combates son ya mayores que en todo el año 2008. Del dinero que supuestamente va para “ayuda”, o “reconstrucción”, no llega a esos fines ni el 40%, quedándose en su mayor parte en gastos militares y en pago de corrupciones. Quienes se están beneficiando de la masacre afgana son las grandes empresas que van detrás de los ejércitos y las empresas privadas de seguridad. La única producción que va viento en popa es la de opio.
Los objetivos de la guerra eran coloniales. Estados Unidos y sus aliados querían dominar un país situado en una región estratégicamenteclave. Y los ejércitos que están realizando la ocupación no pueden designarse sino como ejércitos coloniales.
El nuevo premio Nobel de la Paz, Barak Obama, que desde marzo ha duplicado el número de soldados norteamericanos en Afganistán, está pensando que estrategia utilizar. Y a la cabeza de quienes le dan consejo (o mejor, le presionan) se ha situado un militar, el jefe del ejército en Afganistán, que le pide 40.000 soldados más. Como siempre en las guerras, los que toman cada vez más protagonismo son los jefes militares.
El gobierno Zapatero, que busca desesperadamente compensar los desencuentros con los Estados Unidos en el caso de Irak y Kosovo, se está implicando totalmente con su admirado amigo americano. En unas semanas rondarán los 1700 efectivos militares españoles en Afganistán (700 de ellos de forma temporal ligada a las elecciones). Es el mayor contingente del ejército español en el extranjero. Además, Zapatero ha prometido a Obama una participación de la Guardia Civil en la construcción de unas fuerzas de seguridad afganas. No hay ningún límite a la presencia de tropas españolas en aquel país.
¿Qué pinta el ejército español en Afganistán?. “Si no se está en Afganistán, no se puede estar en el G20″.El estado español pretende estar en los foros de las grandes potencias del Norte. Quiere ser un aliado respetado de los Estados Unidos. Eso tiene un precio. Y lamentablemente el gobierno “socialista” está dispuesto a pagarlo a costa de los derechos de las poblaciones del Sur.
Y no solo. La presencia de tropas españolas en una guerra a miles de kilómetros de la península, no solo significa un derroche de dinero que vendría mucho mejor, sobre todo en tiempos de crisis, para atender necesidades sociales sino que, como siempre ha ocurrido, dicha presencia militar no hará sino reforzar las tendencias más antidemocráticas en el estado español, el chauvinismo hispano, el papel del ejército, los héroes militares… Las guerras coloniales en la historia de España siempre las han acabado pagando los trabajadores y los pueblos oprimidos de la península.
Los ejércitos extranjeros no son la solución. Ocho años lo demuestran. La solución está en la propia sociedad afgana. Las tropas españolas, la OTAN y los EEUU deben salir inmediatamente de Afganistán. La sociedad tiene que reclamarlo movilizándose. Ya es hora de salir del letargo en el que nos encontramos. Zapatero, marchándose de Irak, no hizo sino responder a la demanda de millones de personas en la calle. La sociedad debe volver a movilizarse para que se vaya de Afganistán, para que rompa su alianza con la OTAN. En esa línea estamos trabajando en Iruñea, y en otros puntos de Euskal Herria y del estado. Probablemente pronto, la última semana de noviembre, empecemos a ver un primer despertar ciudadano.
Daniel Pereyra (*)
En todos los conflictos bélicos existentes en el mundo, grandes o pequeños, desde Irak hasta Pakistán, el empleo de mercenarios está generalizado, como ya se ha señalado.
La flota de atuneros vascos acaba de sumarse a esa nefasta práctica, con su incorporación a la guerra de baja intensidad que se libra en el Océano Indico, entre las costas de Somalía y el archipiélago de las Islas Seychelles. La lucha por los recursos naturales, que desde hace años se libra en muchas regiones del planeta y desde luego en Africa, se suma así a los mares territoriales.
Varios pesqueros que navegaban bajo bandera española, ante los ataques de piratas somalíes, se han registrado como nacionales de dichas islas, con lo cual pueden utilizar mercenarios para su custodia, eludiendo así la prohibición que rige en el Estado Español. Han contratado para tal fin a la empresa británica Control Risk que colocará a cuatro ex militares en cada barco, provistos de ametralladoras y fusiles de asalto, especializada desde hace años en seguros y protección marítima. El coste de la operación de custodia se estima en varias decenas de miles de euros por barco.
Desde hace meses barcos franceses cuentan con mercenarios de esa nacionalidad para prestar servicios similares.
Hay que tener en cuenta que son miles los navíos que circulan por esa región crítica del transporte marítimo mundial, lo que puede alcanzar altas cifras de negocio para las aseguradoras y empresas de mercenarios involucrados en el mismo, las Corporaciones Militares Privadas.
De esta práctica solo pueden surgir consecuencias nefastas para los trabajadores del mar, que unirán a los riesgos propios de sus tareas, los que implican el verse envueltos en conflictos armados. Puede imaginarse que los atacantes no cesarán en sus planes de los que obtienen importantes beneficios, sino que por el contrario incrementarán sus medios de accionar militar.
Beneficios que no recaerán principalmente en los pobres habitantes de los países más pobres del planeta, sino en las empresas financieras, navieras y aseguradoras, que se llevarán como siempre la parte del león del accionar mercenario, sin arriesgar ni una gota de sangre. Los “piratas” somalíes son reclutados entre los desocupados que conforman la inmensa mayoría de la población.
Debe condenarse el uso de mercenarios en cualquier conflicto bélico, la mezcla de militares y civiles en los mismos, pero particularmente cuando se da entre trabajadores y profesionales del uso de las armas.
Daniel Pereyra
Autor de “Mercenarios, guerreros del imperio”
Archivado en: ANTICAPITALISMO
Eric Toussaint
El problema se planteó en Ecuador con la elección de Rafael Correa en 2006, en Venezuela con la de Hugo Chávez en 1998, en Bolivia con la de Evo Morales en 2005… Al igual que con la elección de Salvador Allende en 1970 en Chile. La cuestión se plantea para cualquier movimiento de izquierda que llegue al poder en una sociedad capitalista. Cuando una coalición electoral o un partido de izquierda llega al gobierno no tiene el poder, porque el poder económico está en posesión de la clase capitalista (grupos financieros, industriales, bancarios, grandes medios privados, el gran comercio, etc.). Esta clase capitalista tiene el poder económico. Además, controla el Estado, el poder judicial, los ministerios de Economía y Finanzas, el Banco Central… En Ecuador como en Bolivia o Venezuela, si el gobierno quiere realmente cambiar estructuras, debe, inexorablemente, entrar en conflicto con el poder económico para poder poner fin al control de la clase capitalista sobre los medios de producción, de servicios, de comunicación y sobre el estado. En estos países, el gobierno está en conflicto con la clase capitalista pero los cambios estructurales en el ámbito económico todavía no se han realizado. Venezuela, que es el país donde los cambios están más avanzados, sigue siendo claramente un país capitalista.
Ensayemos una comparación histórica. En 1789, cuando gracias a la revolución francesa, la burguesía tomó el poder político en Francia, ésta clase ya poseía el poder económico. Antes de conquistar el poder político en 1789, los capitalistas franceses eran acreedores del rey de Francia y los propietarios de los principales mecanismos del poder económico, o sea, la banca, el comercio, las manufacturas y una parte de las tierras. Después de la conquista del poder político, la burguesía dominó totalmente el Estado y expulsó a los representantes de las antiguas clases dominantes (nobleza y clero), o las sometieron totalmente. El Estado se convirtió en un mecanismo bien aceitado al servicio de la acumulación de capital.
A diferencia de la clase capitalista, el pueblo no tiene la capacidad de tomar el poder económico si antes no accede al gobierno. La repetición para el pueblo de la ascensión progresiva hacia el poder que realizaron los burgueses en el marco de la sociedad feudal o de la sociedad de pequeña producción de mrcaderías es imposible. El pueblo no acumula riquezas materiales en gran escala, no dirige empresas industriales ni bancos, ni el gran comercio ni otros servicios. Es a partir del poder político que el pueblo puede emprender las transformaciones en el nivel de la estructura económica y comenzar la construcción de un nuevo tipo de Estado basado en la autogestión.
Y es por ello por lo que es fundamental instaurar una relación interactiva entre un gobierno de izquierda y el pueblo. Éste debe reforzar su nivel de autoorganización y construir desde la base estructuras de poder popular. Esta relación interactiva, dialéctica, puede llegar a ser conflictiva si el gobierno duda en la toma de las medidas que reclama la «base». La presión del pueblo es vital para convencer a un gobierno de izquierda de que profundice el proceso de cambios estructurales que implican una redistribución radical de la riqueza en favor de las y los que la producen. Para ello, se debe acabar con la propiedad capitalista de los grandes medios de producción, de servicios, de comercio y de comunicación transfiriéndolos hacia el sector público y desarrollando o reforzando otras formas de propiedad con función social: la pequeña propiedad privada (especialmente en la agricultura, la pequeña industria, el comercio y los servicios), la propiedad cooperativa, la propiedad colectiva y las formas de propiedad tradicional de los pueblos originarios (que, en general, tienen un alto grado de propiedad colectiva).
Traducido por Griselda Pinero y Raúl Quiroz
Isabel Otxoa | VS nº 104
Desde una posición anticapitalista anterior (en el tiempo) a la feminista, la lente con la que se mira el sistema muestra contradicciones entre el modelo neoliberal y los objetivos de la lucha feminista. Con esto quiero decir que no voy a intentar justificar una posición anticapitalista a partir del feminismo, porque la sostendría de cualquier manera. La relación entre capitalismo y patriarcado se ha debatido mucho: si debía hablarse de uno o de dos sistemas, su relación, la articulación de las esferas productiva y reproductiva y su grado de autonomía.
Lo que parece claro es que el capitalismo no inventó la subordinación de la mujeres, pero se ha construido sobre ella y la explota en su beneficio. De otr lado, el movimiento contra el capitalismo no es necesariamente antipatriarcal. Es más, casi nunca lo ha sido. La lucha más emblemática del movimiento obrero, por la jornada de ocho horas, tenía como lema: ocho horas para el trabajo, ocho horas para el descanso, y las otro horas para la recreación, el ejercicio pleno de la ciudadanía, etc., ni un solo minuto para el trabajo de reproducción.
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| Texto Isabel Otxoa VS 104.pdf | 69.61 KB |
Cincuenta compañeros y compañeras hemos acudido a la jornada de debate, un Sábado entero, que habíamos preparado en Chiclana, paraíso de la especulación inmobiliaria en la costa gaditana. Gracias a los compañeros de CGT y Ecologistas en Acción-mil gracias- dispusimos de un local amplio para las previsiones, aunque se nos quedó corto a última hora. Las cosas del Sur.
Tres intervenciones con tres ejes diversos dentro de una misma inquietud, que seamos quienes debemos ser protagonistas de los cambios quienes reflexionemos sobre la reconciliación con el planeta y no dejemos el papel mediático ni la iniciativa a transnacionales y gobiernos. Cambiar el ADN de la izquierda anticapitalista.
Tres intervenciones por tanto. La de Jaime Pastor, sobre marxismo y ecologismo. Jaime tomó el hilo del marxismo para hablar de los atisbos ecologistas en Marx y otros autores marxistas y reconocer los límites así como una difícil y contradictoria relación. También tocó temas como el decrecimiento y la configuración de un nuevo sentido común, un nuevo “buen vivir”.
Iñaki Olano, militante de Ecologistas en Acción, hizo una intervención sobre la relación entre el movimiento ecologista, y en especial EA, y otros movimientos sociales y políticos. Nos recordó la importancia del movimiento ecologista en la lucha contra el “ladrillismo” y nos acercó al trabajo ecologista en el movimiento sindical.
Daniel Alcaide, compañero de IA Cádiz, hizo una exposición titulada “cambios climáticos: realidades, dinámicas y alternativas” con una exposición sobre las causas y consecuencias del cambio climático, así como de la próxima cumbre de Copenhague.
Tras las exposiciones vino la discusión donde se tocaron temas como la relación entre el movimiento ecologista y las organizaciones políticas, el ecosindicalismo en tiempo de crisis y el papel de las centrales sindicales, la necesidad de articular experiencias concretas y la necesidad del ejemplo colectivo y personal, la relación entre feminismo y ecologismo, la dimensión anticapitalista del ecologismo… En definitiva un primer paso para una reflexion muy ambiciosa que tendrá continuidad.
En estos días colgaremos los videos de las ponencias. Mientras tanto, y en el marco de la cumbre de Copenhague invitamos a todos los simpatizantes de Izquierda Anticapitalista a conformar un espacio crítico y radical que permita que se escuhe una voz alternativa a la de los gobiernos.
Archivado en: ANTICAPITALISMO
Jan Malewski, François Sabado (*) / Foroanticapitalista.blogspot.com
En el centro y el sur de Europa – en Alemania y Portugal – las elecciones parlamentarias del 27 de septiembre de 2009 supusieron un revés electoral histórico para la socialdemocracia. En Alemania, el SPD perdió un tercio de su electorado, más de 4,5 millones de votos. Obtuvo un 23% de los votos, su resultado más bajo desde 1949. En Portugal, el Partido Socialista de Portugal del saliente primer ministro, José Sócrates, perdió una quinta parte de su electorado, más de 500.000 votos, y con el 35,56% de los votos ya no tiene mayoría absoluta en el Parlamento. Este fue su peor resultado desde 1991.
El SPD, después de practicar una política de desmantelamiento de los derechos sociales desde 1998 hasta 2005 y después de, aun violando la Constitución alemana, enviar las fuerzas armadas a una intervención extranjera (Kosovo), entró en 2005 en una “gran coalición” de gobierno con la CDU-CSU, liderada por Angela Merkel (CDU). Ahora lo están pagando. Según una encuesta, 1,6 millones de electores que no votaron por el SPD en estas elecciones optaron por la abstención, 620.000 prefirieron el original a la copia y por tanto votaron a la CDU (620.000), otros optaron por las organizaciones de la oposición: 780.000 votos para Die Linke y 710.000 para los Verdes, fuera del gobierno desde 2004.
Después de haber ganado una mayoría absoluta en el Parlamento en 2005, el PS portugués continuó y profundizó la política de contrarreformas antisociales iniciadas por José Manuel Durão Barroso (del centrista PSD). Ante la crisis, el gobierno del PS optó por rescatar a los banqueros en lugar de establecer una política de banca pública. Se desmanteló el Código de Trabajo para facilitar los despidos y la precariedad generalizada, mientras que el desempleo, según cifras oficiales, creció hasta los 500.000 parados/as. Casi la mitad notienen prestaciones por desempleo. Ha comenzado la contrarreforma de la enseñanza y emprendió una guerra abierta contra los funcionarios como ningún gobierno anterior se había atrevido a hacer. El electorado socialista ha optado masivamente por la abstención (que alcanzó un récord de 39,46% del total de inscritos para votar), pero también se dirigió a la izquierda (sobre todo al Bloque de Izquierda) y la derecha (el libre mercado del CDS-PP).
Avance de la izquierda radical
El declive de la socialdemocracia permite un espacio electoral para las organizaciones de la izquierda radical, Die Linke (La Izquierda) y el Bloco de Esquerda (Bloque de Izquierda, BE).
Die Linke – fruto de la fusión del Partido del Socialismo Democrático (PDS, con origen en el partido de Estado de la antigua Alemania del Este) y de la Alternativa Electoral por el Trabajo y la Justicia Social (WASG, fundada por socialdemócratas y sindicalistas decepcionados por las políticas del SPD en el gobierno, así como por activistas de los movimientos sociales y la izquierda revolucionaria) – hizo avances significativos, obtuvo un 11,9% y 76 diputados (8,7% y 54 diputados en septiembre de 2005). Por primera vez, pasó el umbral del 5% en todos los Estados federados occidentales, obteniendo un promedio de 8,3% en la ex República Federal de Alemania ( y un 26,4% en la antigua Alemania Oriental). Centró su campaña en la reconstitución del “Estado social”, en particular para el salario mínimo a 10 euros por hora, y para la retirada del ejército alemán de Afganistán. También registró buenos resultados en las dos elecciones regionales del 27 de septiembre en los Länder de Brandeburgo (ex RDA, el 27,2%) y Schleswig-Holstein (ex RFA, 6.0%), después de haber hecho ya avances importantes en las elecciones regionales del 30 de agosto de 2009 (21,3% en el Sarre, ex RFA, así como en dos Estados federados de la antigua RDA: 20,6% en Sajonia y 27,4% en Turingia).
Los resultados de Die Linke reflejan los elementos de resistencia social frente a las políticas neoliberales y una polarización a la izquierda de una parte del electorado, el movimiento sindical y los movimientos sociales. La coyuntura de la crisis económica y la crisis de los partidos tradicionales abre un espacio de la izquierda radical, pero esta situación también plantea debates políticos en la orientación de Die Linke. El partido está dividido. La mayoría está por una mayor inserción institucional y, como ya ha ocurrido en el Land de Berlín, desearía administrar la crisis del capitalismo en alianza con el SPD. Oskar Lafontaine no ha abandonado la idea de gobernar la región del Sarre, en alianza con el SPD y los Verdes. Estas alianzas también serían aritméticamente posibles en Turingia, Brandeburgo y Sajonia-Anhalt. Se abriría el camino a una integración verdadera de Die Linke en la política gubernamental en Alemania, realizándose las aspiraciones de quienes, nostálgicos por el Partido de Estado de Alemania Oriental, encuentran que la cuarentena a la que han sido sometidos ha durado ya bastante.
Por tanto, paradójicamente, el éxito de Die Linke podría acelerar la polarización entre la nueva y la vieja izquierda. El ala anti-capitalista es una minoría. Para hacer frente a los peligros que vienen por delante, los anticapitalistas no sólo deben ser capaces de defender los logros de su partido – la exigencia de retirada de Alemania de la OTAN, que sigue siendo un obstáculo a la integración de su partido enel establishment-, sino también la formulación de una orientación alternativa en las luchas venideras.
En Portugal, por el contrario, es la nueva izquierda radical, claramente anti-capitalista, la que progresa. Nacido a partir de la alianza entre tres fuerzas anti-capitalistas (La Unión Democrática Popular, de origen maoísta, el Partido Socialista Revolucionario, sección portuguesa de la Cuarta Internacional y Política XXI, una corriente que rompió por la izquierda con el Partido Comunista), el Bloco de Esquerda ha registrado un éxito histórico. Con 557.091 votos (9,85%) frente a los 364.430 (6,35%) obtenidos en 2005, duplicó su representación parlamentaria (16 diputados). Pero sobre todo ha obtenido una representación nacional real, con diputados no sólo en Lisboa, Oporto y Setúbal, sino también en Aveiro, Braga, Coimbra, Faro, Leiria y Santarém. El Bloco se ha convertido en el cuarto partido más grande a nivel nacional, por delante del Partido Comunista, que obtuvo 446.172 votos (7,88%) 14.163 votos más que en 2005. En escaños el PCP consiguió 15 diputados, uno más que en 2005. Este éxito debería ayudar al Bloco a mejorar sus resultados en las elecciones locales que se celebrarán el 11 de octubre.
A la cuestión planteada especialmente en los últimos días de la campaña electoral, de posibles acuerdos de mayoría parlamentaria o de gobierno entre el PS y el Bloco portugués, la respuesta de Francisco Louça ha sido clara. Se puede resumir en tres letras, “Nao” (No). Esta posición es un ejemplo y un punto de apoyo para toda la izquierda anticapitalista europea de cara a las batallas políticas venideras.
Tras el anuncio de los resultados, Francisco Louça, coordinador del BE, anunció tres prioridades inmediatas. “La primera es la ayuda social para los desempleados a los que José Sócrates (dirigente del PS) ha retirado la prestación por desempleo. Una izquierda fuerte estará en mejor posición para luchar contra la inseguridad en el empleo y para la derogación del nuevo Código del Trabajo “, dijo. La segunda es poner fin a la actual evaluación de los docentes. “El PS gritará victoria a pesar de la pérdida de la mayoría absoluta. Pero hoy Maria de Lurdes Rodrigues (saliente ministra de Educación) ha perdido su escaño. Hemos defendido la educación, vamos a seguir haciéndolo”. “La tercera prioridad del Bloco es la creación de un impuesto sobre las grandes fortunas para financiar la equiparación de las pensiones con el salario mínimo y tener derecho a la pensión completa después de 40 años de trabajo. El fortalecimiento del Bloco es histórico, nada será como antes”, dijo Louça. “El BE es una alternativa de izquierda, una izquierda de combate, resultado de la arrogancia y el absolutismo de la mayoría absoluta del PS. Estamos contra la nuevas privatizaciones que se anuncian, como la de los aeropuertos, contra la destrucción de los servicios públicos y contra la destrucción del sistema de salud público “, concluyó.
Al comentar estos resultados, Alda Sousa, ex-diputado del BE, escribe: “En el Parlamento, el Bloco y el PCP juntos tienen 31 diputados, que representan el 18% de los votos. Nunca antes había habido un resultado tan a la izquierda del PSP. En minoría en el Parlamento, el PS estará obligado a aprobar las propuestas de la izquierda – las que presentaremos y que se derivan de nuestro programa y nuestro mandato de los votantes – o aliarse con la derechareaccionaria del PP. El marco político está más polarizado. Las luchas políticas y sociales crecerán en los próximos meses. Estas luchas pueden contar con el Bloco, que es más fuerte que nunca “.
Inestabilidad política
Si los éxitos de la izquierda radical son portadores de esperanza, los gobiernos surgidos de estas elecciones serán burgueses, agresivos hacia los asalariados, cuyas políticas buscarán incrementar la tasa de ganancia empresarial a cualquier coste. La burguesía y sus administradores – ya sean socialdemócratas, como José Sócrates, o demócrata- cristianos, como Angela Merkel- no están pensando en un “giro keynesiano” en sus políticas. Buscan, por el contrario, “recuperar la rentabilidad” y para ello persiguen aumentar la explotación de los trabajadores. Su lectura de los resultados electorales es que si bien sus partidos sufrieron pérdidas – los demócrata-cristianos alemanes perdieron votos, en particular, en Baviera, al igual que el PSP – ganaron las elecciones y pueden seguir gobernando. Pueden contar con los pequeños partidos de derecha que han revivido por un período de tiempo en la oposición – el CDS-PP en Portugal o en el FDP en Alemania – cuyos viejos slogans (“menos impuestos”, “menos Estado”) aparecen como las nuevas ideas después de años de gobiernos socialdemócratas.
Las estrellas ascendentes de la izquierda radical, en el sur y el norte de Europa, deben brillar muy intensamente para mantenerse visibles frente a la aparente luminosidad de las grandes estrellas muertas o moribundas.
(*) Jan Malewski es miembro del Nuevo Partido Anticapitalista (Francia), editor de Inprecor y miembro de la Mesa Ejecutiva de la Cuarta Internacional.
François Sabado es miembro de la Buró Ejecutivo de la Cuarta Internacional y activista del Nuevo Partido Anticapitalista (Francia). Fue miembro de la Dirección Nacional de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR).
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“Cuando la filosofía pinta gris sobre gris, es señal de que una forma de vida se ha vuelto vieja.La filosofía puede interpretarla, pero es incapaz de rejuvenecerla.La lechuza de Minerva no levanta el vuelo hasta el anochecer” decía Hegel, expresando con guiño a la metáfora filosófica el hecho de que se comprende lo que empieza a ser pretérito sólo cuando ha hecho crisis y lo nuevo apunta, aunque apenas se esté haciendo aún presente y sólo exprese sus primeros balbuceos, sin que resulte intelectualmente atrapable (disculpen la licencia) en sus nuevas formas.
Vivimos formas políticas que han envejecido, que se han trastocado unas en meras máscaras burlescas de su propio enunciado, otras en material de exposición para el Museo de los Valores en Retirada.
Y es del mundo de los valores de lo que se ocupa este artículo. Porque las formas políticas se asientan en unos valores determinados, unas veces para afirmarlos y otras para negarlos mediante la paradoja de lo que las propias formas políticas ocultan, aprisionan o niegan.
La crisis de los valores en lo social, lo cultural y lo político se expresa de manera heterogéneae incluso fuertemente contradictoria.
En lo político alcanza de lleno al actual sistema de partidos del mundo capitalista más desarrollado, aunque no sólo a él, ya que la eclosión de los movimientos y partidos del socialismo del siglo XXI en América Latina ha venido a poner patas arriba el viejo orden de las oligarquías políticas y económicos largamente instaurado por los criollos desde el siglo XIX y fuertemente instalado a lo largo de todo el XX.
La crisis de las formas políticas alcanza en Europa sin embargo con mucha más fuerza a los partidos de la cultura de izquierda, sea en su versión de centro y centro-derecha político (socialistas portugueses, laboristas británicos, socialdemócratas alemanes, socialistas franceses,….), sea en su versión de izquierda posrevolucionaria pero fuertemente institucionalizada de hecho. Se han convertido en partidos del sistema político y económico y una parte creciente de sus bases les va abandonando.
§A los primeros, como consecuencia de una homologación creciente con la derecha clásica y conservadora durante decenios y que, durante la crisis capitalista, donde gestionan el poder les lleva a dar soluciones muy similares a la derecha conservadora
§A los segundos porque carecen de programa político que les permita avanzar en una dirección no capitalista y su actuación es, en los casos en que tienen presencia institucional, de una práctica moderadamente socialdemócrata y un discurso cada vez más desvaidamente“revolucionario”
Toda ley general tiene sus excepciones: el éxito del Partido Socialista Panhelénico (PASOK) en las recientes elecciones de este mes de Octubre no es debido a la validez de sus propuestas en defensa de los trabajadores sino al desastre y la corrupción del gobierno del conservador Karamanlis, que llevaron a la revuelta estudiantil de 2008.
Del mismo modo, los aceptables resultados del PCP en Portugal y del KKE en Grecia no son éxitos de ninguna nueva estrategia de dichos partidos en su lucha política. Se trata de partidos cuya línea política y estratégica no ha cambiado en los últimos 30 años, cuando tantas cosas han ocurrido en el mundo y en sus sociedades. No se ha dado un ajuste entre nuevas realidades, incluida la crisis capitalista de los últimos años, y su modo de acción política y programática. El sostenimiento de su voto tampoco es producto de una vuelta de la clase trabajadora hacia posiciones revolucionarias, toda vez que tampoco dichos partidos impulsan este tipo de proyectos. Es sólo un comportamiento de resistencia y de refugio del voto de los trabajadores y las clases populares hacia programas electorales y partidos que saben que ejercerán una mayor defensa de los mismos frente a la crisis del capital que les golpea duramente. Hablamos por tanto de voto coyuntural que, si el capitalismo inicia un nuevo ciclo expansivo, se retraerá de nuevo hacia posiciones más conservadoras.
De hecho, hasta la última crisis capitalista el voto de los PCS europeos, con alguna excepción, ha sido larga y continuadamente descendente, en torno a la época del Programa Común en Francia con Miterrand a principios de los años 70. Obedece a un cambio en el ciclo político, económico y social de Europa, a la incapacidad de adecuación de los PCs europeos a las transformaciones en la composición de las clases sociales, al impulso del capitalismo en el centro del Imperio y a las contradicciones entre un discurso revolucionario y una práctica fuertemente socialdemócrata e institucionalizada de los PCs, junto a su papel no claro en todos los casos frente a fenómenos como la invasión de Checoslovaquia en el 68 o la invasión de Hungría en el 56. Si a ello unimos el papel del PCF en la fase final del Mayo del 68, el papel histórico de los PCs europeos parece decantado.
¿Qué ha precipitado el cambio de valores del que habíamos hablado?
Varios factores eclosionan a lo largo de décadas en una onda larga, en la que no siempre se encuentran jalones, fechas o episodios definidos, que va creando un poso sobre el que se depositan los sedimentos del cambio de paradigma cultural en la política del capitalismo occidental.
Mayo del 68 es un fenómeno que atraviesa el mundo entero capitalista occidental. En unos casos por su impacto mediático y por el eco cultural que llega a otros países que no son Francia. En otros casos porque el terremoto tiene sus réplicas, con fenómenos específicos.
La República Federal de Alemania conocerá su particular 68, como condena de una generación joven a la de sus padres que había apoyado, o mirado para otro lado, el fenómeno nazi y que de modo rápido y cínico había intentado zafarse de tan incómodo recuerdo. Dará origen entre otros fenómenos a la RAF.
Italia vive su 68 con intensidad. Sus efectos se prolongan durante toda la década de los 70 y dan lugar a la aparición de nuevos actores políticos, por un lado y a “los años de plomo”, por otro lo que cabe denominarse como auge y tragedia de la extrema izquierda italiana.
En Checoslovaquia el levantamiento popular surgió como consecuencia del aplastamiento por los tanques del pacto de Varsovia de las medidas reformistas tomadas por el Gobierno de Dubcek. Significaría un fuerte desgarro dentro del movimiento comunista internacional.
Pero fuera de la Vieja Europa (USA, Méjico) es también el 68 un año productivo en términos de sentar las bases para la aparición de nuevos valores políticos.
En USA es el año de las luchas por los derechos civiles, contra la segregación racial, del asesinato de Luther King, de las grandes manifestaciones contra la presencia imperialista USA en la guerra de Vietnam
En Méjico es el año de la matanza de estudiantes mexicanos en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. Las autoridades reconocieron 20 muertos pero hay fuentes que hablan de varios cientos de muertos.
El 68 es un fantasma que recorre el mundo y cuyos efectos aún se sienten en el orden cultural, social y político. Por encima de las especificidades de cada país (estudiantiles, sindicales, políticas, de libertades, antibelicistas,…) abren la puerta a nuevos fenómenos que cabe considerar comunes:
§Hay un componente generacional juvenil de primer orden, no sólo estudiantil, que conecta con luchas obreras y populares en muchos casos.
§Es la revuelta frente al orden político surgido tras la Segunda Guerra Mundial y al carácter fuertemente autoritario y conservador que las democracias refundadas van adquiriendo. En el caso alemán es más que claro, pero también en el francés y en el norteamericano, entre otros.
§Supone un momento álgido de la crisis de la representación en el orden político-institucional. La democracia formal no basta y la ciudadanía desconfía de modo abierto y activamente cuestionador del ritual de participación limitado al voto, lo que deja las manos libres a la irresponsabilidad de la “clase política” ante el incumplimiento programático.
El fenómeno de la crisis de la representación se acentuará con la expansión acelerada de la corrupción política y la falta de transparencia. A medida que el ejercicio de la política se fue profesionalizando, haciéndose autocrática, controlando los poderes de la prensa y de la judicatura, la corrupción política se convirtió no ya en el subproducto de la política sino en uno de sus más habituales consecuencias.
Los partidos, convertidos en maquinarias electorales, acentúan en los años previos y posteriores al 68, su proceso de oligarquización del que Robert Michels y más tarde Maurice Duverger y otros avisaron.
§El 68 es también una revuelta contra esa tendencia, una lucha por la democracia horizontal y la participación más allá de la democracia formal y, con frecuencia contra ella. Nacen de él, en gran medida, aunque no sólo, el pacifismo, el ecologismo,…., como movimientos políticos, ya que sociales lo habían sido algunos de ellos incluso antes.
§Pero es también un tiempo que abrirá de nuevo el debate sobre los límites de la mediación política y de la delegación de la voluntad popular; incluso sobre la vuelta a la crítica libertaria del Estado y su organización política. Crítica que, aunque no ha tenido una plasmación en el incremento de la capacidad organizativa del anarquismo, si que ha permeabilizado en buena medida a buena parte de la izquierda europea y mundial.
§Lo que en el 68 se inaugura como inicio de la crisis de representación, con el paso del tiempo deriva en un proceso de crisis de legitimación de las sociedades liberales de capitalismo avanzado en los 80 y más tardíamente en los 90, eclosionando con más fuerza en la actualidad.
Por otro lado, el proceso de desmonte del Estado del Bienestar, iniciado en los años 80 y el empobrecimiento de crecientes sectores sociales de la clase trabajadora y capas medias-bajas, acentuado por estos años de la gran crisis capitalista, restan legitimidad moral y política a sistemas que habían asentado, tras la Segunda Guerra Mundial, junto al modelo político liberal, ciertas dosis de “igualitarismo” socialdemócrata y keynesiano que se habían plasmado en el acceso de las masas a la educación, la cultura, la sanidad y otros servicios, junto con su incorporación al consumo masivo.
§La crisis de la representación va acompañada, en el caso de la izquierda, del debilitamiento o crisis del vínculo partido-clase. Iniciada con la expansión de las democracias cristianas en Europa, reforzada tras el fracaso del 68 y su regusto crítico hacia las izquierdas oficiales, la izquierda va perdiendo capacidad de representar al conjunto de la clase trabajadora en la medida en que esta acrecienta su proceso de aburguesamiento (mesocratización), por un lado, y su fragmentación en estratos de clase o subclases. Irónicamente es tan partido de las clases trabajadoras el PSOE o IU como el PP, si nos atenemos al número de trabajadores que les votan y no a sus declaraciones ideológicas.
§Pero el 68 es también la crisis del positivismo, fuertemente impregnado en las ideas progresistas y de izquierda desde su propio origen. Esa idea mecanicistamente optimista que se asienta en la fe “científica” de que el mundo camina inexorablemente hacia el bien y hacia un orden mejor saltó hecha pedazos con el nazismo, los horrores de Auschwitz, la Segunda Guerra Mundial y la bomba atómica. Thanatos podía haber vencido a Eros y poco faltó para que lo lograse. Casi 40 años antes Freud en “El malestar en la cultura” (1930) ya descargó un mazazo sobre el optimismo como esperanza prometeica de la Humanidad. Eran años en los que la zarpa parda del monstruo paseaba por Alemania y comenzaba a proyectar su sombra sobre Europa.
§Surgirá tras el 68 una doble reacción frente a al positivismo en crisis. El voluntarismo en la acción política, que recobra la fuerza que había tenido en los primeros decenios del siglo XX, especialmente entre la extrema izquierda y los grupos armados, y el pesimismo, como consecuencia de las derrotas que vendrán tras el 68 y el voluntarismo como impulso de la acción política.
§Ese pesimismo golpeó con enorme fuerza sobre los años 90, tras el hundimiento de la Unión Soviética, sobre el conjunto de la izquierda, desde la socialdemócrata a la radical, pasando por la más ortodoxa, ya que aquella debacle afectaba a la misma idea de progreso y de posibilidad de construir una sociedad sobre fundamentos distintos que los del capitalismo, independientemente del juicio que a cada corriente de izquierda pudiera merecerle el llamado “socialismo real”.
§Múltiples factores avanzarán hacia la desacralización y la crisis del dogma político. El fracaso de los proyectos emancipadores en los países del capitalismo avanzado, el desencanto hacia las experiencias del “socialismo real”, el cuestionamiento del autoritarismo que reviste formas incluso de lucha intergeneracional entre modelos y valores sociales y de vida, la mencionada crisis del positivismo, el cuestionamiento de la verticalidad en las relaciones representantes-representados,…entre otros muchos factores favorecerán una visión de lo político mucho más profana, menos dogmática, menos ideologista. La visión de lo político se hace más laica, aunque conviva con ciertos misticismos y entronizaciones de la figura del héroe.
Todo lo anterior va a conllevar a lo largo de las décadas posteriores al 68 y no sólo por su efecto sino por la concatenación de otros (cambios en la composición de las clases, crisis de valores, crisis económica, cambios culturales, impacto de la sociedad de consumo, no sólo desde la mercancía sino desde el modo de reapropiación de la vida,…) un proceso “de aggiornamento” de una parte de la izquierda (la radical y menos dogmática), un envejecimiento de las izquierdas clásicas (socialdemócrata y comunista), la aparición de nuevos actores políticos (verdes,…).
El 68 no ha sido la madre de todas las crisis de valores de la vieja sociedad pero sí fue un precipitador de las transformaciones que vendrían después y uno de sus más importantes actores y que, independientemente de dónde hayan acabado una parte de sus protagonistas (en la derecha clásica, la socialdemocracia, los consejos de administración de grandes empresas, el postmodernismo, la cárcel, la permanencia en el combate o en sus casas), sigue dejando sus efectos sobre varias generaciones educadas en los valores que han surgido a partir de él.
Pero junto a ello, y por efecto de la crisis de la representación y de la legitimación, a la vez que de la progresiva tendencia de la lucha política hacia el centro y del extrañamiento de amplios sectores de la sociedad hacia la política asistimos a fenómenos como la pasividad y la pérdida del “pathos” (pasión) político, el alejamiento de lo político, la despolitización, la banalización de la política y al populismo (Berlusconi en Italia, Sarkozy en Francia, Haider en Alemania, con menor impacto la franquicia política “Libertas” de Declan Ganley,…)
¿Y cuáles son esos “nuevos” o (no tan nuevos ya) valores de la izquierda?
El proceso de transformación e instalación de los valores sociales no se inician y producen de un día para otro. Viven un proceso histórico y son una expresión de las relaciones sociales de las sociedades en las que se van conformando y asentando. Penetran en la conciencia a través de un proceso de socialización y de transmisión de los mismos y, del mismo modo en que se produce la lucha de clases, la lucha de valores refleja ésta.
No es el objetivo de este artículo exponer cuál es el cauce de transmisión, ni desde los aparatos ideológicos de dominación ni desde los sectores que impulsan unos valores alternativos sino el de plantear cuáles serán los valores que tendrán futura vigencia y hegemonía dentro de la izquierda.
Algunos de ellos se deducen ya de lo hasta aquí planteado pero no estará de más plantear, siquiera a modo de bosquejo, cuáles serán los principales rasgos de la izquierda de futuro en las sociedades de capitalismo avanzado. Ellos conformarán su campo axiológico.
La izquierda de futuro será, entre otras muchas cosas
Anticapitalista porque el sistema se ha demostrado irreformable e irrefundable. Anticapitalista porque la crisis sistémica ha demostrado que 50 años de keynesianismo y socialdemocracia han sido borrados de la realidad por la propia dinámica depredadora de un capitalismo que en su dinámica de desarrollo y acumulación se muestra antisocial con toda la crudeza del rostro que tenía en el siglo XIX.
Anticapitalista porque ya no es posible la vieja ilusión socialdemócrata del gradualismo y del cambio cualitativo a partir de una paulatina acumulación de pequeños cambios cuantitativos.
Antiautoritaria porque las formas democráticas clásicas son insuficientes para garantizar una democracia política, económica, social y cultural. Las viejas democracias occidentales se han autocratizado, las castas políticas se han convertido en una nueva clase, transversal en los intereses que defienden, y la participación política ciudadana ha quedado limitada al simulacro democrático del ritual del voto.
Antiautoritaria porque la madurez cultural y educativa de la ciudadanía no permitirá ser tiranizada más que por la fuerza y lo que ante todo por la fuerza se retiene se desnaturaliza de su origen.
Antiautoritaria porque la hegemonía tiene eficacia de duración cuando se asienta en la convicción y en la concienciación, no en la imposición.
Antiautoritaria porque la construcción del hombre y la mujer nuevos nacen de las transformaciones culturales y de valores.
§Participativa porque los retos de transformar la sociedad y de derrocar al capitalismo son enormemente más complejos que a principios del pasado siglo y necesitan del máximo de energías colectivas.
Participativa porque el socialismo no es posible sin la autogestión por los trabajadores y las capas populares en todos los órdenes de la vida y no sólo en el económico.
Participativa porque ninguna idea política tiene capacidad de prender en el pueblo sin que este la haga suya, la defienda como propia y la ejerza en las vidas cotidianas de las gentes.
Participativa porque la política, para ser democrática, no puede ser el ejercicio de una minoría profesionalizada sino de todos los ciudadanos a los que afectan las decisiones que en ella se toman.
§Consecuente porque el valor del ejemplo moral tiene una fuerza de convicción tan poderosa como lo racional.
Consecuente porque una izquierda que hace lo que dice y que dice lo que hace se hace acreedora de la confianza y del prestigio de aquellos a quienes pretende convencer.
Consecuente porque la inconsecuencia ha sido siempre uno de los lastres que más ha dañado a la izquierda
§Radical: ajena a componentes y tacticismos, sincera y no pactista, utópica y ambiciosa en su proyecto de cambiar el mundo, sin gradualismos que adaptan el discurso a una practica acomodada al sistema, sin la contradicción de un discurso anticapitalista y una práctica reformista
§Integradora en la diversidad de sus corrientes. Que recoja lo más valioso de las tradiciones y líneas de pensamiento de la izquierda; superando los las divisiones estériles que han debilitado a las distintas tendencias de la izquierda. Pero sin renunciar al debate interno. Con un consenso de programa de mínimos en los que valores como la libertad, la igualdad, la solidaridad, el socialismo, el respeto a los derechos humanos y a la pluralidad de los proyectos de la izquierda sean principios innegociables.
§Profana y laica, no religiosa en su concepción del proyecto ni dogmática. Demasiadas cuestiones han quedado hechas pedazos y han sido superadas por la evidencia de las experiencias de los diferentes proyectos para hacer de la teoría revolucionaria un axioma de fe.
El sentido crítico y autocrítico es una seña de identidad de la izquierda. La capacidad de cuestionar y de reexaminar lo realizado es una necesidad si la izquierda desea no abrazarse a un muerto, por muy glorioso y exquisito que resulte el cadáver.
Hay una contradicción evidente entre considerar científico al socialismo ysacralizar esa “ciencia”. El positivismo ha saltado hecho pedazos hace demasiado tiempo y la transformación socialista del mundo es una tendencia, una necesidad pero no un hecho incuestionable porque nada es ajeno a la voluntad de los hombres que hacen la historia.
Aceptar la no infalibilidad del proyecto, la incertidumbre en su consecución, no es debilidad sino fortaleza de quien cree en una aspiración de la Humanidad y lucha por ella, aunque no lo hace con la soberbia de quien se considera investido de una verdad ineluctable.
§Civil como opuesto a la militarización del pensamiento y la política. El objetivo de la destrucción del capitalismo no es el de la destrucción de las personas que creen en él. La revolución social no consiste en ahorcar capitalistas, aunque la violencia pueda estar presente, no inevitablemente, en el proceso.
El término enemigo, cuando se centra en las personas, es un lenguaje de lo militar y, salvo que seamos tan cínicos como von Clausewitz, la guerra no puede ser para un revolucionario la continuación de la política por otros medios.
En política existe el oponente frente al que se confronta la propuesta y la lucha política pero con el respeto a la persona y a su dignidad. Quien para justificar lo contrario se ampara en que el “enemigo” no repara en las artes que sean precisas para imponer su fuerza ignora que jugar en campo ajeno con las reglas de otro nos convierte en él, no en su opuesto.
Puede que los nuevos valores de la izquierda no lo parezcan tanto porque hayan sido ya enunciados con anterioridad hace tiempo pero lo cierto es que la novedad está en que la izquierda los asuma como propios, los ponga en práctica y se coherente con ellos.
Entre los sectores progresivos de la sociedad que no están en partidos y entre muchos que sí lo están son valores en alza, aunque estos últimos no siempre se atrevan a expresarlos públicamente ante la amenaza de anatema e incomprensión de los propios.





































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